Por: Sem. Damián Zárate

«Reza, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración…”

 

Nuestro querido Hogar intenta seguir estas hermosas palabras del padre Pío. Por eso, desde hace varios meses, todos los jueves, se realiza una procesión eucarística en el interior del mismo Hogar. Allí, los beneficiarios, voluntarios, empleados y religiosos piden por el fin de la PANDEMIA, por los enfermos y trabajadores que sufren las consecuencias de esta gran crisis mundial.

Sabemos, como bien lo decía el Santo de Pietralcina, que la oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios. Solo Él puede salvarnos y librarnos de todo mal. Nuestros queridos beneficiarios constantemente piden por los demás, por los que sufren, por los niños, por la vida, por la paz, por el Santo Padre, por la conversión de los pecadores, etc. Su oración es auténtica en cuanto que hablan con Dios con una confianza filial, piden teniendo certeza de que Él los escucha; no hay barreras en su diálogo, no es formal ni superficial sino natural, como el de un hijo para con su Padre.

Siguiendo las palabras del padre Pío, cuando nos dice: “No te preocupes, reza y espera” nos alienta a no buscar seguridades humanas, siempre limitadas e insuficientes, sino a darle todo pero TODO a Dios: Nuestras alegrías, tristezas, fracasos, inseguridades, miedos y preocupaciones. Cuando se lo damos todo y nada nos queda, las preocupaciones desaparecen, el miedo huye, porque el fundamento de nuestra existencia es el Creador del mundo, y Él es infinito, y como efecto propio, nuestra seguridad y confianza serán infinitas.

Con esta crónica breve y sencilla queremos alentarlos a la oración ardua y confiada; no estamos solos, Dios esta nosotros, Él nos cuida. Sepan que nuestra pequeña casa, el Hogar «San Martín de Tours», desde su interior ruega y suplica por todos ustedes para que sean preservados de todo mal y de toda enfermedad.

Unidos en la oración; rogamos al Dios Uno y Trino y a nuestra Madre de Luján que proteja y cuide a toda la humanidad y, en especial, a nuestros bienhechores.