Por: María de la Providencia Núñez, SSVM

 

La Providencia de Dios siempre nos sorprende con la disposición de las cosas. Y la Virgen, también. Ella tiene un rol muy importante en la vida de los consagrados, más aun, en la vida de un religioso de la Familia del Verbo Encarnado, especialmente si nos dejamos conducir por Ella. Esta historia que voy a relatar, es un claro ejemplo de lo que quiero decir.

Siendo yo Superiora General del Instituto de las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará la sede de la Casa Generalicia del Instituto se trasladó a Italia, en concreto a la ciudad de Sezze Romano en la diócesis de Latina-Terracina-Sezze-Priverno, siendo Obispo de la diócesis Mons. Domenico Pecile.

Le preguntamos al Padre Buela si le parecía que la Casa General tuviera como Patrona a la Virgen de Luján y dijo que sí. Creo que fue él quien nos dijo que compráramos la imagen que llevaríamos a Italia al Sr. Miguel Cárdenas, que era quien las hacía en ese momento para la Basílica de Luján. Esas imágenes tenían el valor de estar hechas con un molde que se hizo de la misma Imagen Milagrosa, lo cual hacía que las réplicas fueran muy similares a su precioso original.

En abril de 1996, antes de viajar a Roma, peregrinamos al Santuario de Nuestra Señora de Luján. Antes habíamos estado con la hermana María de Betharram de Arza Blanco, para despedirnos de ella y pedirle oraciones. Betharram estaba postrada en una cama a causa del accidente sufrido el 2 de enero de 1996, al regreso de la misión que se realizó en San Pablo, Brasil[1]. La Hna. Betharram había realizado sus primeros votos el 10 de marzo de 1996. A la peregrinación nos acompañó la Hermana María de La Vang, quien se encontraba en Buenos Aires cuidando a la hermana Betharram.

[1] Después de haber tenido la Santa Misa en la Basílica de Nuestra Señora de Luján y encomendarle a la Virgen nuestra misión, nos dirigimos a la oficina que está al lado de la Basílica con la intención de encargar una imagen como nos había dicho el Padre. Sabíamos que la imagen costaba 600 pesos argentinos, dinero que no teníamos. Nos aprestamos para ir a hablar con el administrador de la Basílica con la idea de obtenerla a la mitad de precio. En nuestros bolsillos solo teníamos 240 pesos argentinos para los primeros gastos en Sezze, una vez que llegáramos a Italia. El administrador nos mostró una réplica que tenían en una caja de madera, la cual sería enviada al día siguiente a la embajada argentina en Miami (USA). Recuerdo que me llamó la atención que dicha imagen era muy hermosa. Tenía el escudo de Argentina en el centro de su hermoso vestido, en la parte blanca.

Cuando le dijimos que queríamos una igual para traer a Roma -y que la queríamos con el escudo-, nos dijo que esas eran las imágenes oficiales de la Basílica y que solo las daban así a las embajadas o casas importantes de la Argentina en el extranjero.

Pensamos: ¡perfectamente nos correspondía una imagen Oficial porque era una casa importante! Como le insistimos, nos mandó a hablar con el párroco, a quien teníamos que pedir que nos vendiera una imagen oficial (con el escudo), que además nos rebajara el precio, y que nos permitiera dejar la imagen encargada sin dejar pagado ni siquiera una parte, porque no teníamos dinero. Parecía una tarea difícil, pero hablando, el párroco nos dijo que sí, que nos vendía una imagen oficial. Respecto del precio, nos la dejó en 300 pesos argentinos. ¡La mitad de su costo! Y además no tuvimos que dejar un anticipo del pago.

Así fue que la dejamos encargada. La hermana María de La Salette Casariego, que viajaría un mes después para formar parte de la Comunidad de la Casa Generalicia, tenía que encargarse de ayudarnos a conseguir el dinero y traerla a Roma. Yo le había insistido mucho que intentara que la imagen no fuera enviada a la bodega del avión, que lo mejor sería que viajara en las bauleras de cabina. Esto, no solamente para que no se rompiera sino porque era la Virgen, ¿Cómo iba a viajar en la bodega como un bulto más?

Finalmente, la Virgen llegó a Italia. Cuando llegó la hermana María de La Salette a nuestra casa en Sezze Scalo, Latina, la caja donde venía la imagen estaba bastante maltrecha. La hermana estaba muy afligida porque no pudo lograr que no la mandaran a la bodega del avión. Recuerdo que abrimos la caja con temor de encontrarla rota, pero, al abrirla, la Virgen estaba intacta. Tenía su vestido con el escudo, y era la hermosa imagen que habíamos encargado.

¡Realmente Ella quiso venir a fundar la Casa Generalicia de las Servidoras, en Italia!

Veinticuatro años después, siempre en abril, la Divina Providencia quiso que me encontrara otra vez con Ella, en la Procura Generalicia de nuestro Instituto, que actualmente tiene Sede en Via della Pissana 1100 (Roma, Italia).

Al principio, tenía un poco de dudas de que fuera la misma Imagen que habíamos traído en 1996. Como vi que tenía bastante desgastada la pintura en algunas partes de las manos, el pelo, la rayera y el velo, me ofrecí a restaurarla. Estaba un poco sucia por el tiempo y tenía algo así como hollín, principalmente en el rostro. Cuando la estaba limpiando descubrí que, en la parte de atrás de la imagen, sobre el yeso, (en lo que sería el manto celeste de la Imagen), tenía la siguiente inscripción escrita a mano: “Miguel Cárdenas 96”, como se puede apreciar en esta foto.

Esta feliz coincidencia me confirmó que ésta era la misma imagen que trajimos cuando vinimos en el año 1996. ¡Era Ella! Y eso fue para mí motivo de gran alegría, porque, reflexionando sobre estos hechos, pude apreciar el valor que esta Sagrada Imagen tiene. He aquí algunos de los motivos:

  1. Fue el Padre Buela quien nos aconsejó que fuera la Patrona de la Casa Generalicia. Él mismo nos aconsejó donde y a quien comprarla.
  2. Es la primera imagen de la Virgen de Luján que tiene nuestro Instituto en Italia.
  3. Es la imagen que nos acompañó cuando tuvimos que “salir del campamento” y traer la casa Generalicia a Italia, con un obispo benévolo como lo fue Mons. Doménico Pecile.
  4. Esta Imagen presidió el Capítulo General de julio de 1998 en Roma, autorizado por el querido Monseñor Doménico Pecile.
  5. También por medio de Monseñor Pecile nos conoció Mons. Andrea María Erba, quien más tarde, acogería nuestra Casa Generalicia a su diócesis de Velletri-Segni. También allí fue llevada la Sagrada Imagen de la Virgen de Luján.

En el 2004, Mons. Erba fue quien aprobó canónicamente los dos Institutos, como “Institutos Religiosos de Derecho Diocesano” pertenecientes a la Familia Religiosa del Verbo Encarnado.

  1. El 2 de octubre del 2004, la Imagen fue coronada por el Padre Gonzalo Ruiz Freites, padre espiritual de las Servidoras. Esto fue en una Santa Misa, en la que estaban presentes la Madre María de Anima Christi van Eijk, Superiora General, las Madres del Consejo General y las hermanas de la comunidad. La corona con las doce estrellas fue regalo de las hermanas contemplativas del Instituto.

¿Se puede dudar de la mano de la Virgen de Luján en todos estos hechos?

Al respecto, la hermana María de La Salette Casariego, guarda los siguientes hermosos recuerdos de esta querida Imagen. Transcribo a continuación sus palabras enviadas por e-mail el día 22 de julio de 2020:

“Tengo algunos recuerdos que me ligan a la historia de la Virgen. Efectivamente, yo llevé la Virgen de Luján desde la Basílica hasta Sezze.

También conseguí el dinero para pagarla. En Buenos Aires, en esos dos días que estaba haciendo “escala” entre San Rafael y Sezze, pues tenía que retirar la imagen en la basílica y no tenía dinero. El dinero me lo dio todo, un conocido de mi hermano mayor, era cliente de su coto de caza. NUNCA vi a este hombre, ni recuerdo su nombre. Mi hermano lo contactó, le dijo lo que necesitaba, y él dijo que pasara por una oficina en Capital, cerca de Plaza Miserere, a buscar el dinero. Fui, alguien que sabía que iba a retirar ese dinero me lo dio, me dio todo, ni un centavo más, ni un centavo menos; justo lo que necesitábamos. Pero a ese hombre nunca lo vi. 

Ese mismo día retiré la imagen de la basílica (¡fui y volví con caja y la imagen en el colectivo de línea que sale de Plaza Miserere!, en Capital). Luego, en el aeropuerto, la mamá del P. Claudio Stewart, que trabajaba en Ezeiza, intentó por todos los medios, que la imagen no fuera en bodega. No pudimos. A Ezeiza nos acompañaron (a mí y a la Virgen) la mamá del P. Corbelle, que generosamente me hospedó en su casa esos dos días de “escala”, y el papá del P. Santoiani. ¡Dado que tuve que mandarla en bodega, tuve que dejar una de las valijas que traía… y justo era la de los documentos! ¡Llegó casi 2 meses después a Roma y María del Corpus Domini me llevó hasta la sección de Cargas de Fiumicino para recuperarla!

La imagen llegó a Sezze Scalo, al departamento donde vivíamos, el 30 de mayo de 1996, memoria de Santa Juana de Arco, un jueves por la noche. Como bien decís, con la caja un poco maltrecha, pero la Virgen intacta.

Estando en Sezze, ya pasado más de un año, en la casa de Via Roccagorga donde nos mudamos el 6 de julio de 1997, lo llamamos al fotógrafo Daniele, si mal no recuerdo, e hicimos algunas fotos de la imagen de la Virgen (¡la habíamos puesto en el descanso de la escalera entre el 1º y 2º piso!). De una de esas fotos se tomó el modelo para hacer una casulla con su imagen en la parte de adelante, blanca con estolón azul oscuro, que bordó Maria Gratia Plena y que aún está en la Casa Procura (al menos hasta el Capítulo General de 2016 estaba allí).

Yo tenía una foto de esa imagen, porque la conservé para enviársela al señor que nos dio el dinero, pero nunca logré enviársela porque no sabía dónde hacerlo. Quizás esté en la casa de mi madre, en Río Colorado.

Un último detalle que recuerdo pero que no presencié (a diferencia de los anteriores…): cuando la Casa Generalicia estaba en Segni y aún no tenían capilla, usaban como capilla una sala que estaba al ingreso de la casa de Via Marconi. Allí, una vez, se incendió la lámpara votiva produciendo mucho humo negro. Y, tengo entendido que allí se arruinó el vestido original, el que tenía el escudo de Argentina en el centro del manto, en la parte blanca. Siempre que he preguntado dónde estaba ese vestido, me han contado esta historia.

Bueno, Madre, hasta aquí todo lo que recuerdo de esa imagen. A la que siempre le he querido conseguir un vestido igual al que tenía cuando la llevamos, con el escudo. ¡Si nos habrá acompañado! Cuántas confidencias de aquellos tiempos conservará ella en su Corazón. Una imagen realmente muy querida para mí, ésa, la que teníamos en nuestra capillita. Muchos saludos.  Salette”

El 23 de julio, la hermana María de La Salette me envió un nuevo e mail, contándome que preguntó a su hermano el nombre del benefactor que dio el dinero para la compra de la Imagen. Él le dijo que el señor que dio el dinero se llamaba Patricio Salas.

Para terminar esta reseña histórica sobre la primera Imagen de la Virgen de Luján que tuvimos las Servidoras en Italia, fundadora de la Casa Generalicia, quisiera dejar por escrito, el trabajo de restauración que he podido realizar en la Sagrada Imagen.

 

Trabajo de restauración que se hizo en la Sagrada Imagen.

 

Características de la Imagen: Está realizada toda en yeso. Mide 38 centímetros desde la cabeza hasta el borde inferior delantero del vestido. Está posada sobre una media luna y una nube donde asoman la cabeza cuatro ángeles, todo en yeso. La nube tiene 10 cm de alto. La Imagen mide desde la cabeza hasta la base de la nube 47 cm. Toda la Imagen descansa sobre una base de madera de 9,5 cm de alto por 19, 3 cm de circunferencia. La rayera mide 75,5 cm de alto por 53 cm de ancho.

Restauración:

1.       Limpieza de toda la imagen con un paño limpio y muy suave, humedecido solo con agua, para retirar el polvo y el hollín, sobre todo en el rostro.

2.       Limpieza de los detalles de la imagen con un pincel suave en seco para retirar el polvo y luego con hisopos de algodón embebidos en agua.

3.       Tratamiento de la pintura:

La pintura del vestido original lucía de un color blancuzco opaco, de aspecto sucio. Al limpiarla fue tomando la coloración de un rosa pastel, muy suave y de tendencia dulce. Para su restauración traté de respetar el color del vestido. Usé la mezcla de tres colores acrílicos: dos rosas oscuros y el blanco.

4.       Restauración de la Luna y de la nube.

Repasé con acrílico blanco, oscurecido con toques de negro y marrón la luna que asoma por los costados del manto y parte de la nube donde se posa la Imagen, para mantener el color original. Respeté las cabezas de los ángeles y demás parte de la nube, ya que no hacía falta repasar.

5.       Manto celeste con estrellas blancas en su borde. No hizo falta restaurar.

6.       Restauración de las Manos de la Virgen.

Estaba un poco saltado la pintura de las manos. Viendo que sería muy difícil lograr el mismo color y porque desconocía qué pintura había usado Cárdenas, solo le hice una pátina con acrílico marrón mezclado con un poco de negro y blanco para que parecieran sombras. Así, logré tapar las saltaduras de la pintura original. Posteriormente les aplique una mano de barniz muy suave para protegerlas.

     
7.       Restauración de la Cabellera de la Virgen:

La pintura estaba bastante saltada. La repasé con acrílico negro con un toque de blanco y quedó similar al original.

 

8.      Restauración del Velo azul:

En la coronilla de la cabeza faltaba bastante pintura y tenía un orificio muy agrandado que era donde se introducía la corona. Para restaurarla usé dos mezclas de azul, con toques de negro para lograr el color lo más parecido al original. Pinté solo en las partes saltadas. Restauré el orificio de la cabeza dejándolo preparado para volver a colocar un soporte para la corona.

9.      Restauración del Rostro de la Imagen:

Después de retirar el polvo y el hollín con paños húmedos, le apliqué una mano de barniz, al igual que a las manos y cabezas de los ángeles para protegerlos mejor. Al quedar limpios se pudo apreciar el color azul oscuro de los ojos de la Virgen y sus pestañas.

10.  Restauración de la Rayera:

Restauré la parte plateada y la parte dorada.

La parte plateada fue restaurada con acrílicos. La parte dorada fue restaurada con acrílico mezclado con polvo dorado.

No toqué la parte azul celeste de la rayera donde está la inscripción y adornos dorados.

Se restauraron las letras, manteniendo las originales, pero dándoles por encima una mano con acrílico negro. Luego, a cada letra le hice un ribete dorado, que no tenían, para afinarlas y darles un poco de luz.

Se restauraron los adornos dorados de la rayera

11.  Restauración de la Base de madera:

Primero se limpió con aguarrás. Luego se lijó con lija muy fina, y se barnizó con una mezcla muy suave de barniz brillante y aguarrás. Se dejó secar y se lijó nuevamente para finalizar el trabajo con otra mano de la misma mezcla de barniz con aguarrás.

12.   Imagen terminada.

Finalmente, le dí una mano de barniz opaco a toda la imagen incluida la rayera para protegerla.

 

¡Cuánto debemos a María! Ella nos ha acompañado desde los inicios de nuestra Familia Religiosa. ¡A Ella debemos tantas gracias! No dudemos en acudir a Ella, quien nunca nos rechazará de su lado.

Que Ella, este 8 de septiembre en el que renovaremos nuestra consagración mariana como Familia del Verbo Encarnado, nos conceda a todos ser un reflejo Suyo, para esto, no nos cansemos de repetir ¡Totus Tuus Maria!

 

María de la Providencia Núñez, SSVM

Roma, 6 de septiembre de 2020

 

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[1] A fines del mes de diciembre de 1995 un grupo de Servidoras participó en una misión popular de nuestra Familia Religiosa en Brasil, la segunda que se realizaba en ese país. Participaron aspirantes, novicias, profesas, seminaristas y sacerdotes. De regreso, siendo el 2 de enero de 1996, llegando a la ciudad de La Pampa, Argentina, tuvieron un accidente automovilístico en el cual falleció su compañera de noviciado la Hna. María de Jesús Nazareno y varias de las hermanas que viajaban en la misma camioneta debieron ser internadas en el hospital, algunas en estado grave. Como consecuencia de este accidente, la Hna. María de Betharram sufrió una lesión por fractura en la columna (D12-L1) y otras complicaciones en órganos internos que determinaron su imposibilidad de volver a caminar. Dos meses después, el 10 de marzo de 1996, estando postrada en una camilla del Hospital, la Hna. Betharram realizó sus votos religiosos.