Por: Padres de la Provincia Nuestra Señora Aparecida – Brasil

 

Seminario de Ejercicios Espirituales

Queridos todos,

Recordarán las lapidarias palabras de Mons. Tortolo: «Nos salvará la Suma Teológica y nos salvará el libro de los Ejercicios»[1], pues bien el 2021 se cumplirán 500[2] años de la conversión del caballero, Iñigo López de Loyola, que luchando en la defensa del sitio de Pamplona, tras ser herido en una pierna, abandonó la milicia de los Tercios españoles para capitanear otro ejército: la Compañía de Jesús, por él fundada, y que ha sido, hasta nuestros días, cantera de grandes santos; a la par que nos ha legado ese gran tesoro, su itinerario espiritual, “máquina de forjar” santos que son los Ejercicios Espirituales; y que tanto bien han hecho y siguen haciendo a toda la Iglesia. Ese pareció ser el “gran secreto” de su heroísmo o santidad, -que es lo mismo- y también de los que militaron en esa Milicia, bajo la Bandera del Sumo y Eterno Capitán. De hecho, esa fue también su herencia para toda la Iglesia militante. Tal vez, la mayoría de los nuestros, se vio enriquecido por “esta dadiva divina” para confirmar su vocación a la vida consagrada después de haber pasado por la palestra de los Santos Ejercicios Ignacianos.

Por otro lado, el “gran secreto” del “mayor de los Loyolas”[3] llegó a ser también uno de nuestros “grandes secretos”, lo dice nuestro propio Padre: «Queremos imitar al Verbo Encarnado también en su retiro de 40 días, para vencernos a nosotros mismos y ordenar la propia vida según Dios[4]. Para ello queremos conocer en profundidad los mismos Ejercicios y prepararnos para predicarlos con fruto, disponiéndonos generosamente sin dejar la oportunidad de predicarlos según ocasión[5]. Ya que los Ejercicios Espirituales son uno de los apostolados preferenciales, que en la dimensión espiritual, realiza nuestro Instituto[6]»[7].

Por todo lo dicho anteriormente y en preparación para la conmemoración para el Vº Centenario de la conversión de aquel que «vivió continuamente espoleado por el anhelo de lo más grande y más alto, que en último término era “la mayor gloria de Dios”»[8], desde el lunes 13 al viernes 17 del corriente, los sacerdotes de nuestra provincia aprovechamos para realizar el Curso Anual de Actualización Teológica, cuyo tema fue: Seminario de Ejercicios Espirituales. Casi todos los padres (excepto 6 que por razones pastorales no pudieron asistir) nos reunimos en la ciudad de Teresópolis (se llama así en homenaje a la emperatriz Teresa Cristina, esposa del emperador Pedro II de Brasil) que pertenece al Estado de Río de Janeiro, localizado en la Microrregión Serrana Fluminense, famosa por el Parque Nacional de la Serra dos Órgãos, cuya vegetación pertenece a la mata atlántica. La ciudad está cercada por florestas y afamadas montañas, por las cuales es conocida como la capital nacional del alpinismo[9]. De estas montañas, la más conocida es el Dedo de Deus. El clima de Teresópolis es clasificado como tropical de altitud, con veranos amenos y húmedos, así como inviernos fríos y secos. Digamos que mutatis mutandi es nuestro Monserrat Fluminense.

En medio de ese climax tuvimos cuatro días de clases sumando un total de 14 horas (de 60 minutos c/u) la intención del curso fue “la inteligencia de los Ejercicios” pero abordado no sólo desde el punto de vista pastoral, es decir en orden a la predicación de los mismos, sino que nuestro expositor –el R. P. Emanuel Federico Martelli, nuestro provincial–, prefirió un método más científico o académico, –que para el caso es lo mismo–. Para dicho fin el Seminario después de una Introducción: Presentación y bibliografía; Los Ejercicios: alma de la Contrarreforma; Un verdadero tejido de paradojas; Cronología de san Ignacio y hechos históricos relevantes. Fue dividido en dos secciones, una histórica y otra pastoral.

Para darse una idea les presentamos el Programa. La más extensa fue la primera subdividida en cuatro temas: I. Origen y composición de los Ejercicios (La Inspiración según las fuentes históricas; Nuestra Señora y los EE (fuentes históricas); II. Génesis del texto ignaciano (Introducción; Primera Etapa de Redacción –1524/1527–; Segunda Etapa de Redacción –1528/1541–); III. El texto de los Ejercicios [Versiones] (El autógrafo; Versio Prima; Versio P2; Versio Vulgata); IV Las persecuciones con los Ejercicios (Introducción: los alumbrados, el erasmismo y la inquisición; S. Ignacio, los Ejercicios y las Persecuciones; Los procesos públicos antes de la aprobación de la compañía {Alcalá 1526; Salamanca 1527; Paris 1528 – 1535; Italianos: Venecia 1536 – Roma 1538}; Ataques, maquinaciones, sospechas y calumnias después de la aprobación de la compañía; El Magisterio Eclesiástico, los santos y los Ejercicios). La Sección Pastoral fue expuesta en tres puntos: I. La formación del director (Dar y predicar Ejercicios: diferencia fundamental; Las adaptaciones; La formación de los directores; Dirección Espiritual; Perfecta Inteligencia de los Ejercicios; Formación oratoria adecuada; Maña para conocer las disposiciones del Ejercitante; Conocimiento de la letra del libro, y de los frutos particulares; Conocimiento de las constituciones de los jesuitas, las cartas y directorios de Ejercicios); II. Adaptaciones: Opiniones de Calveras, Casanovas y Arellano al respecto; III. Las reglas de Elección, Cumbre de los Ejercicios.

En las Homilías de las Santas Misas que teníamos por la mañana aprovechamos a usar como materia nuestro Directorio de Predicación de la Palabra, mientras que en las “Buenas Noche” (al finalizar la Adoración al Santísimo) si bien no seguimos un tema en particular, nuestros padres trataron edificantes asuntos en relación a la misión y predicación de los Ejercicios o de la Palabra. Después del desayuno comenzaban las conferencias y en cuanto nos disponíamos a ellas muchos recordaban no sin añoranza (saudade se dice en estos pagos) nuestra casa de formación de origen, algunos la querida Finca, otros Segni, etc. Al finalizar cada conferencia había un momento para preguntas, lo cual fue muy enriquecedor e ilustrativo. Luego del almuerzo y “merecido” descanso hubo tiempo para el deporte. Durante esos días algunos fueron a la montaña, otros optaron por el ciclismo, y como no podría ser de otra manera, casi todos, demostraron sus destrezas en la cancha de fútbol, y los que no, eran la inchada, que como tal, así se comportaban. En fin, al mismo tiempo que nuestra mente se abría[10] en cuanto a la ingeniería de los Ejercicios Espirituales se refiere; también fue como es característica nuestra un intenso momento de vida comunitaria, por tanto, tampoco faltaron los momentos de eutrapelia después de la cena. Pues como dice nuestro directorio de Formación Intelectual: «Para que tales reuniones no se restrinjan, empobreciéndose, al plano meramente intelectual, es de desear que forme parte de ellas la oración común (adoración al Santísimo, Liturgia de las Horas, o la Santa Misa), y cierta culminación festiva que acreciente la comunión fraterna»[11].

Finalmente, el viernes por la noche tuvimos una cena festiva para cerrar el curso en la histórica ciudad de Petrópolis, conocida como la “ciudad imperial” de Brasil. Ubicada en las montañas de la Serra dos Órgãos, en el valle de los ríos Quitandinha y Piabanha. Además de la belleza de los alrededores, la principal atracción es el palacio de verano de la entonces familia imperial brasileña, que actualmente hospeda el Museo Imperial brasileño, especializado en la historia imperial, y cuenta también con otros atractivos como: La Catedral de San Pedro de Alcántara que está dedicada al santo patrón de la Monarquía brasileña, y es uno de los edificios que conforman la denominada Ciudad Imperial. De estilo es neogótico francés del siglo XVIII a base de piedra y cantería de granito​ y la planta sigue la cruz latina y organización en tres naves con crucero. Tras muchas interrupciones, la obra concluyó en 1925, si bien la torre no sería terminada hasta 1969. En su interior, se encuentran enterrados desde el primer cuarto del siglo XX, el emperador Pedro II, su esposa y otros miembros de la Dinastía de Braganza. También pudimos visitar el Museo Casa Santos Dumont más conocido como “La Encantada” (20 de julio de 1873 – 23 de julio de 1932, fue un pionero de la aviación, inventor e ingeniero brasileño. El primer hombre en despegar a bordo de un avión, impulsado por un motor aeronáutico).

Aprovechamos estas líneas para agradecer al P. Martelli por haber preparado y dictado este curso para nuestros sacerdotes, no nos cabe duda de que el mismo (el curso) es fruto de muchos años de estudio (como el mismo nos platicara en conversaciones en particular) que se iniciaron en Egipto y que en estos días salieron a la luz. Consideramos este Seminario sobre los Ejercicios Espirituales como una enorme gracia ya que ellos forman parte de nuestra espiritualidad “seria”[12], pues son un elemento esencial de nuestro carisma[13], por tanto, son un “elemento no negociable” y por ende tocan las fibras más íntimas de nuestro “ser religiosos del Instituto del Verbo Encarnado”. Por otra parte, dicho curso nos permitió conocer mejor al mentor de los mismos, en palabras de Marcelino Menéndez Pelayo: «[a] Aquel hidalgo vascongado, herido por Dios como Israel, y a quien Dios suscitó para que levantara un ejército más poderoso que todos los ejércitos de Carlos V contra la Reforma…, es la personificación más viva del espíritu español en su Edad de oro. Ningún caudillo, ningún sabio influyó más poderosamente en el mundo. Si media Europa no es protestante, debelo en gran manera (“principalmente” dice el manuscrito original) a la Compañía de Jesús»[14]. También fue una oportuna ocasión para conocer el espíritu de la Compañía fundado por Ignacio, de la cual el Protestante Friedrich L. von Hardenberg (1772-1801) tuvo la audacia juvenil de proclamar públicamente su admiración y asombro ante dicha institución: «Nunca había aparecido antes en la historia del mundo una Compañía como ésta. Ni siquiera el antiguo Imperio Romano había trazado sus planes para la conquista del orbe con mayor seguridad de éxito. La ejecución de una gran idea no ha sido nunca pensada con más alta inteligencia. Siempre será esta Compañía un modelo de cualquier sociedad que sienta un ansia orgánica de infinita expansión y de duración eterna; pero también será siempre una prueba de que basta un lapso de tiempo sin vigilancia para desbaratar las mejores calculadas empresas»[15]. Lo mejor de todo fue que “descubrimos” el “secreto” de San Ignacio[16] y su Compañía y que es también para nosotros uno de nuestros secretos.

Que Nuestra Madre, “Maestra Sabia de los Ejercicios Espirituales”[17] –como la llamara nuestro Padre Espiritual Juan Pablo II– nos alcance la gracia de aprovecharnos y hacer aprovechar esa “celestial sabiduría”[18], pues ahora sí con mayor propiedad podemos hacer nuestras las inmortales palabras del Arzobispo de Paraná Adolfo Servando Tortolo (Nueve de Julio, 10 de noviembre de 1911 – Buenos Aires, 1 de abril de 1986): «Nos salvará la Suma Teológica y nos salvará el libro de los Ejercicios»[19].

 

 

Padres de la Provincia Nuestra Señora Aparecida – Brasil

 

Petropolis, Brazil – May 25, 2017: The Sao Pedro de Alcantara Cathedral is one of the many touristic attractions in Petropolis, a city in the mountains near Rio de Janeiro.

 


 

 

 

 

 

 

 

______________

[1] Tortolo, A. S., El hombre moderno y los Ejercicios Espirituales, in Mikael Nº 19, p. 15.

[2] «Fundadamente podemos suponer que el 20 de junio de 1521 el herido de Pamplona se hallaría ya bien instalado y atendido en aquella casa de Loyola, en la que treinta años antes había nacido» 177.

[3] García – Villoslada, R., San Ignacio De Loyola Nueva Biografia (BAC Madrid – 1986) p. 12.

[4] Cf. Constituciones del Instituto del Verbo Encarnado, (IVE Press, New York – 2013), n° 105.

[5] Cf. Constituciones del Instituto…, n° 105.

[6] Cf. Constituciones del Instituto…, n° 171.

[7] Buela, C. M., Ejercicios Espirituales y Nueva Evangelización. San Ignacio, hoy, (IVE Press, Washington – 2018) p.11-12.

[8] García – Villoslada, R., San Ignacio De Loyola Nueva Biografia (BAC Madrid – 1986) p. 18.

[9] Las montañas más famosas son: Pedra do Sino (2.263 m), Pedra do Açu (2.230 m), Agulha do Diabo (2.020 m), Nariz do Frade (1.919 m), Dedo de Deus (1.651 m), Pedra da Ermitage (1.485 m), Dedo de Nossa Senhora (1.320 m).

[10] Cf. Lc 24, 45.

[11] Directorio de Formación Intelectual, 72.

[12] Instituto del Verbo Encarnado, Notas del V Capítulo general, 4.

[13] Cf. Curia Generalicia, Notas del V Capítulo general¸ Segni 2007, 15 pp. En la introducción del mismo se dice: «El presente documento recoge algunas anotaciones de los temas tratados durante el Quinto Capítulo General del Instituto, tenido en Segni (Italia) durante el mes de julio de 2007, y de las decisiones allí tomadas. No se trata de un documento oficial del Capítulo –para esto están las Actas, mucho más extensas, debidamente labradas y firmadas– sino de un documento del Gobierno General para uso de los miembros del Instituto. Su principal fuente son las mismas Actas del Capítulo» (p. 3).

[14] Historia de los heterodoxos españoles, (Madrid 1911-1932) V, 394. El autógrafo de este pasaje, reproducido fotográficamente en M. Cascón, Los jesuitas en Menéndez Pelayo (Valladolid 1940) 36.

[15] R. Fülöp-Miller, Macht—und Geheimnis der Jesuiten. Kulturhistorische Monographie (Leipzig-Zurich 1929).

[16] El mismo decía: «Los Ejercicios son todo lo mejor que yo en esta vida puedo pensar, sentir y entender, así para el hombre poderse aprovechar a sí mismo, como para poder fructificar, ayudar y aprovechar a otros muchos» Monumenta Ignatiana, v.1, p.113.

[17] San Juan Pablo II, Ángelus 16/12/79.

[18] Cf. Pío XI, Mens nostra, 22.

[19] Tortolo, A. S., El hombre moderno y los Ejercicios Espirituales, in Mikael Nº 19, p. 15.