El sábado pasado, día de la Asunción de nuestra Madre, seis integrantes de la casa del Sagrado Corazón de Jesús: Sebastián Contrera, Agustín Contrera (Titín), Juan Carlos Feijóo, Oscar Acosta, Juan Carlos Vargas (Fofo), y Derly Colmenares realizaron la renovación anual de consagración a la Virgen.

Por esta consagración se comprometen a acompañar a los sacerdotes en su apostolado, asistiéndolos en lo que necesiten y rezando por ellos. Así como a asistir a los más pobres y necesitados, rezando también por todos.

Esta entrega significa una gran ayuda para nuestro Hogar. Y no solo a nivel material, ya queestos jóvenes (y no tan jóvenes) ayudan en la atención de los que son más dependientes. Sino, que sobre todo, la ayuda es a nivel espiritual. Ellos, con su oración interceden por los miembros de nuestro Instituto, pidiendo por su perseverancia. Así como también ruegan por todos aquellos que sufren: por los niños, por los enfermos, por la paz, por la vida, etc…

Su oración es auténtica, en cuanto que hablan con Dios con una confianza filial, teniendo certeza de que Él los escucha; no hay barreras en su diálogo. Por eso, es una gracia para todos los que vivimos en este pequeño lugar, el contar con personas que mencionan nuestros nombres constantemente ante Dios Eterno, para nuestro bien. ¡Cuántas historias podemos desarrollar aquí, hablando de las gracias que muchas personas han manifestado se les concedió por estas oraciones!

Este es el motivo de nuestra alegría, la cual queremos compartir con todos ustedes. Ellos se comprometen a rezar por los sacerdotes de nuestro Instituto y, si somos fieles a la gracia de Dios, con esta gran ayuda llegaremos al Cielo.

Otro motivo de alegría es la consagración de Pablo Vega, quién pasó una larga prueba para poder lograrlo (tres años de “noviciado”). En esta fiesta de nuestra Madre pudo Pablito realizar su primera consagración a la Virgen María, con gran conciencia de lo que estaba haciendo.

Y aún queda algo más: ya se incorporaron dos nuevos integrantes al grupo y han sido admitidos al “noviciado” para su preparación como futuros consagrados. Estamos hablando de dos personajes bien conocidos por muchos: Lulú y Santiago. Si Dios quiere dentro de un año serán partícipes de este pequeño grupo de consagrados, pero ya comenzaron a formarse, con los encuentros, charlas y oraciones.

Al final tuvimos un gran festejo, que comenzó con la Santa Misa celebrada por el Padre Andrés Vidal, encargado del grupo de los consagrados, y concelebrada por el Superior de la casa, el Padre Javier Urquiza. Luego pudimos gustar un sustancioso y rico asado, preparado por nuestro asador oficial: Cesar Gómez (Chueco).

Durante el almuerzo, tanto padres como consagrados y novicios han manifestado con sencillas y emotivas palabras su agradecimiento por tan gran alegría, de la cual todos nos vemos beneficiados.

Agradecidos por este don y encomendándonos a sus oraciones nos despedimos, dejándoles esta sencilla crónica de regalo.