Por: P. Diego Cano, IVE
Ushetu, Tanzania, 18 de enero de 2022
Tal vez los lectores de estas crónicas estarán pensando que estamos de vacaciones, debido a la ausencia desde hace varios días. No es nuestra costumbre, es verdad, pero los hemos dejado descansar a ustedes y les hemos dado “vacaciones de crónicas”.
Este mes de enero lo hemos iniciado también con muchas actividades, pero especialmente los dos últimos refuerzos de la misión, el P. Martin Conolly y el P. Francisco Rossi, comenzaron ayer el estudio intensivo del swahili, bajo la experimentada guía del “Mwalimu” (maestro) Dismas. El Maestro Dismas ha sido profesor de la mayoría de los misioneros que estamos en Ushetu, tanto de los padres como de las hermanas. Ha venido tantas veces, ha estado tantas veces con nosotros, compartido tantas actividades… que la última vez que estuvo aquí invitó a su esposa a que venga a conocer la misión, y ambos ingresaron oficialmente en la Tercera Orden de nuestra familia religiosa. Dismas es una persona que gusta de ir a misa todos los días cuando está aquí dando los cursos de swahili, y en esos días participa de las actividades recreativas como el oratorio y nuestras tradicionales “pizzas de los viernes”, que no se pierde por nada del mundo. También ha participado de caminatas y peregrinaciones, retiros, etc. En fin, ha ido conociendo nuestro carisma, por medio de los misioneros, y Dismas ya es un clásico entre nosotros.
Cambiando de tema, en estos días está con nosotros un voluntario de Chile, Santiago Tocornal. Llegó el siete de enero a nuestra misión, después de un largo viaje, y se quedará un mes trabajando y ayudando entre nosotros.
El trabajo que ha comenzado es la pintura de una capilla. Aquí en la misión tenemos 43 aldeas, así que trabajos como éste, tenemos para elegir. Pero lo bueno es que esta capilla a la que está yendo Santiago queda a unos 7 km de nuestra casa. Por eso resulta relativamente fácil ir hacia allá todos los días en la moto de la misión. Lo acompaña el ya conocido catequista Filipo, que es el catequista de esa aldea. Para poder realizar este trabajo, Santiago estuvo buscando ayudas entre sus familiares y conocidos, y de esa manera él mismo ha traído el dinero suficiente para comprar todas las pinturas. En esta aldea de Lughela, donde está trabajando, antiguamente no teníamos ninguna capilla, y podemos decir que casi en su totalidad eran paganos. Cuando pasábamos por allí para ir a la aldea de Kanyenye, que queda tres kilómetros más adelante, el catequista Filipo me decía eso: “aquí son todos paganos”. Creo que encontramos después dos o tres familias católicas, con las que se comenzó la comunidad. Al principio rezaban debajo de los árboles, como en un campamento. Después compramos un terreno. Debajo de una estructura de palos rezaban los domingos, donde ataban algunos toldos que llevaban cada vez que se encontraban para el día del Señor. Gracias a Dios conseguimos la donación generosa de Pablo (un amigo ecuatoriano) y su familia, y se construyó una hermosa capilla, grande y bien firme. Elegimos como patrono a “San Felipe Neri”, para agradecer al catequista Filipo quien inició esta aventura en Lughela. Ahora les comparto fotos de cómo van los trabajos hasta el día de hoy, pero cuando ya esté terminada, enviaremos más.
También quiero contarles que sigue adelante la construcción de la nueva escuela “Nuestra Señora de Luján”, en la parroquia de Kangeme. Está increíblemente linda, ya casi terminada, le falta finalizar la pintura y colocar las puertas. Estamos haciendo los pupitres para los niños, y nos faltarían después algunos muebles para la oficina, y mesas para los maestros. Las aulas están destinadas al nivel inicial, o Jardín de Infantes, y estará asociada a la escuela Stella Matutina de Ushetu. Cada año seguiremos adelante para completar toda la escuela primaria, aumentando un curso por vez… con la gracia de Dios y la ayuda de la Virgen. Y ¡mil gracias a los donantes!
Finalmente, en este mes de enero estamos predicando Ejercicios Espirituales de Mes a nuestros novicios y algunos hermanos. Nos parece increíble poder estar predicando estos Santos Ejercicios en swahili. Es casi un sueño, después de tantos años de trabajo. Y lo pienso ahora, que estoy en vísperas de cumplir nueve años de llegar a Ushetu. Aquí, a pocos pasos de donde estoy escribiendo estas líneas tengo la iglesia en que está la imagen del Santo Cura Brochero que traje desde su santuario en abril del año pasado. Brochero, un sacerdote con corazón misionero, que hizo tantas cosas por el bien espiritual y material de sus feligreses. Se preocupó de llevar a las almas a Cristo primeramente, y de manera especial con el gran medio de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio. Esos mismos Ejercicios que ahora estamos predicando.

El santo Cura se dedicó también a tantas obras materiales, obras de misericordia corporales, obras de progreso y educación. Pero en estos días me gusta imaginarlo en sus días de predicador… tal vez él pensaría en tantas cosas que hacían falta hacer, tantas necesidades, tantos parajes por visitar. Pero él mismo sabía dedicar el tiempo “a lo más importante”, la predicación de Ejercicios, la salvación de las almas, la conversión profunda de sus feligreses. Le doy mil gracias al Santo Curita Brochero por inspirarnos en todos estos aspectos, por enseñarnos con su ejemplo, a hacer todo lo que podamos con la ayuda de Dios. Pero a la vez saber dar a cada cosa su lugar, y lo más importante, primero.
Nueve años… me parece increíble. Doy mil gracias a Dios y la Virgen por esta gracia. Les agradezco a todos ustedes, que me han acompañado todo este tiempo con sus oraciones, y me han ayudado cada día ofreciendo pequeños sacrificios, comuniones, misas, rosarios y visitas al Santísimo.
Desde los primeros años, ése “¡Firmes en la brecha!” ha sido una súplica, un deseo, y un ideal. Que Dios nos lo siga concediendo día a día, hasta el final.
Y sí, ¡Firmes en la brecha!
P. Diego Cano, IVE





