Por: Monjes del Monasterio de la Sagrada Familia
Queridos amigos:
Como bien sabemos, la Divina Providencia siempre sabe sacar y repartir sus bienes incluso de entre las mismas adversidades, y es que la bondad divina jamás se queda quieta y busca constantemente derramar sus bendiciones, siendo así que, pese a la difícil situación actual, que se ha dejado ver en Tierra Santa -entre otras cosas-, por la ausencia de los peregrinos que siempre formaron parte de los santos lugares, ha seguido haciéndose notar en la casa de santa Ana. Si bien los peregrinos locales siguen siendo pocos, los visitantes locales no cristianos han aumentado considerablemente este último año, razón por la cual el apostolado de “dar a conocer mejor lo que creemos y que fundamente nuestra vida consagrada”, se ha convertido en una verdadera impronta al momento de recibir a estos grupos, quienes suelen aprovechar para intercambiar opiniones y escuchar acerca del estilo de vida monástico y todo lo que implica la realidad de un monasterio.
Todo esto ha contribuido también a la organización de los conciertos que les hemos ido compartiendo “por fragmentos”, por parte del Moshav (pueblo en que vivimos) y el kibut vecino, quienes con nuestra colaboración pudieron llevar a cabo estos hermoso encuentros musicales, llegando a tener más de 300 personas en el último, al cual también llegaban a partir de una hora y media antes, tanto para conocer el lugar como para hablar con los religiosos y adquirir los sencillos productos que podemos ofrecer realizados aquí mismo. Realmente cada concierto se convirtió en un apostolado del todo especial y motivo de que luego varios grupos nuevos vinieran también a conocer la casa de santa Ana.
Por otro lado, les compartimos la memorable visita de miembros de la Tercera Orden del IVE en Tierra Santa, es decir, aquellos laicos que se han comprometido oficialmente a vivir y adentrarse más y más en el espíritu propio de nuestra familia religiosa.
Luego de haber visitado Cesarea durante la mañana, se dirigieron hacia el medio día al monasterio, donde pudimos compartir el almuerzo y una extensa sobremesa, donde fueron variados e interesantes los temas que pudimos tratar, aclarando dudas y compartiendo hermosas experiencias, especialmente en lo que respecta al testimonio de vida cristiana de cada uno viviendo acá, así como la gran alegría de encontrar a muchas personas que comparten el mismo entusiasmo por vivir su fe de la mejor manera posible.
A continuación, los sacerdotes nos pusimos a atender a las confesiones hasta la santa Misa de los terciarios, presidida por el P. Marcelo, quien venía a cargo del grupo. Posteriormente, llegaron nuestros feligreses habituales para participar de la santa Misa como cada sábado, presidida por el P. Jason, para luego juntarnos todos nuevamente y compartir una sencilla merienda antes de despedirnos comprometiendo nuestras mutuas oraciones, y esperando más visitas a la casa de santa Ana.
Damos gracias a la Sagrada Familia por las innumerables gracias que no dejan de bendecir este santo lugar, y pedimos especiales oraciones por los cristianos de Medio Oriente y su santificación.
En Cristo y María,
Monjes del Monasterio de la Sagrada Familia,
Séforis, Tierra Santa.