Queríamos compartir con todos los miembros de nuestra Gran Familia la hermosa experiencia que Nuestra Madre ¡una vez más!, nos ha permitido vivir.

Gracias a la feliz idea del seminarista Damián, tucumano ¡pura cepa! quien invitó a la Tercera Orden a participar de una novena a Nuestra Señora de la Merced con motivo de su festividad, hemos vivido nueve días de renovada hermandad.

Grande fue nuestra sorpresa cuando nos pidió la lista y los contactos de los misioneros tucumanos a lo largo y ancho del mundo y descubrimos que no teníamos una actualizada de todos ellos. Ríos de mensajitos empezaron a salir de nuestros celulares hacia todas las direcciones para recabar esos datos. Pero más grande fue aún cuando, y para alegría de todos, íbamos notando cómo la lista se ampliaba más y más. Desde la vocación más antigua hasta la más reciente de seminaristas menores y novicias que la mayoría desconocíamos.

Cada uno de los misioneros y religiosas fueron haciéndose presentes día a día en nuestro grupo de WhatsApp con un entusiasta saludo, su testimonio y animándonos a ser perseverantes en esa oración que tanto bien les hacía, los sostenía y fortalecía a unos y otros.

Fue muy gratificante ver cómo nuestra Tercera Orden se activaba y recuperaba el vínculo que habíamos ido perdiendo como consecuencia de la imposibilidad de tener nuestros encuentros acostumbrados.

  • ¡Cuánto hace que no la veía a la hermanita tal…!
  • ¡No sabía que teníamos un misionero en Tenerife!
  • – ¡oh! ¿La hermana Pacis ahora es contemplativa?
  • ¡Qué lindo verlos a todos!!!
  • ¡Estoy conociendo a muchos que no conocía!
  • ¡No sabía que había tantas vocaciones tucumanas! ¡Qué gracia de Dios!

Estos y tantos otros mensajitos similares iban acompañando la aparición de cada video o audio, sin dejar de mencionar los innumerables corazoncitos, gifs y manitos en oración demostrando la emoción y alegría de verlos, el deseo de acompañarlos y la fuerza que nos estaba dando el sabernos más cercanos en la oración común.

Abundaron también los mensajitos de agradecimiento a Nuestra Madre y a la Divina Providencia por la gracia de pertenecer a esta Gran Familia ¡IVE!

No sólo fueron nueve días de oración, cercanía y activo reencuentro que culminaron con la novena, sino que se despertó en todos; el deseo de fortalecer esos vínculos con nuestros misioneros. De devolverles sus saludos con los nuestros también, de sumar a la Tercera Orden a las nuevas familias que no conocíamos y varias inquietudes más. ¡Una completa revitalización! Una obra evidente de Nuestra Señora de la Merced, que, como toda madre, busca siempre mantener unida a su familia y hacernos saber que no estamos solos sino muy bien acompañados.

Por eso desde la Tercera Orden de Tucumán celebramos esta idea, damos gracias a Dios y nos unimos al tradicional saludo de: – ¡VIVA LA VIRGEN!

 

Unidos en la oración.

T.O.T