Por: P. Jason Jorquera, IVE
Queridos amigos:
Debido a diversas circunstancias, hemos dejado pasar algunas nuevas de nuestro monasterio en estos últimos casi dos meses, en que algo les hemos compartido pero quisiéramos contarles un poco más, aunque lo más brevemente posible, acerca de las infaltables gracias que Dios nos sigue concediendo.
Hemos recibido varias visitas de nuestros religiosos y religiosas, como el P. Carlos Ferrero y el P. Gabriel Romanelli, como ya les hemos contado, pero también de más de un grupo de nuestras hermanas misioneras también en Tierra Santa; dos de las cuales hasta nos dieron una mano para preparar las mermeladas que nos ayudan a sustentarnos. Respecto a esto, como les contamos anteriormente, también ha sido una gracia enorme la realización de la cosecha y aceite de este año para contribuir también a nuestro sostenimiento, y esta semana el comienzo de la poda de los olivos que no pudimos hacer el año pasado y que ciertamente es muy necesaria.
El pasado mes también pudimos celebrar una santa Misa especial en que Sandra y Matán, amigos nuestros, renovaron sus compromisos matrimoniales en su séptimo aniversario.
También hemos comenzado a recibir a muchos grupos locales tanto de cristianos como de no cristianos, de los cuales éstos últimos a menudo se interesan mucho en saber qué es un monje católico y en qué consiste nuestro estilo de vida, llamándoles grandemente a muchos la atención; y donde los cristianos han podido rezar y conocer los restos de la casa de santa Ana que aquí reposan.
Los trabajos de mantenimiento nunca cesan, y entre todo esto hemos podido ir haciendo pequeños arreglos y mejoras como la iluminación de los muros de la basílica y el jardín, además de agregar algunos arreglos más cerca de la Cruz que domina la entrada al monasterio.
No podemos dejar de mencionar algunas donaciones para la capilla, como rosarios, incienso y estampitas, pero especialmente el hermoso cáliz que nos donaron desde Holanda por medio de una hermana y un sacerdote nuestros, que actualmente nos acompaña en la celebración de la santa Misa.
Finalmente les contamos que a principios de noviembre conseguimos una reservación para poder celebrar la santa Misa en el Santo Sepulcro, en el altar del Calvario, agradeciendo especialmente a Dios por sus beneficios y tantas bendiciones para nuestra comunidad.
Damos gracias a Dios por todas estas bendiciones y las muchas otras que sólo Él conoce y no deja de concedernos, pidiéndoles especiales oraciones por las necesidades materiales y espirituales de nuestro monasterio, comprometiendo como siempre nuestras oraciones por ustedes.
Con nuestra bendición, en Cristo y María:
P. Jason Jorquera, IVE
Séforis, Tierra Santa.