Dios nos sorprendió el día 19 de marzo con la cuarentena. Ese día las aulas del Colegio quedaron vacías y silenciosas; los olivos sin sus usuales trepadores, los patios sin juegos, sin risas alegres y travesías varias; el callejón y la rotonda sin el agitado tráfico mañanero de la entrada, salida y cambio de turno de los cuatro niveles del Colegio Isabel la Católica… ¡Con sinceridad y franqueza podemos confesar que el sentimiento fue de desánimo y perplejidad! Tanto habíamos preparado las instalaciones y realizado varias jornadas de perfeccionamiento docente y de espiritualidad mariana para recibir a nuestros alumnos,  y tan solo nos duró tres semanas esa normalidad. Esta situación novedosa de aislamiento social nos convirtió de un día para otro en una escuela virtual.

Nuestro Colegio fue fundado en el año 1992. Comenzó a funcionar en una casa alquilada y luego construimos con la asistencia de la Virgen del Valle de Catamarca y San José nuestro propio edificio en el terreno donado por Don Juan Demianczuk. Actualmente, año 2020, cuenta con cerca de 1.010 alumnos distribuidos en cuatro niveles: Nivel Inicial (niños de 4 y 5 años), Nivel Primario (niños de 6 a 12 años), Nivel Secundario (jóvenes de 13 a 18 años) con dos divisiones en turno mañana. Por último, el Nivel Superior tiene tres carreras: Profesorado de Nivel Inicial, Nivel Primario y Matemáticas para Nivel Secundario, además de dos posgrados para profesionales en educación. El Colegio abre sus puertas normalmente de lunes a viernes desde a las 7.30 de la mañana hasta las 22.15.

Ahora, año 2020, como en el año 1992 podemos decir nuevamente que: “¡Isabel la Católica fue y es una aventura misionera!” Los primeros años porque no sabíamos en qué edificio daríamos clases o cuántas docentes teníamos, cuántas aulas eran necesarias, cuántas sillas y mesas faltaban, etc. ¡Año 2020 es nuevamente una aventura porque no tenemos internet, ni computadoras, ni programas suficientes para 1.010 alumnos a distancia! Aquí estamos en el gran desafío de evangelizar en el campo de la educación pero de un modo nuevo, distinto y entusiasmaste a puertas cerradas pero con el ánimo de abrir todas las puertas a Cristo para que Él reine en todos y en todo.

De este modo este tiempo de cuarentena se convirtió en un tiempo único y fructífero de oportunidades de apostolados nuevos. Desde el primer día nos propusimos como prioridad la atención espiritual de las almas. Un grupo de hermanas del Colegio organizaron “La pastoral inédita y original Covid 19”. El deseo de cumplir con nuestra misión de evangelizar la cultura activó rápidamente la creatividad y el aprendizaje autodidacta del uso de variados  programas de comunicación.

Aprovechamos a contar algunas de las actividades que nos dieron la ocasión de compartir aún más con las familias el espíritu de nuestra Familia Religiosa, por ejemplo: las Pascuetas, en las cuales las familias se divirtieron con juegos, disfraces y noches especiales preparadas por sus hijos, Ejercicios Ignacianos y Retiros de día Online, Formación docente sobre educación según el Libro Fundamentos y fines de la educación de Francisco Ruiz Sanchez, desafíos de videos sobre la figura de San Juan Pablo II para las jóvenes del Secundario, Quinet virtual para la enseñanza del catecismo, grabaciones todos los días de los “buenos días” de la Congregación con la participación de misioneros del IVE y las Servidoras, buenos días de las pequeñas virtudes familiares, de la Eucaristía, de la Virgen María, y la gran convocatoria de más de 350 familias para la Consagración a la Virgen con el Método de San Luis María en unión a la Congregación, entre muchos otros apostolados.

Dios nos dio la oportunidad de vivir un fin de semana especial para celebrar la Asunción de la Virgen con el recibimiento de la Virgen de Luján en el Colegio. La mañana del sábado 15 de agosto las chicas más grandes del secundario, que con orgullo lucían sus pañuelos celestes Pro-vida, buscaron la Virgen Nuestra Señora de Luján en el Noviciado San José para portarla hasta el Colegio. Allí esperaban numerosas familias en sus autos y muchas otras participaban desde su casa para rezar un Rosario Familiar. Algunos niños la esperaban con flores, banderas, vivas y globos como símbolo de nuestra oración ferviente y nuestra consagración sincera a la Madre del Colegio, Nuestra Señora de Luján. Unos de los padres del Colegio leyó el guion de bienvenida, mientras que otros padres en un pequeño acto de recepción le ofrecieron canciones y bailes. Después de este momento, se realizaron turnos para rezar el Rosario en los cuales se anotaron los distintos miembros del Colegio algunos de estos lo rezaban desde sus casas. Pedimos  por las familias, la Iglesia, los sacerdotes, los educadores, los enfermos, los gobernantes, por defensa de la vida, por San Rafael, por Mendoza, por la Argentina y el mundo entero. Especialmente pedimos por nuestra querida Congregación y los misioneros en distintas misiones del mundo. Por la tarde se realizó otro encuentro con niños y jóvenes que también la honraron a nuestra Madre con poesías, bailes y cantos. El domingo a la mañana tuvo el gran honor de acompañar a la Virgen el Grupo de padres “San José Obrero” (grupo que ayuda en el mantenimiento y construcción del Colegio). Varias de las familias se unieron en una caravana ruidosa y alegre con sus autos hasta el Aspirantado de la calle Represa, próxima casa que iba a visitar Nuestra Señora de Luján.

El Colegio Isabel la Católica es una aventura misionera constante y desafiante que entusiasma a religiosos y laicos para servir cada día más a Dios y a las almas que Él nos encomienda. En este tiempo, las familias se han unido a Dios y a la Virgen pidiendo por los que sufren. Los docentes se han comprometido más profundamente en su propia misión y nosotras  las religiosas hemos querido ser más fieles que nunca a nuestro carisma viviéndolo y transmitiéndolo a todos los miembros del Colegio.

Pedimos a Jesucristo, el Verbo Encarnado, y a la Santísima Virgen María que nos ayuden a dar frutos abundantes cumpliendo la Voluntad de Dios en toda circunstancia y lugar. Damos gracias a Dios por ser parte de este hermoso apostolado. ¡Viva la misión! ¡Viva la Virgen María!

Unidos en la oración.
Madre María Ana de Jesús
Misionera en Colegio Isabel la Católica