En el año 2018, se amplió nuestro hogar para mujeres en Brasil y la antigua capilla. La nueva capilla, dedicada a San José, se construyó en el lugar donde estaba la antigua casa de las hermanas y donde, hace unos años, había una iglesia protestante. Sin embargo, todavía faltaban los bancos.

El año pasado, la Madre María de Matará hizo una promesa a San José diciendo que si nos alcanzaba las dos gracias pedidas, le regalaría los bancos de su capilla en este año josefino. Como San José no deja de oír nuestras peticiones y quería ver la casa de su Hijo completa y decorada dignamente, pronto nos alcanzó las gracias. Luego, pudimos encargar los bancos para cumplir la promesa a nuestro querido San José, que lamentablemente no llegaron sino después del 19 de marzo.

En este tiempo, estábamos organizando el bautismo de los hijos de algunos trabajadores del Hogar y de una de las niñas que llegó aquí el 25 de marzo, en total eran 9 niños. No queríamos dejar pasar mucho tiempo e hicimos todo lo posible para ayudarlos con documentos, padrinos y todo lo necesario. La fecha del bautismo, finalmente la fijamos para el 5 de junio. Sin embargo, queríamos que la capilla ya tuviera los nuevos bancos, porque, aunque lo esencial fuera el sacramento, también queríamos que la Casa de Dios estuviera dignamente adornada para recibir a las nuevas almas que serían habitadas por la Santísima Trinidad a partir de este día.

Rezamos a San José para poder pagar los bancos y para que llegasen a tiempo. La empresa a la cual hicimos el pedido estaba con poquísimos empleados y no tenía transporte, sin embargo fue la misma dueña de la fábrica vino a traer los bancos. ¡Viajó casi 630 km del estado de Santa Catalina hasta San Pablo y llegó con ellos a las 7:30 am del 5 de junio! El bautismo estaba previsto para las 9:00 am del mismo día. En una hora y media pusimos y limpiamos todos los bancos en la Capilla, ordenamos la sacristía y el resto de detalles y, cuando habíamos terminado de quitar el último polvo, ¡llegaron los primeros para el bautismo!

La Capilla quedó hermosa y estaba llena. El Padre Carlos Gonçalves, IVE, dio una bella homilía catequética explicando la gracia y la importancia del sacramento del bautismo. Todos estaban muy agradecidos y felices. Después de la celebración, realizamos un pequeño agasajo a los recién bautizados.

San José, patrono universal de la Iglesia, quiso ver bien adornada la casa de su Hijo, pero insistió en que fuera el día en que nuevos templos espirituales, adornados por la gracia santificante, fueran habitados para la Santísima Trinidad.

El Padre virginal del Hijo de Dios nos recordó que el celo por la “casa de Dios” debe consumirnos (cf. Sal 68,10), tanto las casas que construimos en nuestros hogares y misiones para albergar tabernáculos, como los templos espirituales de cada alma que se nos confía en nuestros apostolados y oraciones.

¡Viva la Virgen! ¡Viva San José! ¡Viva la misión!

Unidos en el Sagrado Corazón,

Hermanas del Hogar Divina Misericordia

Provincia Nossa Senhora Aparecida – Brasil