Por: P. Stiwar Quishpe, IVE
Nuestra familia religiosa en Ecuador por una gracia especial de Dios, ha podido dirigirse a tierras colombianas, para llevar a cabo una Misión Popular, durante la semana mayor.
Llenos de mucho entusiasmo no veíamos la hora de partir hacia la pródiga tierra colombiana, como en otro tiempo, los grandes misioneros, ardiendo en celo por las almas, también nuestros pobres espíritus en la medida que podían, estaban llenos del impulso misionero y solamente queríamos estar allá salvando almas.

Hemos emprendido el viaje desde el sur del Ecuador, recorriendo 1400 km de distancia, hasta la ciudad de Cali, donde se encuentra la Parroquia San Nicolas de Bari, la cual constituyó, nuestra tierra de Misión. Éramos un grupo de 26 misioneros, en su mayoría novicios de nuestras casas de formación de la familia religiosa, IVE y SSVM.
La hermana nación de Colombia es para nuestra congregación y especialmente para nuestra provincia religiosa, un campo fértil de donde han surgidos muchas vocaciones para nuestra familia. Por ello, éramos conscientes de la magnífica ocasión que se nos presentaba para poder corresponder en algo al don inestimable de tantas vocaciones. Como bien nos ha enseñado, nuestro padre fundador, refiriéndose a estos lugares de donde han surgido muchos llamados, que no dejan de ser sitios privilegiados de misión y aunque todavía el estandarte del Verbo Encarnado no ha sido plantado, nos llena de santa alegría el hecho de que pudimos ir a esparcir la semilla en esos campos norteños.
En el corazón de Cali se encuentra la Parroquia San Nicolas de Bari, que es una de las iglesias más antiguas de esa localidad. Llegamos el día 07 de abril y pudimos apenas nos fue posible lanzar el envío misionero e iniciar con las actividades propias de la Misión, especialmente la visita a las casas, invitando a las actividades propias de la Semana Santa, como también a los sacramentos y particularmente a la Santa Misa y a la Confesión.
Nos encontramos con una realidad del todo singular, alrededor de la parroquia hay pocas familias y lo que más abundan son los locales de comercio, también sitios de diversión mundana y algo que nos impresionó es el alto número de personas indigentes que habitan en las calles. Pero nada que pueda amedrentar a un religioso del Verbo Encarnado, junto con esta realidad, veíamos con claridad uno de los areópagos modernos, esos lugares propicios para prolongar la encarnación. Por lo tanto, nos pusimos ¡manos a la obra!

Emprendimos el apostolado con la firme convicción de que Dios enviara las gracias necesarias para llevar a buen fin esta Santa Misión, nosotros solamente debíamos hacer lo que teníamos que hacer y posteriormente los frutos se fueron derramando a manos llenas.
Hablando de frutos, pudimos experimentar notablemente como, la cantidad de personas que se acercaban a la confesión crecía día a día. También a la participación de la Santa Misa, y muchos agradecían por los cantos gregorianos y también mostraban mucha gratitud por haber podido rezar en la Santa Eucaristía.

Dios en su infinita providencia ha ordenado muchas gracias que dependía de esta Misión, y es así como se pudo constatar numerosas conversiones. No se hicieron esperar los niños, algunos jóvenes y muchos adultos que se prepararon para los sacramentos y también pudieron tanto pequeños y grandes hacer su Consagración a la Virgen Santísima.
Otro de los principales apostolados fue el de la predicación con nuestro santo habito religioso, sotanas y velos que llevaban de aquí para allá, el recuerdo de Dios a los transeúntes.
Se pudo visitar y bendecir muchos locales de comercio, dar charlas de formación a los jefes y empleados. En los predios cercanos a la parroquia se encuentra presente el Hospital San Juan de Dios, en el cual pudimos hacer un día misionero, llevando la imagen de la Virgen y bendiciendo las habitaciones, ofreciendo confesiones, la unción de los enfermos y cerramos con la celebración de la Santa Misa. Muchos de los enfermos se acercaban con devoción a pedir amparo y protección a nuestra madre, la Virgen de Fátima y no fueron pocos los que recibieron la absolución y los santos olios.
Tuvimos una gran participación de personas en el Triduo Pascual, con los ritos propios de estas celebraciones, además tuvimos en la noche de la Vigilia Pascual, sacramentos del Bautismo y Primera Comunión de adultos.
Otro de los frutos a destacar es la formación de nuestros futuros misioneros, cuanto bien para estas almas novicias que están dando sus primeros pasos en la vida religiosa, poder experimentar la vida de la Misión, encender la llama por la vida misionera y sobre todo constatar la necesidad de ser misioneros santos, la urgencia que hay para librar el buen combate de la fe, de hombres y mujeres decididamente osados a emprender la santidad para poder contribuir eficazmente en la inculturación del evangelio.
El día de la resurrección se realizaron las confirmaciones de adultos y en esa Santa Misa pudimos clausurar la Misión Popular, dejando como es costumbre el recuerdo de la Cruz Misionera.
Tuvimos también la gracia, antes de dejar Colombia, de visitar el Santuario del Señor de los Milagros en Buga y el Santuario de Nuestra Señora del Rosario en las Lajas, hicimos esta peregrinación con el propósito de agradecer por los frutos recibidos en este tiempo de Misión, también pidiendo por el aumento santidad y perseverancia de las vocaciones de Colombia y depositamos a las plantas de nuestro Señor y su santa Madre, el pedido de que nos conceda si es para su mayor gloria y la salvación de las almas, la gracia de poder tener una de nuestras misiones permanentes en la patria colombiana.
Nos regresamos con inmensa alegría por todo lo que Dios nos permitió hacer, pero también con el pesar de saber que queda tanto por hacer… pero no nos desanimamos, al contrario, abrigamos la firme esperanza de que pronto estaremos inculturando el evangelio en Colombia, mientras tanto recemos para que haya más operarios, pero que sean santos, ya que la mies sigue siendo mucha.
¡Santa la Misión, santo el misionero!
¡VIVA LA VIRGEN! ¡VIVA LA MISION!
P. Stiwar Quishpe, IVE






