“Cuando Dios quiere cambia el orden de la naturaleza” rezamos en uno de los cánticos en la liturgia bizantina alabando la maternidad virginal de la Virgen Santísima. Pero este principio se verifica cada vez, en cada obra de Dios.

Querida Familia Religiosa, queremos compartir con cada uno de ustedes una gran alegría para nuestra misión en Rusia. Desde el 19 al 23 de julio se realizaron las primeras jornadas de formación en este país. A continuación contaremos como Dios una vez más obró grandes cosas a pesar de nuestras debilidades.

Hace un año atrás junto con los padres vimos que era necesario brindar a los jóvenes de nuestras parroquias una formación más sólida. Por este motivo organizamos en agosto del 2019 un primer encuentro para comenzar el grupo de Voces del Verbo en Rusia. En esta primera reunión participaron 12 jóvenes.

Para el verano del 2020 estaba planeado realizar las primeras jornadas de formación; pero, ya en marzo parecía imposible concretarla debido a la aparición del corona virus. Igualmente, seguimos con la preparación de los temas y organización, pensado poder hacer las jornadas de modo online; pero, sin perder las esperanzas de realizar el encuentro presencial. Nuestros jóvenes viven en diferentes ciudades de Rusia. Para que tengan una idea, las distancias entre algunas ciudades pueden llegar a ¡cuatro mil kilómetros!

Planeábamos realizar las jornadas en Ulianovsk, que queda a mitad del camino.. Nuestros jóvenes ya han hecho varios campamentos anuales con nosotros, por lo que ya hay amistad entre ellos. Por lo cual, para ellos es importantísimo encontrarse por lo menos una vez al año. Están esperando el verano todo el año para poder divertirse sanamente con sus amigos y profundizar su fe, educar su voluntad en competencias, practicar las virtudes y aprender a trabajar en equipo.

En este tiempo, los obispos de Rusia enviaron un decreto comunicando la suspensión de los campamentos este verano. Sin embargo, con los jóvenes, en las reuniones que teníamos semanalmente por Zoom, después de las conferencias rezábamos el Rosario pidiendo realizar las jornadas de modo presencial.

Cuando Dios quiere ¡todo es posible! Los padres llamaron al Obispo para pedirle permiso y, para sorpresa de todos, lo concedió. Y al mismo tiempo, con la poderosa intercesión de San José, se solucionaron los problemas económicos. De modo que para nosotros es un milagro que se reunieran 28 jóvenes de 5 ciudades de Rusia: Kazán, Ulianovsk, Venev (cerca de Moscú), Omsk y Novosibirsk (Siberia). No todos los que querían pudieron participar ya que a algunos, los papás no los dejaron viajar debido al virus.

Pueden imaginarse la alegría de todos. No podíamos creer que  estuviéramos  juntos realizando por primera vez, las jornadas de formación. Durante el día, los padres y algunas hermanas dieron conferencias sobre distintos temas de filosofia y teologia. Después del Rosario, teníamos las catequesis de preparación para consagrarse a la Virgen; la cual tuvo lugar en la Santa Misa de clausura. Todos los jóvenes se consagraron en materna esclavitud de amor a nuestra Madre Celestial. Por gracia de Dios, pudimos imprimir y regalar a los jóvenes, después de las jornadas, el libro en ruso de la preparación según San Luis María Grignion de Monfort para que pudiesen profundizar y seguir creciendo en la devoción a la Virgen Maria.

Agradecemos a Dios por la gracia enorme de pertenecer a esta Familia Religiosa. Este hermoso apostolado ciertamente fue fruto del esfuerzo y del trabajo en equipo entre los padres y las hermanas de nuestra misión en Rusia. ¡Demos gracias a Dios por el honor de ser trabajadores en su mies, pocos pero confiados en Su Divina Providencia!

Quisiera compartir el testimonio de una de las chicas que participó en las jornadas.

“Ya pasaron algunos días de las jornadas de formación, y conservo muy frescos los recuerdos en mi memoria y es muy grande el deseo que me viene de alabar el Nombre del Señor por ello! Antes del encuentro yo no era capaz de responder a la pregunta “¿qué fundamento tiene tu fe?” Respondía simplemente “yo creo y basta”. Pero me daba cuenta claramente que muchos esperaban otra respuesta, esperaban argumentos, causas… Gracias a estos días de formación encontré respuestas a todas las preguntas y estoy feliz porque no me voy a limitar más a la frase “yo creo y basta”. Estoy muy agradecida a los padres y las hermanas por la organización, por dedicar sus fuerzas y tiempo para nuestra formación espiritual. En las jornadas todo era óptimo: estábamos rodeados de personas excelentes, un clima tranquilo, lejos del mundo… Pero ahora lo más importante es no perder todo esto aprendido, ser verdadero soldado de Cristo y ¡no escapar del campo de batalla!  Ciertamente, por todo esto tenemos que agradecer a Dios y estoy inmensamente feliz porque Él ordenó todo de esta manera”.

Una vez más queremos dar gracias a Dios por este apostolado y pedimos sus oraciones por la perseverancia de nuestros jóvenes y su fortaleza, para que sean siempre fieles en el cumplimiento de la voluntad de Dios. Nosotros, que ya ofrecimos toda nuestra vida a Dios, tenemos que dar el ejemplo: ¡no tengamos miedo de navegar mar adentro, de lanzarnos en sus manos a cada momento para hacer su voluntad, Él no nos va a privar nunca de su ayuda todopoderosa!

Madre María Vsediva, misionera en Omsk, Rusia