Por: P. Diego Cano, IVE

 

Kangeme, Kahama, Tanzania, 7 de agosto de 2020

Primer Viernes de mes, y justo hoy encuentro un lugar para contarles sobre la fiesta del Sagrado Corazón en nuestras parroquias. No había tenido tiempo antes, así que ahora les comparto las fotos a modo de noticia simplemente. Festejamos al Corazón de Jesús en ambas parroquias, pero en la parroquia nueva, no hubo mucha gente, tan sólo estuvieron los miembros del grupo, y unos pocos más. Es la primera vez que lo celebramos como parroquia y tal vez por eso, porque no tienen la costumbre, es que no vino el resto de los fieles para participar junto con ellos. No hay todavía un sentimiento de parroquia, aunque de a poco se va logrando. Me parece que como siempre dependían de Ushetu, y para cada celebración iban allá, les cuesta pensar que ahora deben venir todos aquí, y participar en cada actividad parroquial, no sólo los miembros de cada grupo. Se irá logrando esto poco a poco.


Aquí en Kangeme, en la parroquia San Martín de Porres, se oficializaron como miembros de este grupo, unas quince personas. Hacen una promesa muy hermosa, según la doctrina de esta devoción… de ofrecerse y reparar al Sagrado Corazón por las ofensas recibidas. Luego de la misa festejaron en el frente de la iglesia, bailaron, nos tomamos fotos. Hubo un buen clima de alegría, y no eran tan pocos. Yo lamentaba simplemente que no hubiera participado el resto de la comunidad, pero la verdad que estuvo muy lindo. Después comimos todos juntos, y volvieron a bailar después, a la sombra de los toldos, en un día con mucho calor.


En la parroquia de Ushetu la fiesta fue mucho más grande. Los que se oficializaron fueron casi cuarenta. Y como siempre allí la fiesta es más participada por todos. Incluso las hermanas festejan especialmente ese día con la gente, porque la comunidad apostólica de ellas tiene por patrono al Sagrado Corazón de Jesús. Hubieron también bailes, comida, fogón, festejos… una verdadera fiesta, con mucha alegría.


Siempre que les cuento de este grupo, me gusta recordar las palabras del P. Carrascal, que me parecen tan acertadas. Me imagino que las deben recordar, pues cada año las repito: “El hombre de color ora con un gran espíritu de fe y él es fiel a este deber que es para él también una exigencia… Un instinto secreto lo lleva hacia la persona de Nuestro Señor en sus dos grandes devociones: Eucaristía y Sagrado Corazón. Los primeros viernes parecen días festivos. Las confesiones y comuniones numerosísimas, sus fiestas revisten una pompa y solemnidad extraordinaria. Su piedad es además generosa. Se imponen grandes sacrificios para participar en estas solemnidades de fe y de amor, no sin gran admiración de los mismos paganos”. Cada vez que las leo, me parece que el P. Carrascal hubiera estado espiritualmente presente en nuestra misión de Ushetu.


¡Viva el Sagrado Corazón!


¡Firmes en la brecha!


P. Diego Cano IVE.