Por: P. Diego Cano, IVE
4 de febrero de 2021
Finalmente llegaron los campamentos, con gran alegría para todos, pues como el año 2020 se había presentado tan complicado por el Coronavirus, nadie sabía si se iban a poder hacer o no. Pero por gracia de Dios sí se pudieron concretar los de fin de año. Fue una gran alegría para todos, para los niños y para nosotros los misioneros y las hermanas, porque los campamentos de catequesis que normalmente realizamos a mitad de año, se suspendieron todos. Así había quedado un vacío en este gran apostolado de la catequesis con los chicos.
Los campamentos de fin de año son distintos de los de junio, pues aquí buscamos que sean días de mayor recreación, y en parte que sean días de festejos navideños. En cambio los que llamamos “campamentos de catequesis”, son también para reafirmar un poco los conocimientos del catecismo que reciben en sus aldeas durante el año, y que a veces no es muy bueno. Y por tanto en estos últimos se dispone de más tiempo de clases entre los ratos de recreación y oración.
Debido a nuestra falta de infraestructura en la nueva parroquia, decidimos realizar un solo campamento de varones para ambas parroquias, y otro para las niñas también de las dos parroquias. En la parroquia de Kangeme, que tiene un poco más de un año de vida, no tenemos actualmente lo necesario para que los niños estén seguros y cómodos, especialmente un salón para dormir. Además, hacer los campamentos en Ushetu tiene muchas ventajas, entre ellas que disponemos también de la asistencia de las hermanas para todo lo que sea menester, y la ayuda del dispensario por si hay algún problema de salud, ya que suele ser frecuente tener algunos enfermos de malaria, o que llegan ya enfermos desde sus casas con dolencias del estómago sobre todo. Por el momento, es lo mejor hacer estas actividades de las dos parroquias juntas, pero esperamos poder algún día poder realizarlas en cada parroquia, sobre todo para que la más nueva vaya tomando más “vida parroquial”, y para facilitar que muchos más niños puedan participar, sobre todo los de las aldeas más alejadas.
El campamento de varones se desarrolló en los días previos a la navidad, y el de niñas entre la navidad y año nuevo. Cinco días cada uno. Las actividades fueron como en cualquier campamento de niños, es decir: muchos juegos, deportes, cantos, y alegría por doquier. Sumado a esto, los momentos importantes de oración, sobre todo la Santa Misa diaria, la Adoración y Rosario diarios, algunas procesiones, y las oraciones comunes del cristiano. Algunos momentos de trabajo, no muchos, para la limpieza y ayuda de la cocina y servicio. Y una pequeña caminata hacia la montaña de la Cruz, que está detrás de la misión, a una media hora de camino.
Al campamento de varones lo llamamos también “campamento de monaguillos”, pues tratamos de que vengan los niños que ayudan en Misa y que son más frecuentes en la asistencia a la iglesia. Asistieron 160 niños. Por eso mismo en el campamento se les enseña mucho sobre la liturgia, con teoría y práctica. Hacen muchos ensayos de la Misa por grupos, cada día un equipo, y con puntajes. Se esforzaban mucho en hacer todo bien y con mucha solemnidad. El P. Víctor y los novicios se ocuparon del campamento y de enseñarles a hacer todo con gran seriedad. Así fue que tuvimos en esos días cinco Misas solemnísimas, con incienso y todo. Los mismos chicos se encargaban de los cantos y las lecturas… un gran despliegue.
Con la solemnidad de la liturgia contrastaba la alegría y euforia de los juegos, bailes y cantos. Aquí se comprende exactamente lo que dice San Juan Bosco: “Alegría, estudio y piedad: es el mejor programa para hacerte feliz y que más beneficiará tu alma.” (MB VII, 494) Es bueno saber que después de los juegos, los niños participan mejor de las oraciones y el estudio; y luego de una misa bien participada, la alegría brota del corazón y se expresa en los juegos y bromas.
El último día hicimos la Misa de clausura, con todos los monaguillos revestidos, aún los que participaban desde los bancos. Y después una gran fiesta, y como les había adelantado en otra crónica, pudimos darles muchos premios y regalos. Por un lado, la misma comida de festejo ha sido mejorada gracias a las donaciones de tanta gente que nos ayudaron para los regalos de navidad. Pero luego cada equipo tuvo sus regalos de caramelos, galletas, sodas, etc. Pero aún más, gracias a una donación especial, pudimos regalarles zapatillas a todos… al momento de avisarles, saltaban de felicidad y gritaban, de una manera que nos emocionaron a todos los padres. Creo que nos muestra lo agradecidos que son estos chicos con tan pocas cosas. También recibimos de regalo, providencialmente, unas biblias para niños con ilustraciones, muy buenas y católicas. Llegaron justo al momento de la entrega de premios, y cada uno se llevó la suya.
(Continúa)