Por: Hermanas del Monasterio Santos Patronos de Europa

 

Querida Familia Religiosa,

Queremos compartir algunas anécdotas del tiempo de voluntariado en nuestro Monasterio.

Desde el 20 de julio hasta el 10 de agosto recibimos dos grupos de voluntarios que nos ayudaron a remodelar dos locutorios y arreglar el Museo de los Mártires que tenemos en el monasterio.

En el primer grupo (del 21 a 31 de julio), tuvimos a cuatro varones, dos de ellos pertenecen a la Tercer Orden de Vic y los otros dos de Valencia, que nos conocieron por las invitaciones que publicamos.   También vinieron dos chicas más grandes de Barcelona.

En el segundo grupo (del 02 a 10 de agosto) tuvimos a siete chicas. Cinco de ellas de Valencia, tres que habían hecho jornadas de discernimiento vía Zoom, y dos de Barcelona.

Ambos grupos estuvieron continuamente asistidos por la hermana Maria Lubovi, ucraniana, quien vino desde el estudiantado internacional de Italia para ayudarnos en este apostolado.

Actividades que realizaron

En la remodelación de los locutorios, los chicos fueron asistentes de los albañiles (también voluntarios, dos de nuestro pueblo y José de la Tercera Orden) Juntos sacaron los azulejos de las paredes, tiraron una parte de la pared, colocaron puertas, recogieron escombros, entre otras cosas.

Las chicas ayudaron en “decoración artística” en el museo de los mártires. También configuraron gráfica de las reseñas históricas de los mártires, en vista a imprimir una “ruta” que indica dónde están enterrados para información de los visitantes.

Por las tardes, tanto las chicas como los chicos, ayudaron también en los trabajos del jardín.

Participación de los voluntarios en las celebraciones litúrgicas

Los voluntarios de ambos grupos mostraron gran interés en participar en los momentos de oración. Rezaban las laudes y participaban diariamente con nosotras de la Santa Misa, de una hora de adoración y vísperas cantadas, además del rezo del Santo Rosario que hacían todas las tardes con la hermana Lubovi.

Nos acompañaban a toda voz con el canto, las lecturas en la Santa Misa y vísperas, sin vergüenza de equivocarse en la “melodía,” porque entre ellos mismos se decían que «quien reza cantando reza dos veces». También participaron de la adoración nocturna del jueves, permaneciendo en la Iglesia por largo tiempo. Además, durante el voluntariado todos los chicos pudieron confesarse.

Cada día les dábamos las buenas noches, aprovechando la ocasión para contarles algunas historias de nuestros mártires invitando a imitarles dando testimonio de la fe en la sociedad que nos toca vivir.

Visita Providencial

El primer grupo tuvo la gracia de que justo en esos días vinieran de visita nuestro capellán, el padre Bernardo Juan, junto con el padre Ignacio Berarducci, que estuvieron con ellos dos días jugando y trabajando.

Una anécdota que llamó la atención fue que después de las buenas noches del padre Ignacio acerca de los mártires Benedictinos del Pueyo, les preguntó quién quería ser mártir y ellos con mucha decisión se alistaron todos.

Eutrapelia

Los voluntarios desde que llegaron, vieron en su cartelera un horario, en él habían tres actividades destacadas por el color: Santa Misa, Adoración y Eutrapelia.

Todos sabía el significado de las dos primeras, pero nadie podía resolver el significado de esta última, que les resultaba nueva. Entonces una de las chicas hizo el intento de descubrirla y resultó muy gracioso. Dio esta definición, que escribimos a continuación porque vale la pena contarlo: «EU: viene de estar unidos, TRA: es como tralala, de cantar y bailar, PELI, de ver películas y A de alabar en todo al Señor, porque en todo lo que hacemos debemos dar gloria al Dios»

Recepción del Escapulario y deseo de ir al cielo

Al final del voluntariado pudieron recibir el santo escapulario. El día anterior una de las hermanas les dio una charlita explicando esta devoción y la promesa de la Virgen. Una de ellas nos manifestó el día siguiente que se fue a dormir pidiendo a la Virgen no morir esa noche porque no tenía todavía el escapulario y quería ir al cielo.

Damos infinitas gracias a Dios por este tiempo de apostolado. Damos Gracias a Dios por el paso de estas almas por nuestro monasterio, por los frutos que hemos podido ver, en especial, por el deseo que algunos de los chicos decían haber gustado de ir al cielo, en estos días. También por la alegría que manifestaban haber probado con la experiencia del voluntariado.

También queremos agradecer de modo especial a José (Pepe), miembro de la tercera orden, que nos ayudó mucho con el trabajo de albañilería, especialmente por su testimonio. Pepe venía cada día a Misa y luego se quedaba a trabajar todo el día y al final del día, hacía también él la Adoración y vísperas con nosotras. Sin él no hubiéramos podido hacer estos arreglos, ya que quiso que fuera todo un regalo.

Que los Santos Patronos de Europa, los beatos Mártires del Valle de Albaida, San José y la Reina de los mártires, nos alcancen a todos, voluntarios y religiosas la gracia de vivir con los ojos puestos en el Cielo y aunque el camino se haga arduo, repetir con la beata María Teresa Ferragud (una de nuestras mártires): “… eso es un momento y luego la Eternidad.”

Hermanas del Monasterio Santos Patronos de Europa