“¡Cuánto he caminado por las vocaciones! …He subido tantas escaleras, he golpeado tantas puertas… he sufrido hambre, sed y las humillaciones más dolorosas… me he llenado de deudas, pero la Divina Providencia no me abandonó jamás”.[1]

Conscientes que las vocaciones son la vida de la Iglesia, y de modo particular, son la vida de nuestra pequeña Congregación, comprometemos todas nuestras fuerzas a ayudar a los jóvenes (y a veces no tan jóvenes) en el discernimiento de su propia vocación. Pidiendo y suplicando a Dios no solo el aumento de vocaciones, sino de vocaciones generosas, que quieran con sus vidas dar testimonio de que Cristo vive y debe reinar en las almas, vocaciones dispuestas a gastarse y desgastarse por amor a Cristo y a las almas, vocaciones que no sean esquivas a la aventura misionera.

Por eso, aferradas en uno de nuestros elementos no negociables que es la creatividad apostólica, buscamos emprender apostolados que ayuden en el crecimiento de las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Durante todo el año de 2020 tuvimos la gracia de realizar varias jornadas de discernimiento vocacional de modo virtual para todo el mundo por causa de la pandemia, donde contábamos siempre con muchas chicas en cada encuentro, y dos jornadas presenciales en el mes de febrero.

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Por ello en este año con mucha alegría y muy agradecida a Dios por su inmensa generosidad, te escribo, querida Congregación, para contarte de la primera Jornada de discernimiento vocacional de este año 2021.

La realizamos entre los días 22 y 24 de enero, en dos sectores de Ecuador (Loja y Guayaquil) y también de modo virtual.

En Guayaquil lo realizamos en la casa de Retiro que tenemos allí; en Loja la realizamos en el Noviciado y en el Aspirantado, y se hicieron presente varias jóvenes que realizaron la jornada por medio de la plataforma Zoom. De estos grupos algunas comenzarán una experiencia vocacional y otras concretarán su llamada. Todos esos días vivimos con las chicas un ambiente de mucha alegría y familiaridad.

El viernes 22 a la noche empezaron a llegar las chicas en nuestros conventos. Compartimos con ellas unas ricas pizza y eutrapelia. El sábado 23, tuvieron unos buenos días a respecto de la oración y el sacramento de la Penitencia, para disponer el alma a escuchar a Dios. Durante el día tuvieron diversas charlas y hubo un tiempo de Confesiones para quienes lo desearan.

Aprovechábamos los tiempos en que no había charlas para jugar, cantar, conversar…, reir. A la noche participamos de la Santa Misa. De sábado para domingo, con la intención de pedir por los frutos de ese encuentro y por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, hicimos todas juntas una adoración nocturna.

El domingo fue vivido con espíritu de fiesta, tuvimos muchas actividades el domingo: Adoración en la mañana, buenos días y un largo desayuno donde charlamos sobre muchos temas, cantamos, jugamos, reímos, con sana alegría y las ultimas charlas. La conclusión fue con la Santa Misa.

Muy hermoso fue el trabajo en equipo de todas las religiosas. Se veían a todas las hermanas corriendo por todos los lados con rebosante alegría, donde había un grupo de chicas, allá estaba una religiosa…  Fue un fin de semana donde tuvimos que gastarnos y desgastarnos por el apostolado y lo hicimos con mucha alegría.

En verdad, solo podemos agradecer a Dios… Solo nos queda trabajar, rezar, sacrificarse por las almas … ¡Y Dios dará sus frutos!

¡Viva la Congre!

Hna. María Mae Misericordiosa, Provincia Nuestra Señora Reina de El Cisne.


[1] Don Orione