Alabad al Señor, todos los pueblos, aclamadlo, todas las naciones,
pues su amor por nosotros es muy grande y su lealtad dura por siempre (Salmo 116)
Querida Familia Religiosa:
Las hermanas de la nueva comunidad monástica de Servidoras en Granada os manda con gran alegría su primera crónica para contar las maravillas del Señor.
El 15 de abril llegamos al pueblo de Alhama de Granada, en el que se encuentra el monasterio de Clarisas llamado de la Inmaculada Concepción. Lo primero que queremos señalar es que esta nueva fundación tiene el sello inconfundible de Nuestra Señora: ya antes de partir desde Italia nos consagramos como nueva comunidad a la Virgen en Santa Maria Maggiore (Roma), y de muchas maneras Ella se ha manifestado como Dueña y Bienhechora del nuevo cenobio en Andalucía. No quisimos subirnos al avión sin llevar con nosotras una réplica de la Purísima Concepción de Luján para enseñorear la capilla del monasterio. Resultó ser que, al llegar ese jueves 15 al convento, el párroco y las dos religiosas Clarisas con quienes convivimos nos recibían solemnemente con un pequeño altar adornado y puesto entre candelabros sobre el que ya nos estaba esperando, para nuestra sorpresa, …¡una pequeña imagen de Nuestra Señora de Luján! Ella había llegado antes que nosotras, mucho antes, pues quería que esta fuese su casa. Una familia argentina pasó por el convento en 2001 y dejó la Virgencita como presente para la comunidad… Veinte años después nos reúne en torno a Ella en esta casa que lleva cuatro siglos albergando a santas religiosas y que está bajo su patronazgo.
Así es: la bienvenida por parte de las hermanas Clarisas no pudo ser más alegre y sentida. Nuestra llegada supone la salvación de este convento como casa religiosa, poco ha faltado para quedar cerrado, vacío y oscuro. Gracias, Señor, por tu misericordia; esto parece un sueño, dicen las ancianas hijas de Santa Clara. Ambas son un admirable ejemplo de humildad, sencillez, laboriosidad y caridad: cuántas veces nos quedamos sin palabras y muy edificadas…
Después de conocer el inmenso inmueble, formado por tres pisos dispuestos en dos pasillos concéntricos a modo de claustro y pasaje a las estancias respectivamente, numerosas terrazas, preciosos patios de estilo andaluz y una enorme huerta, nos preparamos para asistir a la Santa Misa de bienvenida organizada por el párroco de Alhama. A dicha celebración acudieron muchos paisanos de todas las edades, las autoridades y hermandades de los varios templos, nuestras hermanas apostólicas presentes en Córdoba y Granada, el coro de la parroquia y, como don grande de Dios, el señor Arzobispo Javier Martínez, que celebró, como también otros sacerdotes de los entornos, sin faltar el padre José Lochedino IVE, párroco en Granada. Terminada la celebración eucarística, las cuatro Servidoras de la nueva comunidad junto a las dos Clarisas leímos una oración a la Virgen Inmaculada consagrándonos a Ella y pidiéndole su protección, guía y sostén en esta nueva etapa que comenzábamos. Ofrecimos un rosario de plata y flores a Nuestra Señora, y aquí cabe destacar un detalle importante: la pequeña imagen antes mencionada presidía el retablo de la iglesia, pues en su centro la había colocado el párroco, rodeada de flores escogidas del jardín del monasterio. Cantamos Virgen Madre de mi Dios y después recibimos en señal de bienvenida una medalla de la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, patrona de Alhama, un rosario y también un presente de parte del Ayuntamiento del pueblo. Los aplausos no terminaban, había llantos de emoción, rostros alegres, expresión de alivio y muchas sonrisas. Terminada la ceremonia saludamos a los numerosos presentes que, a pesar de la emergencia sanitaria, habían participado de la Misa solemne y querían conocer a las nuevas hermanas. Pudimos pasar un agradable rato con Mons. Javier, en quien encontramos un padre cercano, dispuesto y solícito de su rebaño.
Han pasado muy pocos días desde nuestra llegada pero ya nos parece estamos en nuestra casa. Vamos conociendo poco a poco la historia de este interesante lugar, sus rincones, su encanto… pero principalmente la presencia de la Madre de Dios, que a Dios nos lleva. Nos gustaría daros a conocer cómo Alhama es una antorcha de Fe en medio de olivares y bajo un cielo límpido, no solo en el presente sino en cuanto a lugar crucial en la historia de la Cristiandad.
Diez años antes del descubrimiento de América, en aquel siglo de figuras, letras, avances en la vida de la Iglesia y de la humanidad muy dorados y fructíferos, se da en Alhama un hecho que supondrá un verdadero renacimiento para la España dominada por los sultanes y, por ende, para el mundo entero. Alhama se traduce como manantial de aguas calientes, pues ya desde la época del Imperio Romano venían muchas personas a curar varias dolencias en su famoso balneario de aguas termales. Construida sin otro cimiento que la dura roca del tajo, rodeada de tierra fertilizada por el agua del río Alhama, la ciudad era la perla del Al-Ándalus, punto geográficamente estratégico y centro activo de comercio. El 28 de Febrero de 1482, el Marqués de Cádiz, Ponce de León, bajo las órdenes de los Reyes Católicos, toma la fortaleza islámica de Alhama: es la primera ciudad musulmana recuperada por la Corona. Su toma supuso una lamentable pérdida para el reino de Granada, tanto es así que desde Alhama se inició la reconquista, cayendo después la gran urbe y tras ella todas la península. Los Reyes Católicos entraron triunfalmente pocos días después de la reconquista por la llamada Puerta de Málaga. Con el propósito de manifestar a todos que Alhama, y con ella el Reino de Granada, era ahora cristiana, lo primero que dispuso la reina fue construir sobre la base de la mezquita una catedral. Erigió un altísimo campanario, visible desde cualquier punto de llegada a la ciudad, y dedicó la iglesia al misterio de la Encarnación: he aquí el primer templo católico de la España reconquistada, la iglesia madre, de cuyo título participarían las incontables catedrales que, con el avanzar de la reconquista, Isabel establecería en las capitales y localidades. Ella misma bordó lo antes posible una casulla para establecer el culto católico, que debía ocupar el lugar que le correspondía y que por tantos siglos había perdido. La casulla se conserva y utiliza todavía hoy. El lector comprenderá rápidamente que en esta tierra, la presencia de religiosas cuyo carisma es evangelizar la cultura no es un hecho fortuito.
Algo esencial del monasterio es la estatua de la Virgen del Sueño, llamada así por haber sido esculpida en piedra (año 1680) por petición de un alhameño devoto de la Inmaculada que un 7 de diciembre había soñado a la Señora rodeada y alabada de frailes y ángeles. El hidalgo consultó a su director y este lo invitó a que mandara construir una columna sobre la que se pondría una imagen de la Inmaculada Concepción, pese a que él moriría antes de verla terminada. Añadió que serían los franciscanos quienes concluirían el trabajo. Esta profecía se cumplió y, ya difunto el devoto cristiano, el 8 de diciembre de 1728 se erigía el “triunfo” con gran pompa y afluencia del pueblo entero. Recordamos que el dogma de la Inmaculada se proclama 126 más tarde y que España se pone bajo su protección en 1855, un año después de la Ineffabilis Deus. Esta es la estatua de la Inmaculada más antigua que se conserva en el mundo. Ni que decir hay que este es un lugar especial. La saña de los enemigos de la fe no ha podido borrar la presencia de Dios a través del imperio de María en el convento de Alhama: en la Guerra Civil la estatua y su columna son echadas abajo y a la imagen se le rompe la cabeza. En 2012, gracias a la preocupación de las Clarisas, la Virgen del Sueño fue restaurada y puesta de nuevo en la columna. De hecho, todo el convento fue reconstruido después de la penosa devastación por parte de las milicias en Alhama: las Clarisas y el pueblo colaboraron y trabajaron hasta dejar el monasterio tal y como lo hemos encontrado: en una palabra, bellísimo.
Por si fuera poco, en este convento se custodia un milagro eucarístico y nos parece que hay una estrecha relación entre la presencia de Jesús Sacramentado y la de su Santa Madre. Efectivamente, los hechos relativos al milagro sucedieron tres años antes de la dedicación del “triunfo” a la Inmaculada. En 1725 dos hombres saquean la iglesia del Carmen, llevándose consigo el copón con las Hostias consagradas y otros objetos preciosos. Tras varias vicisitudes y gracias a la intensa oración que, afligido por el robo sacrílego, el pueblo alhameño levanta implorando el hallazgo del copón, las sagradas partículas son encontradas en el fondo del río, milagrosamente quietas a pesar de la corriente del agua. Algunas de las partículas se distribuyen a distintas parroquias y conventos para el desagravio, y una de ellas queda bajo la custodia de las Clarisas: hasta el día de hoy la pequeña partícula se conserva perfectamente incorrupta y la comunidad reza las horas de Adoración con el milagro eucarístico expuesto. La dedicación del triunfo a la Inmaculada en este mismo monasterio puede entenderse como un desagravio a la profanación del Cuerpo de Cristo, formado en las entrañas de la Purísima Virgen María.
Aquí la tierra no se nutre solo con el agua del río Alhama, sino también con la santa sangre de los mártires de 1936. La primera que llegó a los altares fue Madre Gabriela de Hinojosa, nacida en Alhama y martirizada en Madrid junto a sus seis hijas visitandinas. Prontamente serán beatificados seis de ellos: cinco sacerdotes y un joven de 18 años dirigente de acción católica.
Querida Familia Religiosa: pedimos que con vuestras oraciones nos ayudéis a emprender la gran obra que Dios nos encomienda en Alhama, un pueblo pequeño pero de valor inmenso y en el que Él ha puesto su mirada de modo especial. Que podamos, como Isabel, reconquistar desde Alhama la España caída en manos del mayor de los infieles, y desde España el mundo entero a través de la oración; propagar el culto eucarístico en cuanto custodias del milagro; difundir el amor y la honra de Nuestra Señora Inmaculada, que es camino seguro y garantizado hacia la vida eterna; corresponder al cariño de los alhameños, que aman entrañablemente a las religiosas; en fin, dejarnos santificar por el Espíritu Santo siguiendo fielmente nuestro Carisma y nuestra Regla, siendo contemplativas del Verbo Encarnado y evangelizando la cultura con generosa alegría.
Encomendamos a todos y os esperamos muy pronto en nuestro maravilloso monasterio.
En Cristo Resucitado y su Santísima Madre,
Hermana del Monasterio de Alhama de Granada, España















