Por: P. Diego Cano, IVE

 

Sábado 11/7

Penúltimo día de la misión. Este día especialmente dedicado a la Virgen, y muy particularmente a la Virgen de Fátima, por ser la patrona de esta capilla, y de todo este centro. Como hoy no había colegio, estaban invitados los niños y los jóvenes. Vinieron muchísimos, y fue un día del todo especial por la gran cantidad de gente que estuvo aquí.

Calculamos que unos 170 niños, y vinieron de casi todas las aldeas vecinas. Los jóvenes, la mayoría vino desde el colegio secundario de la aldea de Seleli, que queda bastante lejos, creo que nueve kilómetros. En esa aldea el gobierno comenzó este colegio hace dos años, así que sólo tiene sus dos primeros años de colegio por ahora. Era la primera vez que venían como grupo de jóvenes, y venían con muchas ganas de verdad de aprender y escuchar charlas. Creo que han venido unos sesenta jóvenes. Primero les habló la hermana Upendo, sobre la vida de la gracia, y luego vino desde Ushetu el P. Jaime para darles charla sobre el noviazgo, el aborto y los métodos anticonceptivos. Estuvieron muy atentos, y se trataba de cosas que nunca habían escuchado, desde el punto de vista católico. Es un trabajo muy importante que está haciendo el P. Jaime con la Hermana Inmaculada, que es doctora, y algunos laicos que trabajan en el dispensario, haciendo videos en swahili dando la información correcta sobre todo eso, ya que se les adoctrina muy mal en el colegio con todo este asunto.

La capilla y sus alrededores se vieron invadidos todo el día por los juegos, bullicio, gritos, corridas, cantos, risas, oraciones… en dos palabras “alegría cristiana”. Un gran testimonio para toda esta gente. Comimos todos juntos, y se cantaron cantos por grupos, los niños, las niñas, los jóvenes. Se notaba muy buen espíritu y que ya de a poco vamos sintonizando, tanto con los niños como con los jóvenes. Estuvimos haciendo y pintando la cruz de la misión, que la portaron los jóvenes durante la procesión. Procesión y santo lío fueron numerosísimos, un hermoso cierre de misión. A la noche, después del acto misionero, bendecimos escapularios y les entregamos a todos los presentes.

Finalmente, para alegría de niños especialmente, se realizó la quema del diablo, renunciado a las obras de satanás. A los pies del muñeco que lo representaba, pusimos muchos amuletos paganos que las misioneras recogieron en las casas, y que la gente aceptaba entregar a cambio de vestir medallas y rosarios. Allí los quemamos, significando el rechazo de las obras de brujos y curanderos.

Hoy hubieron charlas y catecismo para cada grupo: los que se casan mañana, los jóvenes, los niños, los monaguillos, el coro, y no sé si se me pasa alguno. Es muy satisfactorio que se ha dado una predicación de la Palabra de Dios tan intensa, y se haya incrementado la catequesis. Todo esto dará sus buenos frutos ciertamente.

Mañana, Dios mediante, tendremos la clausura de esta misión, y en la misa se realizarán cuatro matrimonios, y cinco de los que se casan recibirán el bautismo, confirmación, y comunión. Tendremos también bautismos de algunos niños. Y los festejos todos juntos. Estamos todos muy cansados, pero se nota la alegría de realizar esta acción misionera tan concreta e intensa.