Seminarista Damián Zarate, IVE

 

¡Hola familia!

Les deseo compartir las actividades de la novena y los festejos que la Tercera Orden de Tucumán pudo realizar en honor a la Virgen de la Merced, Patrona de Tucumán y del Ejército Argentino.

Todo comenzó el día 15 de septiembre, día providencial en el que Iglesia celebra a Nuestra Señora de los Dolores, Patrona de la Parroquia de nuestro querido Seminario  Mayor (la Finca).

Al principio comenzamos de manera muy sencilla, se envió la novena a dos o tres personas para que la difundieran con el fin de que se sumaran todas las familias de la Tercera Orden. Pero después de un par de días nos llegó la noticia de que la novena había sido distribuida a diversos grupos, no solo de la Tercera Orden.

Ciertamente, este dato nos generó una inmensa alegría, porque la intención principal de esta novena fue pedir por la perseverancia de las vocaciones tucumanas y, a su vez, le pedíamos -por intercesión de la Virgen de Merced- más vocaciones a Dios para nuestro Instituto y para toda la Iglesia. Luego a estas intenciones se le agregó una más: la gracia de fundar en Tucumán.

Otra noticia que nos causó mucha alegría fue enterarnos de que varios jóvenes, algunos ellos, participantes de nuestros campamentos, realizaban por vía zoom o meet el rezo del Santo Rosario y la novena con estás intenciones. Por gracia de Dios y con la ayuda del Padre Andrés Vidal pude participar en dos de estas reuniones, las cuales fueron muy gratificantes, por diversos motivos; pero el principal fue que diversas personas que nunca habían tenido contacto con religiosos de nuestra familia religiosa, lo pudieron tener a través de los religiosos que participaron de estos encuentros online.

Posteriormente se fueron agregando otras personas de otros grupos, por ejemplo, personas de San Rafael.

Otra cosa interesante, que nos sorprendió a todos fue que los religiosos tucumanos -dispersos por el mundo- pudieron participar -a través de videos- y mandar sus saludos o reflexiones en el contexto de la novena. La sorpresa fue que eran muchas vocaciones, una gran parte de ellas pertenecen a la rama contemplativa. Una hermana nos contaba, por medio de un vídeo, que hace un par de años había más de 51 vocaciones. Es una gracia que todos agradecemos a nuestra Madre de la Merced.

En el día de la fiesta de Nuestra Señora, cada uno, en la  medida que pudo, realizó un pequeño festejo. Los seminaristas menores con la gran ayuda de una familia tucumana que actualmente vive en San Rafael realizaron los famosos “sánguches de milanesa tucumanos”. Según me dijeron los padres formadores del mismo, fue una sorpresa y alegría para todos los seminaristas menores. Actualmente en el Seminario Menor hay tres tucumanos en formación.

Por otro lado, en el Hogar “San Martín de Tours”, guardados de todo lo exterior, pudimos también realizar los festejos debidos en honor a nuestra Madre. Hicimos también los famosos “sánguches de milanesa tucumanos”, los cuales fueron ocasión de mucha alegría. ¡Les agradecemos a todas las familias  de la Tercera Orden que nos ayudaron a concretar este sencillo festejo!

Antes de finalizar con este escrito, les cuento que los miembros de la Tercera Orden tucumana pudieron reflexionar sobre el Carisma que recibieron por medio del Instituto del Verbo Encarnado, en el contexto de los tiempos actuales.

Todos, absolutamente todos, tenemos que poner nuestro mayor esfuerzo para alcanzar con la gracia de Dios la santidad de vida. Por este motivo, es indispensable, la búsqueda de los medios eficaces para este noble trabajo.

Por eso, los integrantes de la Tercera Orden se cuestionaron la siguiente pregunta:

¿Estamos usando todos los medios que Dios nos regaló por medio del Carisma de la familia religiosa del Verbo Encarnado? Por ejemplo, los Ejercicios Espirituales, las jornadas formativas, la dirección espiritual.

La búsqueda se resume en los medios que Dios nos dio al inspirar a nuestro Fundador este Carisma. Por eso, los que hemos sido llamados a seguirlo debemos hacerlo propio.

La Santa Iglesia que nos afirma que este camino es seguro para que cada uno de los que fuimos llamados a participar de él desde toda la eternidad, podamos llegar por medio de él a la perfección de la caridad. Solo se trata de reconocer, agradecer y aferrarnos a este inmenso regalo de Dios.

Seminarista Damián Zarate, IVE