Por: P. Diego Cano, IVE

Kangeme, Ushetu, Tanzania, 30 de Agosto de 2022

Gracias a Dios la misión sigue creciendo, y tal vez por eso mismo el tiempo para escribir cada vez es menos. Las actividades se suceden vertiginosamente, podríamos decir. Estamos ya esta semana terminando los dos últimos campamentos de catecismo, de ocho campamentos en total. Y en el interín, hemos tenido visitas, misas en aldeas, casamientos, misas de acción de gracias por votos de religiosas, trabajos en las construcciones de capillas, etc. Tal vez convenga, para no dejar nada de lado, contar un poco de cada cosa. Aunque corremos el riesgo de que no lleguen a leer hasta el final. Creo que será mejor publicarla en dos partes.

Una de las cosas que no quería pasar por alto, es que pudimos colocar el techo de la iglesia de San José, en Namba Nane. Esta aldea está construyendo su iglesia desde hace más de diez años. Tengo todavía el recuerdo de una de mis primeras visitas a ése lugar, cuando estaba apenas llegado a Tanzania. En esa aldea hice mi primer bautismo en estas tierras. La misa siempre se realizaba en una pequeña capilla de barro, donde todo el mundo entra muy apretado. Casi que no hay lugar para caminar, y si las misas son al mediodía, el calor es casi insoportable, por el techo de chapas de poca altura, y las ventanas diminutas. Allí alguna vez percibí el mantel del altar caliente, y el agua tibia cuando iba a preparar el cáliz.

La comunidad es muy activa, y ellos mismos levantaron una iglesia, que cuando quisieron techarla, se les vino abajo por haberla hecho sin columnas de hierro. No se desanimaron, y comenzaron otra, con mejores materiales, y construyendo como corresponde. Todos estos años fueron avanzando de a poco. Entonces llegó el momento de techar el edificio, que es bastante grande. Esto les llevaría mucho tiempo pues el techo hay que pagarlo todo junto. Por esa razón hicimos una campaña por internet para juntar fondos, y gracias a la generosidad de mucha gente, la mayoría desconocidos para mí, pues casi en su totalidad nunca los he encontrado personalmente, pudimos lograr el objetivo antes de que comiencen las lluvias. Ahora los mismos fieles siguen con los trabajos de construcción del frente y la parte posterior de la iglesia. A todos los que han colaborado les agradecemos infinitamente, y cuenten siempre con las oraciones de los feligreses de esta aldea.

Cambiando de tema, les cuento con alegría del primer casamiento en la aldea de Iraki, que tiene por patrono al Santo Cura Brochero. Es una aldea relativamente nueva, y los habitantes son en su mayoría paganos. La capilla es pequeñísima, de barro con techo de paja, pero ya han comprado un terreno y en cuento puedan se pondrán a levantar una nueva iglesia, más grande y de materiales durables. Pero lo más importante es que se vaya levantando el templo espiritual, es decir, que comiencen a haber muchos feligreses, que puedan recibir los sacramentos, y así se justifique tener una iglesia de material en ése lugar. Quienes se casaron estaban regularizando su matrimonio, y se los veía muy felices. El casamiento lo hicimos en la casa de los novios, debajo de unos toldos, para que pueda participar mucha más gente.

(Continúa…)