Por: P. Diego Cano, IVE

Ushetu, Kahama, Tanzania, 20 de junio de 2022

No les exagero si les digo que tengo muchísimo para contar, pero lo que sucede es que no tengo todo el tiempo para escribir, ni tampoco ustedes lo tendrían para leer. Mil cosas hay en el tintero, pues hemos realizado cuatro misiones populares… ¡cuatro misiones populares a la vez! Y cada misión tiene su historia, sus dificultades, sus anécdotas, sus alegrías y sus frutos. Pues entonces se pueden imaginar todo lo que habría para contar.

Deseo traerles hoy una sola historia, la de Celina, una pequeña de tan sólo cuatro años. Ella vive con sus abuelos, Charles y Martha. El abuelo tiene cerca de 91 años, aunque el tema de la edad siempre es un poco difícil de establecer con exactitud. Este abuelo está ciego, desde hace poco tiempo, cerca de nueve años. Su esposa, que también es bastante anciana, con la que vive hace unos cincuenta años, también tiene problemas en la vista, aunque no es totalmente ciega, pero ve muy poco.

Este matrimonio de abuelos tiene nada menos que 71 nietos. Actualmente en la casa viven con nueve de ellos, pero en su mayoría son muy pequeños. El abuelo Charles vive a un poco más de un kilómetro de la pequeña capilla de Namba 11, “San Ignacio de Loyola”. En los días de la misión venía todos los días a rezar, guiado por su lazarillo, Celina, de apenas cuatro años.

Los misioneros quedaban sorprendidos con esta pequeña, al verla caminar lentamente, y tomando el palo del abuelo lo llevaba despacito, y como esperándolo. Después se la veía jugando con los demás niños, una vez que el abuelo ya estaba sentado en alguna sombra, cerca de la iglesia. Se la veía también junto a su abuelo, como lo más normal, acompañándolo cuando éste estaba solo.

Espero que puedan ver las fotos, porque hablan por sí solas. Sobre todo nos hablan de una realidad que no es muy común ver en nuestras tierras, como por ejemplo el deseo de ir a rezar a pesar de todas las dificultades, la sencillez de la vida, la aceptación de la voluntad de Dios con serenidad, y la generosidad y el amor de esta pequeña nieta que como paga recibe el cariño de sus abuelos.

La misión en lugares tan apartados como lo fueron Namba 11 y Ubagwe, lugares sumamente pobres, con tantos y tantos paganos por doquier, nos permite ver estos pequeños-grandes ejemplos. Que Dios guarde a la familia de Charles y Martha, y le conceda el don de la fe a todos sus hijos y nietos… y que la pequeña Celina sea siempre una guía de sus familiares para ir a Dios.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.