Por: P. Diego Cano, IVE

 

Miércoles 8/7

Creo que por fin tendremos la primer noche sin música, al menos eso parece hasta ahora, y damos gracias a Dios, de poder volver a la tranquilidad típica de Nyasa. Este día era el dedicado a los hombres, y estaban invitados representantes de todas las aldeas del centro, en total nueve aldeas. Vinieron muy pocos, pero no sorprende, porque siempre cuesta un poco con los hombres. Pero damos gracias por los que vinieron, porque lo aprovecharon. De cuatro aldeas no vino ninguno, habían tres catequistas, y cuatro hombres que habían venido desde la parroquia de Ushetu, para juntarse con ellos. Una de las hermanas les habló sobre la vida de la gracia, y yo les di una charla acerca de que la vida del cristiano es un combate, tomando del catecismo de los jóvenes del P. Buela. Terminamos por la tarde con la adoración y rosario.

Han comenzado a venir más personas al rosario de la aurora, y también al acto misionero por la tarde. A la mañana comenzamos la procesión antes de amanecer, sólo los misioneros, y se fueron sumando fieles. Llegaron en total una veintena. De a poco van participando más en la oración, lo mismo que en la procesión de la tarde, habían muchos más niños y más adultos. Éramos una buena cantidad y en el pequeño “centro” la gente que estaba jugando a las cartas, mirando TV, unos tomando café y otros alcohol… no podían ignorar del todo el paso de la procesión.

Vinieron algunas personas a anotar niños para bautismo, y otros a anotarse para casamiento. Tenemos programados unos cuatro matrimonios para el domingo, de personas mayores, rondando por los 60 y 70 años. Uno de hoy fue sorprendente, porque ambos son paganos, y de un natural muy bueno. El hombre ha vivido siempre con una sola mujer, y tienen ocho hijos y 22 nietos. El mes pasado bauticé a dos de sus hijos en la aldea de Mwendakulima, y desde entonces comenzaron a pensar en lo bueno que sería que ellos también se bautizaran y casaran. Los hijos acercaron a sus padres con el buen ejemplo. Hoy tuvieron charlas, y seguirán durante todos los días que quedan, además de que el catequista seguirá dándoles clases después de la misión, pero mejor si aprovechan la gracia de estos días. Los otros tres matrimonios, las mujeres están bautizadas, y los hombres todavía no. Ellos ya llevan más tiempo preparándose.

Los niños de esta zona son muy dóciles, me dice sorprendida la hermana encargada de la misión infantil, y muy contenta a la vez. Ellos siempre están contentos, y se alegran con cosas pequeñas. Algunos niños y niñas vinieron a la misión directo desde la escuela, sin almorzar, a las cuatro de la tarde, y se quedaron hasta después de la procesión… a las seis de la tarde. Y estaban contentísimos jugando y participando, sin haber comido nada en todo el día. Son increíbles.

En vez de la música de los casamientos de las otras noches, gracias al silencio hemos podido escuchar unas hienas a lo lejos. Mañana será el día de la Eucaristía, con procesión eucarística y adoración durante el resto del día. Será un gran día en la misión.

(Continúa)