Por: Comunidad Nuestra Señora de las Angustias (Granada)
“La Virgen María debe ser otro de nuestros grandes amores Por su unión con Cristo y con la Iglesia. Por habernos engendrado a nosotros los miembros, junto a la Cabeza. Por habernos sido dada como Madre cuando estaba de pie al pie de la Cruz: ‘He ahí a tu Hijo’ (Jn. 19, 26)”
Queridos todos: queremos compartir las peregrinaciones a la Virgen que realizamos en comunidad a lo largo de lo que va del año, aprovechando los días de descanso. En cada una de ellas pedimos especialmente por la santidad y fidelidad de todos los miembros de nuestra Familia Religiosa y por la fidelidad al carisma.
1.- En primer lugar, participamos de la Santa Misa en la Parroquia de los Escolapios, en donde está Nuestra Señora del Mayor Dolor, hermosa imagen que fue llevada a Roma en el año 2000 y bendecida por el Santo Papa Juan Pablo II. Sale en procesión por las calles de Granada los viernes Santos.
2.- Otro día pudimos peregrinar a la Virgen de las Nieves, imagen que se encuentra en lo alto de la Sierra Nevada. En esta oportunidad nos acompañó un día de esplendoroso sol, que brillaba sobre la blanca nieve. El monumento, dedicado a la Virgen de las Nieves, se encuentra a poco más de 2600 metros de altitud, en el mismo corazón de Sierra Nevada.
Para explicar el por qué se erigió un monumento a la Virgen de las Nieves, muy cerquita del pico Veleta, el más alto de la Península, nos tenemos que remontar a principios del siglo XVIII.
Cuenta la tradición que:
El 5 de agosto de 1717 el beneficiado del pueblo alpujarreño de Válor, Martín de Mérida y Arévalo, junto a su asistente Martín de Soto, caminaban por la Sierra dirección a Granada, cuando en el collado del Veleta les sorprendió un alud. La nieve les cortó el paso y los sepultó completamente. Allí enterrados estuvieron toda la noche, helados, próximos a la muerte, sin esperanza alguna de salvación. El beneficiado imploró el auxilio divino y se encomendó a la Virgen de las Nieves, cuya festividad era aquel día. Sus ruegos fueron oídos, y los viajeros extraviados se vieron, sin darse cuenta, libres del peligro.
La nieve resplandecía con luz suave y estaba rodeada por una aureola celestial. Allí estaba la Virgen, la Virgen de las Nieves, sonriendo con la sonrisa de los cielos.
Al año de la aparición, Martín de Mérida hizo construir una ermita en aquel lugar, donde se les había aparecido la imagen de Nuestra Señora de las Nieves. El enclave, desde entonces, es conocido como los Tajos de la Virgen.
Desde aquel milagroso suceso la Virgen de las Nieves fue acogida cómo patrona de varios pueblos de Sierra Nevada, entre ellos Dílar y Trevélez. La primera talla de la Virgen de las Nieves fue ideada por un escultor granadino. Estaba elaborada en mármol blanco y contaba con unos 50 centímetros de altura. Representaba a la Virgen con el niño sobre el pecho, en actitud protectora. A ambos les envuelve un manto.
La talla de la Virgen se bendijo al atardecer del 31 de julio de 1954. Esa noche partió en romería hasta Sierra Nevada acompañada por esquiadores y mujeres vestidas con trajes típicos alpujarreños. Al amanecer se celebró una misa en el Picacho del Veleta, con la imagen de la Virgen de las Nieves presidiendo el altar.
En 1962, el artista granadino López Burgos comenzó a trabajar: una Virgen fundida en aluminio de tres metros de altura, para que resistiera bien a las duras condiciones climáticas que se dan, durante todo el año, cerca del Veleta. La imagen se yergue sobre un arco apuntado de 6 metros de alto y 4 de ancho, realizado con lascas de pizarra de Sierra Nevada. El monumento a la Virgen de las Nieves alcanza, por tanto, los 9 metros de altura.
3.- Nuestra tercera peregrinación fue a la Virgen del Rocío, en Almonte. Allí pudimos ir con las hermanas que están misionando en Córdoba.
La Virgen está en esta ciudad desde que comenzó la Pandemia, ya que viene cada 7 años, pero providencialmente, no pudo regresar al Rocío, donde está la Basílica. Desde 1607 la Virgen peregrina por este lugar vestida de Divina Pastora para salvar del pueblo de distintas catástrofes, como la sequía (años 1607 y 1859), las epidemias de pestes y contagios (años 1649, 1650, 1737 Y 1760), para agradecerle de haberlo librado del cólera que asolaba a los pueblos vecinos (años 1855, 1887 y 1890), para librarla de los males de la guerra de sucesión (año 1706), para que interceda por los españoles contra los invasores franceses (año 1809). Pedimos también por el fin de la pandemia.
4.- La última peregrinación la realizamos a la Virgen del Espino, en Chauchinas, Granada, donde también pedimos por la paz en Ucrania y por la fortaleza de nuestros misioneros.
Esta hermosa imagen está custodiada por las hermanas Clarisas franciscana, comunidad contemplativa. La historia es la siguiente:
La Virgen se le apareció, el 9 de abril de 1906 a una virtuosa anciana llamada Rosario Granados Martin, que caminaba apoyada en una silla por las heridas que tenía en la pierna, y que por el olor que despedían las heridas la gente se alejaba de ella. “Abrumada iba la triste anciana, cuando vio que hacia ella venia una dama enlutada, llevando en sus manos un modesto rosario negro, la cual se detuvo a preguntarle qué le sucedía. Le contestó Rosario que estaba casi desesperada, porque ni Dios ni la Virgen se dignaban oírla. Le mandó entonces la Señora que la siguiera hasta el cementerio; oído lo cual, la anciana soltó la silla que le servía de sostén y con gran agilidad, que sorprendió a los que la vieron, siguió a la Señora por la angosta vereda, hasta llegar a un arroyo donde la Señora le dio la mano para ayudarle a pasar y como Rosario alargase la suya para asir la de la Señora, un joven que la vio en tal actitud, juzgó que estaba loca. A otra señora que la invitó a descansar le dijo que iba siguiendo a una Señora de «ojos hermosísimos y cara llena de gracia».
Llegó por fin al cementerio y la Señora enlutada le dijo con acento de compasión y tristeza «Oremos por los desgraciados del mundo que no temen la Divina Justicia». En seguida y puestas ambas de rodillas en el umbral del cementerio, comenzaron el rezo del rosario observando la anciana la reverencia y devoción con que la Señora pronunciaba el nombre de Dios Padre. No había terminado el rosario, cuando la anciana se sintió adormecida por dulcísimo éxtasis, a cuyo despertar se sintió completamente curada. Corrió preguntando por la Señora y nadie supo decirle nada de ella. El pueblo se conmovió al ver la prodigiosa curación, la prensa granadina comentó el hecho, al parecer milagroso y Chauchina y los pueblos de la comarca se dieron cuenta de que la misteriosa enlutada fue la Santísima Virgen, conocida bajo la advocación del Pincho, por el espino junto al cual se apareció primeramente y de los Dolores, por las negras vestiduras que llevaba la misteriosa aparecida.
El primer monumento que se levantó a la Santísima Virgen fue una pobre estampa, rodeada de rústicas piedras. Un piadoso matrimonio levantó una capilla espléndidamente dotada para el culto; y junto a esa capilla ya ampliada porque era incapaz de contener las multitudes que en fervorosas romerías acuden de muchos pueblos, se levanta la esbelta silueta de un monasterio de Capuchinas, llevado allí por la piedad del Excmo. Sr. Cardenal Arzobispo, D. Vicente Casanova y Marzal, para que adorando al Santísimo Sacramento y viviendo en perpetua oración y penitencia por los pecados del mundo, cumpliesen los deseos de la Santísima Virgen. En efecto, antes de morir manifestó Rosario a un Padre Capuchino que la Santísima Virgen le había dicho: «Quiero que en este lugar se dé culto al Santísimo Sacramento, por religiosas franciscanas». Y allí continúan 15 hermanas, quienes nos atendieron con exquisita caridad.
Agradecemos a Dios y a Nuestra Madre del Cielo el estar misionando en estas tierras de María, nuestra Madre Patria, a quien le debemos nuestra fe.
En Cristo Y su Santísima Madre,
Comunidad Nuestra Señora de las Angustias – Granada
Servidoras España





