Por: Hnas. de la Casa de Formación Santa Josefina Bakhita

 

Querida Familia Religiosa,

Es una gran alegría poder escribir nuevamente una de las tantas gracias que se reciben en esta casa de formación y compartir algunas anécdotas de esta etapa de la vida religiosa.

Desde el 15 de mayo ya ha pasado bastante tiempo, pero el pensamiento vuelve a aquella capilla de Luján en Mazirayo.

Nuestra casa de formación actualmente cuenta con 7 chicas, seis aspirantes y una postulante. Llegado el mes de mayo, después de haber recibido por gracia de San José estas vocaciones, pensamos en hacer una peregrinación a pie hacia algún lugar donde se encuentre la Virgen para agradecerle y pedirle más vocaciones. Donde hoy nos encontramos, a diferencia de Europa u otros países del mundo, no hay muchos Santuarios de la Virgen, solo un santuario que no todos conocen se encuentra a muchísimas horas de nuestra casa. Es por ello que pensamos en peregrinar desde nuestra casa de formación hasta Nuestra Señora de Lujan. Estando en África se preguntarán ¿Nuestra Señora de Luján? Sí, si bien no hay un santuario, así como en Luján, Ella eligió un lugar humilde y un esclavo negro como su hijo más cariñoso; también aquí eligió quedarse en una capillita de campo y vivir entre los negritos de nuestra amada misión para que su pequeña imagen pueda darnos grandes gracias. Ella, Madre de nuestra Familia Religiosa, nos protege, Ella es la primera evangelizadora de esta tierra. Es así que la Virgen de Luján es patrona de una de nuestras aldeas y aquí todos la llaman “Maria Mama wa Luhani”. Entonces, ¿cómo no ir también acá en África a llevar a sus pies nuestros ruegos?

Nuestro peregrinaje comenzó el día 15 de Mayo con la Misa en Ushetu, lugar donde vivimos. Luego salimos a  pie hacia nuestra parroquia de Kangeme, que queda a la mitad del camino, a unos 20 km desde Ushetu, pasamos la noche allí y el día 16 llegamos a la capilla de Mazirayo donde se encuentra la Virgen de Luján. Pudimos tener Misa, aprovechando que el Padre Diego estaba allí haciendo apostolado, y regresamos el día siguiente en el coche junto con el padre. Paso a relatarles lo sucedido con más detalles.

El día 15 de mayo mientras estábamos en Ushetu en misa empezó a llover muy fuerte, si bien nuestro plan era caminar tuvimos que ir en coche hasta Kangeme, ya que si hubiésemos caminado, corríamos el riesgo de llegar sin luz, y no es conveniente llegar allá sin luz.

Al llegar a Kangeme nos dimos cuenta de que los planes de Dios eran mejores que los nuestros, ya que nos había preparado un buen tiempo comunitario! Tuvimos la gracia de ser llevadas en coche por nuestra madre provincial y al llegar a Kangeme, compartimos con ella un hermoso momento comunitario durante el almuerzo.

Después de ordenar la casa, nos esperó un lindo tiempo de deporte, pudimos jugar net-ball tres horas seguidas, y una media hora al handball en la cancha de la parroquia.

Seguimos el día con el rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia y el Rosario por el jardín alrededor de la Iglesia, y después tuvimos un tiempo para charlar y jugar juegos de mesa.

En la noche rezamos vísperas y cenamos con las líderes de la Parroquia que, con gran alegría, y junto con dos de nuestras aspirantes, nos había preparado la cena en su casa. Al final del día pensamos: ¡Realmente Dios ha querido este plan por un bien más grande: como por ejemplo para fortalecer la comunidad en las virtudes, ya que realmente todo el día se vivió en un clima de gran alegría, en un clima eutrapélico!  Y como si no bastara, sin quererlo empezamos nuestro peregrinaje justo el día que empezaba la novena a Nuestra Señora Auxiliadora, para pedir por las ex-aspirantes, pedir la gracia de más y santas vocaciones, y la gracia de la perseverancia.

El día 16 empezó nuestro peregrinaje a pie: El líder de la Parroquia nos invitó a desayunar a su casa, realmente fue otra cosa preparada por Dios, ya que pudimos hacer apostolado con su familia y sus vecinos (para los tanzaneses, recibir huéspedes en su casa es una gran bendición y por la gran alegría que les trae, llaman a los vecinos para compartir con ellos esa bendición). Nos sorprendió mucho que toda la familia junta trabajó para recibirnos, y además salieron temas edificantes para charlar. Después de desayunar, la misma señora que nos recibió en su casa, nos mostró la calle para empezar nuestro camino. Antes de empezar cada aspirante puso su intención personal, y se ofrecieron las intenciones comunitarias que eran rezar por el aumento de las vocaciones, para poder tener un aspirantado oficial, y poder obtener el permiso de empezar homes schooling.

Nuestro viaje se pasó muy rápido, entre cantos, rezos de rosario, momentos de silencio, conversaciones y mucha alegría. Si bien no llegamos a la hora prevista tuvimos varios espectáculos, y obstáculos inesperados. Una hora después de salir, encontramos un lugar con un río que había crecido debido a la abundante lluvia. ¡Allí fue unas de nuestras paradas porque nuestras chicas no están muy acostumbradas a ver tanta agua, así que entramos un poco al río para jugar con ellas en el agua! Seguimos adelante y nos esperaron nuevas aventuras, como por ejemplo todas las calles estaban empantanadas y tuvimos que caminar por 25 minutos sin zapatos porque todo el barro se pegaba a los tobillos. Más adelante, pensando que el camino fangoso se había terminado, llegamos a una parte donde la calle no se veía porque estaba llena de agua y el agua nos llegaba a las rodillas. ¡Esto no era absolutamente nada para nosotras, nuestro pensamiento estaba fijo en aquella capilla de Lujan! Y así es, que estas cosas a primera vista podían parecer obstáculos, pero al final, pasar por algunas partes descalzas o por los charcos de agua casi nadando, era una maravilla. Incluso, más adelante encontramos un pequeño río lleno de peces donde competimos por atraparlos, ¡otro momento de gran alegría!

Continuamos con nuestro peregrinaje y justo en la calle principal para llegar a la capillita nos encontramos con una chica y su mamá que se acercaron a la Madre para pedir que la chica misma entrara como aspirante, primer fruto, y qué fruto, ¡antes de llegar!

Por fin, después de 6 horas de peregrinaje, llegamos a la capillita donde nos recibieron dos voluntarias argentinas que estaban trabajando allí con el Padre Diego, y muchas niñas del pueblo que estaban ensayando para la Misa. Entre ellas nos encontramos con varias chicas interesadas para hablar con la Madre y coordinar una fecha para visitar el convento.

¡Pudimos por fin, después de tantas aventuras, llevar nuestros ruegos y agradecimientos a Nuestra Señora de Luján, rezar el rosario delante de ella y participar de a la Santa Misa que celebró el Padre Diego para toda la gente del pueblo, Misa de vigilia Dominical! Después de la Misa, todas pudimos rezar un buen rato delante de la imagen de Nuestra Señora de Luján.

En la noche, hicimos un lindo fogón con las voluntarias y el padre. Al día siguiente regresamos a Kangeme para la Misa Dominical y en la tarde llegamos a nuestra casa cansadas y llenas de alegría y entusiasmo.

Nuestro pensamiento vuelve a aquella capilla de Luján, porque Ella misma, Reina de nuestras vidas, quiso que vayamos a sus pies y siempre desde el cielo nos muestra que no cesa de trabajar por nuestra pequeña comunidad naciente y también por las comunidades de toda nuestra Familia Religiosa.

Les hemos contado distintos detalles de nuestra aventura, pero los verdaderos detalles de estos días fueron las delicadezas con las cuales el buen Dios siempre quiere tratar a sus esposas, las religiosas y a sus futuras esposas, las aspirantes. Nos encomendamos a sus oraciones para obtener la gracia de mostrarnos siempre agradecidas mediante la fidelidad en todos nuestros actos.

En Cristo ya Maria Santísima,

Hermanas de la Casa de Formación Santa Josefina Bakhita

Ushetu, Tanzania