Por: Sem. Juran Ruan, IVE

 

El día 06 de septiembre un grupo de nueve monjes salimos de España hacia Portugal con la finalidad de participar, junto con los demás religiosos de la Provincia Nuestra Señora del Pilar, de una emocionante peregrinación a Fátima desde donde nos uniríamos a todas las otras Provincias de nuestra Familia Religiosa dispersas por el orbe, para todos juntos renovar nuestra consagración a la Santísima Virgen. Una gracia especialísima que tenemos que agradecer a Nuestra Madre del Cielo, pues nunca deja de bendecir a sus hijos que procuran honrarla y servirla, ya que, en el día de su cumpleaños, fuimos nosotros que recibimos el regalo.

Pudimos alojarnos en una finca bastante cerca del Santuario de las apariciones, a 20 minutos en coche. Ahí estábamos representados padres, monjes, religiosos, servidoras y tercera orden con gran espíritu de familia y la alegría de siempre. Una organización conjunta con las hermanas nos permitió, a nuestra delegación compuesta por unas 60 personas, disfrutar durante cuatro días de los beneficios espirituales de Fátima.

Como preparación para el gran día de la consagración, el día 7 salimos de nuestro alojamiento en procesión, rezando el rosario y cantando a la Virgen hasta llegar al Santuario, casi dos horas caminando. De paso por el camino, pudimos hacer una visita a la iglesia en la cual fueron bautizados los santos Francisco y Jacinta Marto.

Al llegar al Santuario, impresiona la simplicidad, el espíritu de oración, el orden y la belleza del culto a la Virgen. Un amplio espacio limitado por dos iglesias, el Santuario de la Trinidad y la basílica de Fátima. Al centro, en el punto más bajo, como que por humildad, la hermosa y no menos importante Capilla de las Apariciones, alrededor de la cual hay siempre personas caminando de rodillas implorando alguna gracia a Ntra. Sra. Sin duda es un lugar de oración. El comercio y el turismo están en segundo plano y de ningún modo afectan la santidad del lugar. Nuestra preparación culminó con la Santa Misa en el Santuario de la Trinidad.

Llegado el tan esperado día 08 de septiembre, nuestros corazones se llenaban de alegría y todos nos preparábamos para la gran Misa de consagración a las 12:00, hora de Portugal. Antes de la Misa, una foto con toda la Familia para registrar el momento histórico. La Santa Misa fue celebrada con toda la solemnidad y celo que podíamos en una simple capilla abajo del Santuario de la Trinidad. El padre provincial José Gabriel Vicchi fue quien presidió la ceremonia y 8 sacerdotes concelebraron. Todos recibimos el escapulario y una vez más renovamos nuestro compromiso de ser esclavos de amor de nuestra Santísima Madre, pues queremos ser esencialmente marianos.

Al retornar a casa, nos preparamos para la transmisión vía Zoom con comunidades y provincias de varias partes del mundo: España, Argentina, Brasil, Italia, EEUU, Ucrania, Rusia, Tanzania, Papúa, Alemania, Filipinas, Tierra Santa, Egipto, Ecuador, Perú, Francia, Túnez, etc. ¡Qué maravilla ser parte de esta Familia tan numerosa y tan una! Pienso que hicimos tanto ruido y tanta fiesta estando así tan unidos y dispersos, que todo el Cielo se detuvo a mirarnos y por un instante nuestro acento se unió a la alabanza angélica a la Reina del Cielo: ¡Ave María!, ¡Rege, o Maria!

A la tarde del mismo día 08 fuimos al pequeño pueblo de Aljustrel, pueblo natal de los pastorcitos, para rezar los pasos de la Pasión en la hermosa “Via Sacra Húngara” compuesta por monumentos y caminos de piedras en medio a un gran olivar. Un enorme Calvario finaliza el Vía Crucis, y también están en el mismo terreno los lugares donde los pastorcitos tuvieron la primera y tercera apariciones del “Ángel de la Paz”, en primavera y otoño de 1916 y también el lugar de la aparición de la Virgen el 19 de agosto de 1917.

Al pueblo de Aljustrel retornamos una segunda vez el día 09 para visitar las casas donde nacieron los pastorcitos. Delante de la casa de Lucía, vive todavía una sobrina suya de nombre María dos Anjos, de cien años de edad, con quien tuvimos la dicha de tener una buena conversación. Conocimos también familiares de Francisco y Jacinta, las camas en donde nacieron y donde murió Francisco. Por la tarde fuimos a visitar el Museo de Fátima en donde, de modo especial, pudimos mirar bien de cerca la corona de la imagen original, con la bala que perforó el pecho de San Juan Pablo II, sin poder darle muerte. El día 09 tuvimos Misa a las 19:15hs presidida por el padre provincial en la Capilla de las Apariciones, transmitida para todo el mundo por internet.

La Virgen nos reservaba todavía un gran regalo. Ya que todos los días, por la tarde, se reza el Santo Rosario en distintas lenguas y luego se hace una pequeña procesión con antorchas, un grupo de monjes y SSVM tuvimos la dicha de poder cargar su anda en la procesión.

El día 10 nos despedimos de Fátima nuevamente con la Santa Misa en la Capilla de las Apariciones. Agradecer tantas gracias recibidas en estos días de peregrinación es tarea demasiado difícil para toda una vida. Desde Fátima, el “altar del mundo”, pedimos a nuestra Madre protección y fidelidad, hasta la muerte, a cada uno de los miembros de nuestra pequeña Familia Religiosa.

¡Viva la Virgen!

Sem. Juran Ruan, IVE