
Llegamos a Suiza el 11 de septiembre de 2020 para empezar nuestra misión en nuevas tierras de la vieja Europa, con el fin de plantar la cruz en la zona del Cantón de Vaud, en el corazón mismo de la ciudad de Lausanne sobre el hermoso Lac Léman.

La misión aquí consiste en llevar adelante el apostolado en una residencia -llamada Foyer Bon Accueil– donde viven 22 chicas universitarias, que vienen a Lausanne a realizar sus estudios. Nuestra comunidad aquí continúa el trabajo de las hermanas de la Congregación de Saint Maurice, que por 20 años llevaron adelante el apostolado con las jóvenes. Las hermanas de St. Maurice fueron fundadas en 1865 por el canónigo Maurice-Eugène Gard, cerca de la abadía de Saint-Maurice en el cantón de Valais. Llevan con honor el nombre del mártir san Mauricio, comandante de la legión tebea (proveniente de Egipto) del ejército romano, que junto a 6.000 hombres en el año 287 aproximadamente, fueron decapitados en esta zona del valle (actual ciudad de Saint-Maurice en Vallais) por defender la fe católica ante el emperador Massimiano. Actualmente las reliquias se conservan en la legendaria Abadía territorial de Saint-Maurice fundada en el año 515 por el rey de la Burgundia convertido al catolicismo, San Sigismundo. Desde entonces, se celebra ininterrumpidamente el rito de la laus perennis; actualmente hay una comunidad de 30 monjes.

Es interesante que llegamos a Suiza por medio de otra Congregación cuyo carisma es vivir -como hicieron San Mauricio y sus compañeros- el Evangelio hasta las últimas consecuencias, vivir el martirio cotidiano de la vida religiosa en el servicio a los pobres y a los más necesitados (como ellas mismas dicen). Nos han acogido con gran caridad y nos han edificado con sus ejemplos y testimonios, ya que muchas de ellas -suizas- fueron misioneras por más de 30 años en la misión de Madagascar (fueron a fundar allí por pedido del Papa Pío XII). En un clima de familia y con mucha generosidad están encantadas de que continuemos en cierto modo y según nuestro propio carisma, la obra de ellas en la residencia. La residencia fue fundada a inicios del siglo XX y fue siempre llevada adelante por religiosas. Durante tres meses aproximadamente viviremos junto a la comunidad de las hermanas de St. Maurice y las chicas en la residencia, hasta que pronto podamos hacernos cargo definitivamente de la casa.
Entre las pocas cosas que trajimos, tenemos con nosotras la imagen de la Virgen de Luján, Patrona de nuestra querida Familia Religiosa, de la cual podemos decir, que aquí también ella “es la primera fundadora de esta Villa”. Como si hubiera estado todo planeado, celebramos la noche del 13 de septiembre por primera vez aquí el oficio de lecturas de la Fiesta de la Exaltación de la Cruz junto a la comunidad: Ma. Vergine dei Tramonti, Ma. Laetitia Dei y Ma. Mãe do Cordeiro (que nos ayudará por un tiempo pues su destino final es Alemania) junto a la Madre María Reina de los Ángeles, superiora de la Delegación “Nuestra Señora de Lourdes” (Francia-Suiza). El 14 de septiembre, fue la gran fiesta de bienvenida de las chicas, el día de “ingreso” a la residencia, fiesta que preparamos con gran alegría junto a las hermanas de Saint Maurice. Fue una tarde muy linda, hemos podido conocer a las chicas de la residencia en un clima muy familiar y de alegría. Las chicas son francesas, suizas, una japonesa, una eslovaca, otra chilena. Vienen a Lausanne para realizar una carrera universitaria y, según ellas nos comentaban, elijen la residencia por el clima de respeto, de seguridad y el ambiente familiar que encuentran en la casa. Muchas de ellas no han recibido aún el bautismo.
Notre Dame du Lausanne
Es un gran desafío y una hermosa misión que ponemos en manos de Notre Dame du Lausanne, -imagen del siglo XIII, tallada en madera a la cual se acercan muchos devotos, ¡muchísimos!- a rezarle e implorarle gracias. La cruz de la bandera suiza, y la historia de la región nos recuerdan que en aquel lejano 285 esta tierra fue regada por sangre de mártires… ¿Porqué no pensar que, aún hoy, espera dar muchos frutos de santidad?
Nos encomendamos a sus oraciones,
¡Viva la Virgen! ¡Viva la misión!
Maria Vergine dei Tramonti






