Por: Monjes del Monasterio de la Sagrada Familia
“… San Pablo nos ha recordado que Jesús «se despojó de sí mismo tomando condición de siervo» (Flp 2, 7) para obtenernos la gracia de la filiación divina. De aquí brota el verdadero manantial de la paz y de la alegría para cada uno de nosotros. Aquí está el secreto de la alegría pascual, que nace del dolor de la Pasión.” (San Juan Pablo II)
Queridos amigos:
Con gran alegría les compartimos algunas líneas acerca del Domingo de Ramos en Séforis… y en Nazaret. Cada sábado a las 17:00 tenemos la Adoración Eucarística de la tarde, y a continuación, a las 18:00, la santa Misa con los pocos y fieles feligreses que nos acompañan para celebrar la liturgia que ese día realizamos para ellos en español, por lo cual celebramos siempre la santa Misa el Domingo en sus primeras vísperas. Ya al día siguiente concelebramos en Nazaret, y pese al gran contraste ambas celebraciones tuvieron, ciertamente, su encanto especial:
En Séforis éramos solamente dos sacerdotes, cuatro adultos y dos niños, como cada sábado; pero no por eso dejamos de preparar los ramos y disponer el lugar para comenzar la procesión con todo lo que estuvo dentro de nuestras posibilidades para embellecer lo mejor posible la liturgia, como los libritos mismos para poder hacer el relato de la pasión como corresponde. En Nazaret, en cambio (al día siguiente), éramos ya 8 sacerdotes… y una basílica llena de almas devotas, cada uno con sus ramos de olivos y palmeras; y estaba el coro y los scouts de la parroquia con sus voces y sus gaitas; y entre toda la feligresía local, los recién llegados peregrinos que poco a poco comienzan a ornamentar nuevamente las calles de Tierra Santa, como contemplando detenidamente los santos lugares que habitualmente había que “descubrir” entre los grupos y grupos de personas que solían desbordarlos, especialmente por estas fechas.
A Dios gracias, parece todo encaminado hacia la colorida y variada apariencia que solíamos contemplar hace poco más de dos años. Tiempo al tiempo. Fue así que ambas celebraciones estuvieron muy hermosas y nos permitieron adentrarnos en esta Semana Santa que tanto esperamos los católicos para conmemorar la vida de nuestro Señor Jesucristo y su amor llevado hasta el extremos por amor a cada uno de nosotros, preparada con estos cuarenta días de mayor oración y penitencia, y fructificada en los santos propósitos que se dejan ver a esta altura y luego de haberle dedicado especialmente más tiempo a Dios… y aún podemos darle más; es así que los invitamos a todos los que puedan a participar lo mejor posible del Triduo Pascual, aunque sea por internet como algunos deberán hacerlo, lo importante es unir el corazón al de Jesucristo y determinarnos a llevar una vida de acuerdo al sacrificio redentor que nos dejó nuevamente abiertas las puertas del Paraíso, trabajando por conquistarlo mediante una vida virtuosa, agradecida y cada vez más enamorada de Dios.
Nos unimos a todos ustedes a la distancia con nuestras oraciones; los seguimos teniendo presente y agradecemos siempre las plegarias que elevan por nosotros y este monasterio desde tantos y tan variados lugares: ¡Santa Semana!
Con nuestra bendición, en Cristo y María:
Monjes del Monasterio de la Sagrada Familia,
Séforis, Tierra Santa





