Por: P. Diego Cano, IVE

 

Martes 7/7

Esta noche, luego del día que hemos tenido de misión, me gustaría anotar algunas ideas. Se sigue escuchando la música del casamiento pagano, y la música ha sonado todo el santo día. Doy gracias de que están suficientemente lejos como para no molestar nuestras celebraciones, sobre todo si usamos micrófono, podemos decir que no se escucha. Puedo decir que lo más molesto es que es persistente, y que hoy incluso se ha escuchado durante el día. Hoy algunas hermanas que estuvieron misionando por aquella zona contaron que les dijeron que se trata de dos bodas en una misma casa, o una misma familia, que a veces no es lo mismo. Tal vez los que vean las fotos de estos días de misión y vean siempre tantos niños, o la gente participando en las procesiones, piensen que se trata de una gran cantidad de gente que participa. Por un lado podemos decir que sí, si pensamos que se trata de una aldea pequeña en cuanto a la concentración de casas aquí en el minúsculo centro. Pero por otra parte no es suficiente, y vemos que cuesta despertar a los cristianos, aletargados por el ambiente en el que viven. No es suficiente, no. A la vez que vemos que hay muchísimos paganos, y el ambiente es pagano, tanto que muchos cristianos se dejan llevar por eso. Por ejemplo, no es raro escuchar que un cristiano, que se había bautizado, que cantaba en el coro, ahora viva con dos mujeres, o más. Ellos ven a los paganos que así viven, y hasta les preguntan, ¿porqué tienes una sola mujer? Y se llegan a “sentir menos”, al vivir fielmente en un solo matrimonio.

Creo que debo releer los libros de los grandes misioneros como el P. Pablo Manna, y sobre todos los consejos del P. Carrascal. Porque estos libros los leí en preparación a esta misión, y cuando estaba en Argentina, y uno estando fuera de un ambiente así no llega a darse una idea acabada de lo que significa un ambiente pagano. Esos misioneros nos lo cuentan, advierten, y dan consejos. Claro que lidiar con una mentalidad pagana, a veces puede cansar un poco. Pero pienso que esto no es privativo de este lugar, sino que en el mundo occidental, también se da. Aquí es simplemente el paganismo de vivir según tradiciones de las tribus, tal vez con alguna similitud al paganismo que encontraban los apóstolos al enfrentar el mundo antiguo.

Pero en medio de todo esto, claro que nos alegra mucho ver a los niños que vienen a jugar, y aprender catecismo. Nos alegra el grupo de cristianos adultos que está viniendo, aunque sean pocos. Y me alegro especialmente por el casamiento que pude hacer en Bulela. Fui a esta aldea vecina a hacer el casamiento de dos jóvenes, ella es maestra de la escuela primaria estatal. Ambos provienen de diócesis y ciudades distintas. La familia de la novia es cristiana, de un lugar con más tradición católica. Ahora viven en Bulela, y se casaron, aunque el novio se bautizó, recibió la confirmación, el matrimonio, y la primera comunión en una sola ceremonia. ¡Un baño de gracia! Pero la gente de Bulela decía que hacía seis años que no había un casamiento (cristiano católico) allí, algunos era la primera vez que lo veían. Y espero que esto sea un buen ejemplo para tantos que no se casan en esta zona, que comienzan a vivir juntos así nomás, y así nomás se separan, se vuelven a juntar con otro, o se casan con una segunda mujer… dejan los niños con los abuelos, etc. Había mucha alegría el día de hoy, a pesar de que no hay allí iglesia, sólo un techado de chapas abierto a los cuatro vientos… y en ésta época seca, mucho viento. Pero una gran alegría en todos, y yo no ocultaba mi alegría tampoco al ver estos frutos, que contrastan tanto ante la oscuridad del paganismo. Los cristianos son luz y sal. Basta un poco de sal para salar toda la comida. En proporción siempre es un poco, bastan que sean pocos, pero que tengan el verdadero sabor del Evangelio. “Un poco de levadura que fermenta toda la masa”.

Hoy estuvieron en la misión las mujeres de grupo de Mujeres Católicas de Tanzania, y vinieron de muchas aldeas, algunas muy lejanas. La hermana que es doctora les habló de los métodos anticonceptivos, y de sus pésimas consecuencias. Aquí en África bombardean todo el tiempo con el asunto de la “planificación familiar”, mal entendida por supuesto, mejor es decir, que bombardean todo el tiempo con “la anticoncepción”, sin pensar en las mismas mujeres, en las enfermedades, incluso utilizando métodos que en los países de occidente están prohibidos por su nefastas consecuencias para la salud. Las señoras agradecieron muchísimo que “les abran la mente”, como ellas mismas decían.
(Continúa)