Caído se ha un clavel sobre glorioso heno

Santa Misión en Iznájar, Córdoba, Navidad 2019-2020

La piedad hispánica andaluza es terreno más que fértil y abonado para recibir -con prometedora esperanza- la siembra generosa de renovada gracia que toda Misión Popular desparrama por casas, caminos, villas y aldeas.

Del 27 de diciembre al 3 de enero del nuevo año se ha realizado en un pueblecito de la subbética cordobesa, a orillas del río Genil y del embalse que llena su nombre, Iznájar, una hermosa Misión en plena Navidad. Tuvimos la presencia de 2 sacerdotes, 1 diácono, 12 religiosos y 8 hermanas de la Familia Religiosa del Verbo Encarnado venidos de Italia, España y Portugal. A su vez, fuimos acompañados de jóvenes y familias de Granada, Lucena, Córdoba y Barcelona.

Las primeras notas matutinas de los misioneros invitaban a desperezarse a los iznajeños que se acurrucaban en sus cálidas sábanas al rayar el alba: “Levántate perezoso, que ya viene la mañana, levántate que la Virgen, para el Rosario te llama…”. Ésta melodía se conserva en las memorias de las piadosas abuelas que nos las enseñaron, junto a tantas otras coplas y canciones marianas llenas de enseñanzas de vida sobrenatural.

Misión PopularAnte la mirada de la tierna imagen que preside la ermita de la Virgen de la Piedad, – patrona queridísima del pueblo y Alcaldesa Honoraria y Perpetua de Iznájar -, desfilaban los fieles más dóciles a la llamada de la Misión. Así, acudían a la santa Confesión, Adoración Eucarística y a los actos misionales.

Por su parte, los misioneros visitaban las casas subiendo y bajando las cuestas del pueblo que, aunque rígidas, ofrecen piedad en sus pintorescas plazas. No puede ser de otro modo, siendo detalladísimas de cerámica, escritas con leyendas y poesías, barrotes de buen hierro y macetas coloradas.

Los días fueron marcados con juegos para niños, charlas para jóvenes, visitas a ancianos y momentos de recreación, villancicos y cantos de Tuna. Las doce campanadas de nochevieja abrieron paso a los misioneros que visitaron las casas acompañados de sus majestades, los Reyes, repartiendo caramelos y medallas milagrosas.

Han sido días de gracia, breves por la belleza y magnitud del mensaje, pero de hermosas conquistas de almas para María y Jesús. El penúltimo día nos visitó el señor obispo, su Excelencia Mons. Demetrio, que presidió una solemne celebración en la que uno de los jóvenes recibió la Confirmación. Él decía: «La unción crismal nos recuerda nuestra unción en el bautismo, y nos estimula a ser apóstoles con todas las fuerzas de la vida de fe, para poder ser fermento activo de la vida de gracia».

Entre todo lo vivido en la misión, resaltó la respuesta del pueblo iznajeño que se volcó a colaborar con la misión, ofreciendo incondicionalmente 4 casas para los misioneros y un grupo de más de 80 colaboradores que marcaron el espíritu de entusiasmo y caridad exquisita que se respiraba durante estos días.

En el acto de clausura de la misión los iznajeños quisieron dedicar esta copla al padre Bernardo, párroco en el pueblo de hace poco más de un año, con reconocida gratitud por haberles ofrecido este regalo de Navidad: “Si queréis saber señores, quien la misión ha traído, Bernardo tiene por nombre, Juan Luquez por apellido”.

Al compás de Ave Marías de despertaba Iznájar por las mañanas, y al son de Clavelitos tuneros atardecían sus noches durante esta Santa Misión, lo que nos recuerda las palabras que en su poema navideño dedicado al nacimiento de Cristo escribió el cordobés Góngora en estos versos:

Caído se le ha un clavel,

hoy a la Aurora del seno:

¡qué glorioso que está el heno,

porque ha caído sobre él!

 

De un solo clavel ceñida

la Virgen, Aurora bella,

al mundo se lo dio, y ella

quedó cual antes florida;

a la púrpura caída

solo fue el heno fïel.

 

El heno, pues, que fue dino,

a pesar de tantas nieves,

de ver en sus brazos leves

este rosicler divino,

para su lecho fue lino,

oro para su dosel.

 

Caído se le ha un clavel

hoy a la Aurora del seno:

¡qué glorioso que está el heno,

porque ha caído sobre él!

 

Rezamos para que Iznájar sea el heno fiel que haya recibido esta semilla de la vida de gracia en Cristo por medio de María, por medio de su Virgen de la Piedad.

P. Jesús Segura, IVE

[1] Góngora, «Al nacimiento de Cristo Nuestro Señor»