Por: P. Gonzalo Gelonch, IVE
San Rafael, Argentina, 08 de septiembre de 2021

Nos enseña el primer Papa (2 Pe 1,10): “Poned el mayor empeño en afianzar vuestra vocación y vuestra elección. Obrando así nunca caeréis”. Para eso estamos haciendo el año de la Vida Consagrada; para eso hicimos estas Jornadas el pasado 8 de septiembre, Natividad de María y día de la Vida Consagrada en Argentina. ¡Y vaya si nos consolamos afianzando nuestra vocación y nuestra elección! Y lo podemos seguir haciendo.

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Junto con las Hermanas nos organizamos y dividimos las conferencias. 5 fueron los expositores: El P. Orell expuso sobre la índole y el contenido de la Vita Consecrata: supo identificar y señalar sus puntos esenciales: resaltaba la intención clara y la lucidez de San Juan Pablo Magno para renovar sobre bases teológicas profundísimas la vida de los consagrados en la Iglesia. El P. Francisco Rossi nos hizo parte de sus estudios casi concluidos de la Licenciatura en Derecho Canónico; precisando el rol de la vida consagrada dentro de la vida de la Iglesia, según las definiciones de los estados que hace el nuevo Código. Esto invitó a todos a una muy fructífera y edificante conversación. La Madre Solatium habló de la vida fraterna, su origen intratrinitario, su esencia y su efecto apostólico en el mundo: ¡verdades místicas de las que somos parte por vocación! La otra Madre que habló fue M. Magnificat: reflexionó sobre el poder virginizante de María y de la Vida Religiosa; una idea que tiene sus años en la tradición de la Iglesia y que estamos invitados a profundizar. La naturaleza virginal del amor de María hace que infunda la castidad en quienes se dejen amar por Ella, incluso invitándolos a ser vírgenes y posteriormente haciéndolos tales por el Reino de los Cielos. Análogamente, si los religiosos amamos virginalmente podemos castificar también. ¡un solo religioso verdaderamente virgen puede más que todos los homosexuales juntos! Cerró la tarde el P. Lattanzio reflexionando sobre Jesús, Consagrado por el Padre; dedicado a su adoración y glorificación. Nos invitó a la imitación del Consagrado haciéndonos ver cómo Jesús condescendió a manifestarnos su consagración constituyendo la materia propia de los votos.

Muy hermoso todo: largas discusiones y tan familiares; el compartir la Adoración Eucarística, el canto de las laudes y la Santa Misa; haber podido aprovechar para tomarnos una foto todos. Había religiosos de todas las casas, de las distintas misiones en San Rafael, de diversos colores y edades… Todos en familia: desde los menores y las aspirantes hasta el Payo.

¡Deo gratias!

P. Gonzalo Gelonch, IVE