Por: P. Luis Martinez, IVE

Querida Familia religiosa:

Quisiera compartir con todos ustedes una hermosa gracia que Dios nos ha concedido.

Como saben, nuestro monasterio en Túnez lleva el nombre del Beato Carlos de Foucauld. Nuestro patrono fue un antiguo militar francés que se convirtió a la vida de la gracia con 28 años, y se consagró primero como peregrino en Tierra Santa, luego como monje en Francia y Siria, y finalmente como ermitaño de nuevo en Tierra Santa; pasados quince años desde su conversión, aceptó recibir el sacerdocio para ir a predicar el evangelio a aquellos que todavía no lo habían escuchado. Y para ello se instaló en el desierto del Sahara, para vivir junto a los nativos del lugar, las tribus Tuaregs, hasta su muerte, el primero de diciembre de 1916. Su espiritualidad y su ejemplo misionero han inspirado muchas congregaciones, movimientos espirituales sacerdotales y laicales.

En el mes de mayo del año pasado, el papa Francisco anunció su canonización, pero, dadas las condiciones sanitarias que vivimos, estamos a la espera de la fecha precisa en que esta se realizará.

Como parte de las delicadezas de la Providencia, hace algunos meses los monjes del monasterio del Pueyo nos regalaron una imagen del beato realizada en Brasil.

Por las actuales dificultades de desplazamientos, la pequeña imagen tuvo que hacer un buen viaje de seis meses antes de llegar a su destino: desde Brasil voló hasta España con los monjes recién ordenados sacerdotes; desde allí viajó hasta La Rochelle, una de nuestras fundaciones en Francia, llevada por el p. Sergio Pérez; y fue finalmente el p. Silvio Moreno quien la trajo hasta Túnez.

El pasado 31 de enero, en la Misa dominical, junto a los fieles que nos acompañan cada domingo y con la presencia del padre Alfredo Alos, superior de nuestra delegación, bendijimos e entronizamos la imagen en nuestra capilla.

Ahora esperamos del momento de su canonización para poder celebrar como se debe nuestro santo patrono.

Quisiera agradecer al padre Pablo Di Cesare y a toda la comunidad del monasterio “Nuestra Señora del Pueyo” por este hermoso regalo, y a todos los padres que gentilmente nos ayudaron para que la imagen llegara “sana y salva” hasta nuestra misión.

Les pedimos muchas oraciones por nuestra comunidad, por todas las personas que participan de la vida de nuestro monasterio y por los frutos espirituales de nuestra misión en Túnez.

Hasta pronto y que Dios los bendiga.

P. Luis Martinez, IVE