Por: Monjes del Monasterio de la Sagrada Familia, Séforis
Breves del Monasterio
Queridos amigos:
Dice Dom Columba Marmion que “la gratitud es el primer sentimiento que debe hacer nacer en nosotros la gracia bautismal; el segundo es el gozo. Jamás deberíamos pensar en nuestro bautismo sin un profundo sentimiento de alegría interior”; y enseña el catecismo que: “Hay algunas obras admirables y ciertos dones riquísimos del Espíritu Santo, que se dice que nacen y provienen de Él, como de una fuente inagotable de bondad […]; con la palabra “don” se significa lo que se da afectuosa y gratuitamente, sin tener esperanza alguna de remuneración; y, por consiguiente, cualesquiera dones y beneficios que nos hace Dios ¿y qué cosa tenemos, como dice el Apóstol, que no la hayamos recibido de Dios?, debemos reconocer con ánimo piadoso y agradecido que se nos dieron por consentimiento y gracia del Espíritu Santo”.
Siguiendo con esta hermosa realidad, queremos compartir con ustedes algunas de las actividades que hemos podido realizar en nuestro monasterio, siendo tiempos muy intensos de trabajo y oración, a modo de agradecimiento, como siempre, a Dios, la Sagrada Familia y a todos aquellos que rezan por los monjes de la casa de santa Ana, y que constantemente nos escriben para reiterarnos su acompañamiento a la distancia.
Trabajos
Después de mucho tiempo, finalmente pudimos conseguir una habitación externa para hacer las veces de cuarto de herramientas y depósito, el cual nos era sumamente necesario, debido a que nuestro monasterio ubicado junto a las ruinas de la basílica cruzada, es en sí mismo es muy pequeño y por esa razón las herramientas y algunas otras cosas debíamos guardarlas a veces en el pasillo mismo del monasterio o en nuestras celdas, pero gracias a este nuevo cuarto, todo ese espacio ha quedado nuevamente libre y todo lo que necesitamos para cuidar la casa de santa Ana ya tiene su propio lugar para quedar ordenado después de las horas de trabajo. Hicimos nosotros mismos la base de cemento con la ayuda de nuestros padres misioneros que nos visitaron unos días (haciendo como pudimos las veces de albañiles: es que en tierra de misión hay que aprender a hacer de todo según las necesidades), y posteriormente trajeron e instalaron la habitación.
Artesanías
Terminamos de envasar en botellas más pequeñas el último aceite que nos quedaba: 33 botellas de casi un litro cada una, poniendo ocho junto con los maceteros de cactus que preparamos también con algunos cactus del monasterio y otros conseguidos afuera, ya que acá les encantan los del jardín y constantemente nos lo dicen. Al día siguiente de terminar de envasar todo, vino un grupo grande de cristianos rusos, con quienes pudimos compartir un diálogo como siempre agradable, respondiendo a sus preguntas acerca de la vida monástica y ofreciéndoles de los productos que hacemos en el monasterio. Lo más interesante y anecdótico fue que ese grupo en 10 minutos ya se había llevado todo el aceite, siendo de gran ayuda para el monasterio y de gran apostolado al llevarse con ellos el trabajo de los monjes.
Nuestra Señora de los dolores
Pudimos celebrar la exaltación de la santa Cruz con la correspondiente solemnidad con nuestra familia religiosa en Belén, al igual que al otro día temprano a nuestra Señora de los dolores, aniversario de votos perpetuos de muchos de nuestros religiosos, festejando en la casa de las hermanas y saliendo hacia Jerusalén después del desayuno festivo, para rezar en el Santo Sepulcro y pedir por las intenciones y necesidades de todas las almas encomendadas a nuestras oraciones.
Le pedimos a María santísima la gracia de permanecer siempre fieles a los buenos propósitos que le hemos hecho a Dios, y serle siempre agradecidos por tantos dones dispensados por su infinita misericordia.
Monjes del Monasterio de la Sagrada Familia