Por: P. Diego Cano, IVE
Kangeme, Kahama, Tanzania, 17 de septiembre de 2020
Después de un par de semanas, vuelvo a ustedes con esta crónica de la misión de Tanzania. No he escrito no porque no tenga que contar, sino porque tengo mucho y no sé por donde empezar. Lo más importante que hemos vivido en estos últimos días, ha sido la renovación de la consagración a la Virgen, y la consagración de muchos por primera vez: novicios y postulantes, aspirantes de las hermanas, y muchos laicos.
Creo que han vivido lo mismo en todas las misiones de la Familia Religiosa, los padres y las hermanas. Con sus diferencias en la manera de celebrarlo, sobre todo debido a las diversas circunstancias por la pandemia. En algunos lugares debieron reunirse sólo unos pocos, en otros, como nuestro caso, pudimos hacerlo con total normalidad.
Pero debo contarles de una gran gracia, de unos días antes de la Consagración a María, y que estuvo muy relacionada con ella. Unas semanas antes recibimos La imagen de la Virgen del Monte de Ánjara, una hermosa réplica de gran tamaño, un poco más grande que el natural. Para nosotros ha sido realmente increíble haber podido lograr este propósito. Comenzó todo como con un simple deseo o idea de que “sería bueno”, pero veríamos si era factible, y sobre todo, si estaba en el plan de Dios… es decir, que también se nos fuera allanando el camino, porque habían muchas dificultades.
Comenzamos a averiguar dónde podíamos hacer una imagen como esta. Preguntamos y preguntamos, y por cierto que el mejor lugar era el de San Antonio de Ibarra, en Ecuador. Allí fueron muy atentos los miembros del Instituto del Verbo Encarnado, para poder hacer todas las averiguaciones, sobre la posibilidad, y el costo. La familia del artista también fue muy buena con nosotros, al hacernos un precio especial, dentro de lo que significa un trabajo de esta índole.
Luego de varias treintenas a San José, y pidiendo la intercesión de la Virgen del Monte, pudimos conseguir el dinero para encargarla. Así que se comenzó el trabajo. Pero había que seguir buscando ayuda, porque debíamos que traer la imagen desde Ecuador hasta Tanzania, casi nada. También se ocupó de esto San José y por medio de nuestras hermanas Servidoras, también pudimos conseguir esta ayuda.
Las complicaciones del Covid en Ecuador, hizo que el tiempo de hechura se estirara, porque debieron cerrar por más de un mes los talleres. Pero todo siguió avanzando, y finalmente, un buen día… en que estábamos haciendo la caminata a la Virgen de Luján de Mazirayo, recibí la noticia de que la imagen de la Virgen ya estaba lista para ser transportada en avión a Tanzania. Con el padre Víctor Guamán IVE, fuimos de viaje en el vehículo de las hermanas hasta Dar es Salaam, manejando por más de 1.000 km, y por rutas que en momentos son muy complicadas. Hay que hacer el viaje en dos días, y llenarse de paciencia. También debimos sortear varias dificultades en la aduana del aeropuerto, con miles de trámites, y con algunas personas que quisieron estafarnos, ajenos al personal del aeropuerto y de aduanas. Gracias a buena gente de las oficinas de aduanas, nos ayudaron a recuperar el dinero y obtener la imagen. Fue un día largo, desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde en las oficinas, con intervención de policías, y sin comer nada… En la oficina que tanto nos ayudaron, comencé a regalarles rosarios que había hecho mi hermana en Argentina. Todo el mundo feliz, y la gente sigue acordándose de nostros.
Había que comenzar el viaje de regreso a Ushetu, otros 1.000 kilómetros, por rutas con poca señalización, y con algunas partes de caminos de tierra. Llevábamos la imagen, que pudimos ver en la aduana cuando abrieron el cajón en el que la transportaron. La imagen era realmente bellísima. Los agentes de aduanas le sacaban fotos, y después se las mostraban entre ellos. La Virgen haciendo su trabajo en esos corazones, cautivándolos.
Gracias a Dios, y a la Virgen, llegamos muy bien, pero no quisimos abrir la caja al llegar, sino que nos parecía que debía ser un momento que pudiéramos vivir todos. También porque nos parece algo histórico, y porque esta imagen viene para quedarse, y repartir muchas bendiciones, y hacer milagros entre sus devotos. El día de Santa María Reina, 22 de agosto, sábado este año, nos reunimos la rama masculina y las hermanas para recibir oficialmente la imagen de la Virgen del Monte, con el rezo del rosario y la misa. En medio de cantos comezamos los sacerdotes el trabajo de desarmar el cajón de madera, y sacar el envoltorio, al pié del presbiterio. Al ir abriendo y descubriendo la imagen había emoción en aumento. Cuando llegó el momento de poner de pié la imagen, en muchos rostros se vieron lágrimas, hubieron aplausos, vivas, “vigelegeles”… Muy emocionante de verdad. La imagen es inmensa y realmente muestra que la Virgen está allí, para protegernos, y su gran poder. Entre cinco hombres pudieron levantar la imagen que pesa casi 120 kg., y la colocaron en una mesa al costado derecho del altar. Se rezó el rosario con cantos intercalados, y se notaba una gran emoción en todos. Luego del rosario tuvimos la misa, para veneración de la Santísima Virgen.
Creo que quedó en todos un sentimiento muy agradable durante todo el día y los días subsiguientes. En medio de diversas pruebas que vamos pasando, poder experimentar este gran consuelo, es inexplicable. El trámite de hacer la imagen y traerla, llevó casi dos años, y llega en el momento preciso, según el plan de Dios… para decirnos: “Aquí estoy, no teman”. Y se muestra tan grande, bella, y poderosa.
También decidimos junto con los otros padres, que la imagen fuera bendecida en otra ocasión, cuando estuviéramos junto a más gente, especialmente nuestros laicos de la Tercera Orden. Por eso la bendición se hizo el día 8 de septiembre, día de la Natividad de
María, y en medio de la celebración de la Consagración a la Virgen, y clausurando el grandioso año del “Rege, oh María!” de la Familia Religiosa.
Esta imagen estará temporalmente en la iglesia del noviciado “San Francisco Javier” de Tanzania, mientras, de a poco, podremos preparar una ermita en la montaña de Irondo. Una ermita que deberá ser segura, y que pueda cuidar la imagen. La idea es comenzar con una ermita, bien resguardada, pero que se pueda continuar, poco a poco también, a construir una iglesia sobre la montaña, que guarde dentro la ermita. Sobre esta montaña, y el proyecto de hacer una iglesia en honor de la Virgen, y de la cruz que pusimos y bendijimos, les he contado en otras oportunidades. Me imagino que los que han leído esas crónicas, recordarán.
La Virgen del Monte de Ánjara, la imagen original, tuvo una lacrimación de sangre el 6 de mayo de 2010. En un santuario custodiado por los padres del IVE y las Servidoras. Éste milagro, reconocido por el obispo públicamente en una fiesta de la Virgen, fue previo a muchos sufrimientos para los cristianos de medio oriente, y para nuestra Congregación. Y pensamos que al haber llegado esta réplica tan bella de esa imagen, también sea una muestra de la Virgen que quiere estar cerca nuestro (visiblemente incluso, por medio de su imagen), en medio de nuestras dificultades.
Gracias a Dios por tantos beneficios, gracias a la Virgen del Monte, gracias a los donantes que sirvieron de instrumento para que su imagen esté con nosotros, gracias a los padres de Ecuador, gracias a las Hermanas Servidoras… ¡Mil gracias a todos!
¡Firmes en la brecha!
P. Diego Cano IVE





