Ushetu, Tanzania, 10 de noviembre de 2020
Las celebraciones de las primeras comuniones las hemos comenzado por los centros más alejados, antes de que lleguen las lluvias. Así pensamos esquivar este problema, porque una vez que comienza a llover, es dificil para nosotros llegar a esos lugares, pero también para los niños, porque muchos de ellos vienen de las aldeas cercanas, pero deben caminar siete u ocho kilómetros para llegar hasta el centro. Este año, Dios mediante, tendremos la celebración de primeras comuniones en cinco centros en total, pertenecientes a nuestras dos parroquias.
La primera celebración se realizó en el centro de Nyasa. Como todavía es tiempo de sequía, podrán percibir en las imágenes que todo está muy seco y árido. Cerca del mediodía hace mucho calor, y las ceremonias siempre se celebran a esa hora, porque así tienen tiempo de llegar los fieles de las aldeas más lejanas.
En este centro, compuesto por nueve aldeas, hicieron su primera comunión 70 niños y jóvenes. Una gran alegría para nosotros, pues en los primeros años, cuando comenzamos la tradición de la celebración de la primera comunión por centros, y con festejos, llegaban a ser 30 o 35 niños en total. Se puede ver que va creciendo el apostolado, y damos gracias por eso. Es gratificante para los misioneros, padres y hermanas, ver cómo el trabajo va creciendo y se van viendo los frutos. Y es muy bueno poder percibir que están bien preparados para recibir el Cuerpo de Cristo, pues la semana anterior hicieron un examen breve, y luego la confesión.
Todos ellos vinieron con su vestimenta para la ocasión, vestidos blancos las niñas, y camisa blanca y pantalón negro los varones. Si vamos a los detalles, son vestidos muy pobres, muchos de ellos son prestados, están remendados, y algunos bastante rotos y descosidos. Los pantalones de los varones están todos remendados, y las camisas, mejor no verlas de cerca… los calzados, son lo mejor que pueden, pero hasta algunos de ellos pasan a recibir su primera comunión descalzos. Tal vez esto que les cuento es un detalle irrelevante, pero al menos a mí me llama mucho la atención. Porque en las fotografías se los ve a todos tan “impecables” y “tan bien vestidos”, pero cuando los vemos de cerca, se percibe la gran pobreza que traslucen.
Sin embargo, los niños y niñas están felices con su fiesta, y sobre todo al poder recibir a Cristo Eucaristía. Muchos de ellos son de familias paganas, ni siquiera han venido familiares a participar, ni la mamá ni el papá… muchos de sus padres se han quedado en el campo trabajando, o simplemente en la casa. Me gusta siempre considerar en estas primeras comuniones, sobre todo en las aldeas más lejanas, que para ellos, los niños de primera comunión, el centro de la celebración es la santa misa. Pasan a comulgar con gran devoción, y a muchos se lo ve muy concentrados en una acción de gracias profunda, una conversación íntima con Cristo… ¡Cuántas cosas le dirán al Corazón de Jesús que lo llenan de consuelo! Para los que puedan ver las fotos, podrán percibir que en algunas de ellas, se ve a dos niñas que están esperando su turno para comulgar, hay dos niños adelante de ellas en la fila, y se asoman para ver cómo es la comunión… me las imagino totalmente concentradas en lo que van a hacer. No están pensando en absoluto en la foto, ni en nada extraño.
Cuando luego de la fiesta, los cantos, los bailes y los regalos, veo a los niños y niñas regresando a sus aldeas… van por esos caminos polvorientos, entre los pastos amarillos, bajo el sol de estas tierras, me imagino a esos niños llevando a Cristo a todas partes. Cristo a las casas más pobres, Cristo entre los paganos, Cristo entre los senderos perdidos de la sabana africana, Cristo en las aldeas más perdidas, Cristo entre el grupo de amigos en la escuela… Son sagrarios vivientes. Es una inmensa alegría verlos saludar desde lejos, cuando vamos regresando en la caminoneta a nuestra misión, que nos saludan efusivamente, con sus regalos en las manos, y agradeciendo como mejor lo pueden hacer… con su gran alegría.
Puedo decir exactamente lo mismo de las primeras comuniones que celebramos ayer… 115 en el centro de Mazirayo, pero espero poder contarles en particular en otra crónica.
¡Firmes en la brecha!
P. Diego Cano, IVE