Por: P. Sergio Pérez, IVE

 

Saintes (Francia), 4 de agosto de 2020

Fiesta de San Juan María Vianney

Dentro de un mes se cumplirá el primer aniversario de la llegada de nuestro Instituto a Saintes, ciudad romana bimilenaria, situada en el Sudoeste de Francia y que en otro tiempo fuera capital de la región de Aquitania. Espero poder escribir dentro de poco algunas líneas para compartir la experiencia de nuestras actividades en esta zona de las Galias.

            Lo que me ocupa en esta crónica es contar algunos aspectos de la “convivencia-peregrinación” que los sacerdotes que trabajamos en Francia tuvimos la gracia de realizar. A Dios gracias, en esta parte de las Galias, las autoridades civiles han concedido cierta libertad de desplazamiento, aun cuando la pandemia siga siendo motivo de preocupación. Y dado que la gran peregrinación a los lugares de San Luis María Grignon de Monfort prevista y organizada por nuestra familia religiosa no pudo concretarse este año, decidimos pasar nuestros días de vacaciones en aquellos santos lugares, extendiendo el itinerario a Sainte Anne d’Auray (en Bretaña) y al Mont San Michel (en Normandía).

            El itinerario de nuestra peregrinación podría, por tanto, dividirse en 3 etapas:

1) La Vendée: San Luis María de Montfort y los Santos inocentes de Les Lucs sur Boulogne.

2) La Bretaña: Santa Ana y San Vicente Ferrer

3) La Normandía: el Monte San Miguel Arcángel y Nuestra Señora de Pontman.

PRIMERA ETAPA: LA VENDÉE – Notre Dame de France – San Luis María – Los santos Inocentes

            Todo comenzó el lunes 20 de julio, cuando los Padres Anthony Del Castillo y Santiago Baudry llegaron a nuestra casa parroquial (donde los esperábamos con el Padre Jean-Marie Baudry), procedentes de su misión Le Luc (diócesis de Fréjus-Toulon).

            Luego de un rápido almuerzo y un breve reposo, partimos rumbo a la ciudad de Saint Laurent-sur-Sèvre, lugar donde murió San Luis María de Montfort. Allí se encuentra la Basílica donde reposa su cuerpo junto al de la fundadora de las Hijas de la Sabiduría, Santa Luisa de Jesús Trichet. Llegados a Saint Laurent (distante unas dos horas de nuestra misión) una doble gracia nos aguardaba. La primera: participar de la llegada de la Virgen peregrina, Notre Dame de France, a la ciudad del Santo.

La segunda: la Misa celebrada en la Basílica de San Luis María

Saint Laurent-sur-Sèvre: llegada de la Virgen peregina, Notre Dame de France.  

            La gracia de participar en la llegada de la imagen peregrina de Notre Dame de France a Saint Laurent-sur-Sèvre merece una breve explicación. El 2 de junio de este año (2020) arrancó desde dos puntos de partida una peregrinación llamada “M de María”, la cual pasará por los cinco grandes lugares de apariciones marianas en Francia en el siglo XIX. Son dos carretas tiradas de caballos (aunque tienen un motor para caso de necesidad) que recorrerá dos mil kilómetros a lo largo de tres meses llevando una imagen de Nuestra Señora de Francia. Las dos carretas, tras ser bendecidas, partieron simultáneamente desde Lourdes (aparición en 1858) con destino a Pontmain (1871, Nuestra Señora de la Oración) y desde La Salette (1846) con destino a París, a la Rue du Bac, lugar de la aparición de la Medalla Milagrosa (1830). Una vez llegadas a Pontmain y París, partirán hacia Pellevoisin (1876, Nuestra Señora de la Misericordia), donde confluirán el 12 de septiembre tras haber dibujado una M perfecta sobre el plano de Francia pasando por los puntos donde la Santísima Virgen se apareció en el país a lo largo del siglo XIX.

            Pues bien, la Virgen peregrina llegaba el 20 de julio por la tarde a Saint Laurent sur Sèvre para permanecer en esta ciudad dos noches. Mejor no podíamos comenzar nuestros días de convivencia y peregrinación: estar presentes entre los hijos de María que recibían a su Santa Madre en la ciudad donde reposa el cuerpo del “León de la Vendée” y participar en la vigilia de oración presidida por el Obispo de la diócesis de Luçon. Fue la primera gracia que la divina Providencia nos había preparado. La segunda gracia fue al día siguiente, luego de haber pasado la noche en una residencia cerca de Saint Laurent (que fue escenario de la guerra de la Vendée) pudimos concelebrar la Santa Misa en la Basílica junto a San Luis María y Santa Luisa de Jesús.

Les Lucs-sur-Boulogne: los Santos Inocentes de la Guerra de la Vendée

            De Saint Laurent sur Sèvre nos dirigimos a un lugar emblemático de la Guerra de la Vendée : Les Lucs-sur-Boulogne. Esta localidad está formada desde tiempos de la Revolución francesa por dos parroquias: el Gran Luc (2050 habitantes) y el Pequeño Luc (100 habitantes).

            El 28 de febrero de 1794, las fuerzas revolucionarias comandadas por un general de 26 años (Cordelier) se dirigieron a Les Lucs arrasando a su paso con todo: casas, establos, personas y animales. Decapitan a la gente en sus casas y descuartizan los animales en sus establos. Familias enteras son masacradas, como fue el caso de René Minaud, asesinado con su mujer y sus siete hijos, de los cuales el menor tenía apenas 15 días de vida.

            Cuando las columnas infernales están a las puertas de la ciudad muchos fieles se refugian en la iglesia del Pequeño Luc. El párroco, P. Voyneau, de 70 años, se adelanta ante los revolucionarios suplicando piedad para su pueblo. A pocos metros de su casa, los soldados lo capturan, le arrancan la lengua y el corazón que luego aplastan contra las piedras del camino.

            Mientras tanto, en la iglesia, los fieles se preparan a morir rezando el rosario. Los asesinos llegan y descargan sus fusiles sobre la multitud de rodillas, encarnizándose sobre los agonizantes a golpes de bayoneta y atravesando los niños con espadas. Terminada la masacre las columnas infernales continúan su marcha diabólica.

            Actualmente, sobre el territorio de Les Lucs-sur-Boulogne yacen 563 cadáveres, entre los cuales 110 no llegaron a los siete años de vida, 33 tenían menos de dos años y 2 apenas quince días. Fue la “masacre de los inocentes de Les Lucs-sur-Boulogne”.

            En 1946, un tribunal fue encargado de introducir la causa de beatificación de los niños masacrados bajo el título: “Louise Minaud y 109 niños compañeros mártires de Les Lucs”. Un estudio previo había sido presentado al Obispo de Luçon para fundamentar el pedido de beatificación. Dicho estudio es el documento base para probar la verosimilitud del martirio. Los argumentos principales son los siguientes:

1) La guerra de la Vendée fue una guerra religiosa (religiosa en su sublevación inicial, en su lucha y en la conclusión con el Tratado de Jaunaye el 17 de febrero de 1795).

2) Las “columnas infernales” de los revolucionarios se distinguieron por su impiedad;

3) El general Cordelier de destacó entre todos por su odio a la religión;

4) Las parroquias de Lucs ofrecieron a los asesinos víctimas selectas.

            Desde hace 12 años se realizan numerosas peregrinaciones a Notre Dame des Martyrs aux Lucs-su-Boulogne, especialmente el 15 de agosto, fiesta de la Asunción y en la fiesta de Francia. Los peregrinos vienen para rezar por la Vendée cristiana a Nuestra Señora de los Mártires. Entre esos peregrinos hemos tenido la gracia de ser contados nosotros, cuatro sacerdotes del Instituto del Verbo Encarnado el martes 21 de julio. Allí rezamos para que la sangre des estos mártires sean, según la expresión de Tertuliano, “semillas de nuevos cristianos”, especialmente para Francia y toda Europa.

            De la pequeña capilla del Pequeño Luc dedicada a Nuestra Señora de los Mártires nos dirigimos al gran Historial de la Vendée donde pudimos recorrer las distintas etapas de la historia de la Vendée en la cual, por supuesto, ocupa un lugar especial la Guerra de la 1792-1794.

            Completamos la jornada visitando el Memorial, que recuerda precisamente a los héroes de la Vendée y que fue inaugurado hace unos años por el gran escritor ruso Alexander Solzhenitsyn.

            Después de una jornada intensa nos dirigimos a Nantes, donde asentaríamos nuestra base para desde allí continuar nuestra peregrinación por las regiones de Bretaña y Normandía. Serán las etapas siguientes que esperamos comentar en dos crónicas sucesivas. Hasta la próxima.

            Unidos en cada sacrificio del altar.

 

P. Sergio Pérez IVE

Misionero en Francia