Por: Maria Mater Unionis, SSVM

Fairbanks, 21 de octubre de 2023

Querida Familia Religiosa,

En esta crónica quisiera resumir lo que fue nuestro apostolado con los jóvenes aquí en Alaska el año pasado. Porque nada más llegar se nos confió ese apostolado; lo que constituyó una nueva aventura.

Antes de que llegásemos, los apostolados juveniles se desarrollaban de la siguiente manera: los jóvenes de la Catedral y de nuestra Parroquia tenían catequesis y grupo de jóvenes conjuntamente. Los miércoles por la tarde tenían catequesis de confirmación y los viernes grupo de jóvenes. Joseph, uno de los jóvenes, nos dijo que para las catequesis de confirmación tenían un buen número, pero al grupo de jóvenes los viernes, solo venían tres o cuatro, sin variar mucho el número.

Entonces las hermanas empezamos a rezar, a fin de encontrar una solución, para que más jóvenes viniesen y que las catequesis de confirmación fueran más fructíferas… porque los chicos de confirmación no volvían los viernes al grupo de jóvenes. Por eso decidimos hacer todo en la tarde del jueves.

Para esa noche agregamos una catequesis más, que llamamos “pre-confirmación”, para los adolescentes de trece y catorce años que todavía no están preparados para la confirmación, sea por la edad, o porque necesitan más formación, etc…

El plan estaba estructurado y rezamos mucho para que funcionase. Como somos tres hermanas, dos daban catequesis y la otra se quedaba cocinando la cena con los chicos que habían hecho la confirmación en años anteriores. El resultado no podía ser mejor, casi todos los chicos después de las catequesis quedaban para las otras actividades.

Después de creado un ambiente de familia entre los jóvenes, pasados unos meses, vimos que podíamos darles y pedirles un poco más… y ¡empezamos la preparación para los Juegos Florales!

Los Juegos Florales

Los dividimos en dos equipos de quince jóvenes aproximadamente, que tenían como patronos a la Beata Chiara Luce y al Beato Carlo Acutis. Pusimos como lema la frase tan conocida de San Juan Pablo II: «¡Jóvenes, no tengáis miedo de ser los santos del tercer milenio!». Lema viejo y nuevo, ya que a los jóvenes a veces les da mucha vergüenza y les es muy difícil “ser santos” en la escuela, en la casa, entre los amigos y muchas veces en la misma parroquia. Así que ¡lanzamos el ideal de la santidad y empezamos los Juegos!

Como para todos ellos era la primera vez que participaban en los Juegos Florales, era indispensable que cada equipo contase con una hermana como miembro, eso ayudó mucho a mantener el espíritu, unir las fuerzas y animar a vivir las virtudes.

Para cada noche de competencias, invitamos gente de nuestras parroquias, algunos de ellos papás de los mismos jóvenes, para que hiciesen de jueces, lo que le dio a todo un tono más de seriedad y los ayudó a entender que los Juegos Florales no eran un juego más. Hicimos todas las competencias tradicionales: el estandarte, el himno del equipo, la presentación del patrono, lenguas, cultura, geografía, historia, deportes, teatro, etc.

Cada semana era una sorpresa, para ellos y para nosotras… Un jueves lo tuvimos que cancelar porque hubo una tempestad de nieve y era muy peligroso para todos conducir por las carreteras. Así que el jueves siguiente les exigió mucho más, ya que tuvimos que juntar las competencias de dos noches. Pero también la generosidad con que respondieron nos impresionó mucho a las hermanas, a los padres y a los jueces invitados. Ciertamente la noche de los deportes fue la más esperada.

Fueron tres jueves de preparación y cuatro de competiciones. La última noche como es tradición en nuestras casas donde hacemos juegos florales, tuvimos la presentación de todos los dibujos y pinturas y de la obra de teatro, que fue sobre la vida del Beato Miguel Pro.

Como premio final del primer año de Juegos Florales, llevamos a todos los jóvenes a un parque de trampolines, y al equipo Beata Chiara Luce, que ganó, antes de ir al parque lo invitamos a nuestro convento para el almuerzo.

Nos dijeron los jóvenes que ellos están listos para los próximos Juegos Florales. Nosotras esperamos mucho de ellos, porque ahora ya saben el espíritu y funcionamiento de los Juegos. Junto a la máxima de San Juan Pablo II: «¡Jóvenes, no tengáis miedo de ser los santos del tercer milenio!», tengamos presente lo del padre Llorente: «Una vieja lavandera puede agradar a Dios más que un Misionero. No está la santidad en lo que uno es, sino en cómo lo es. San José fue carpintero y San Isidro fue labrador»[1].

Que trabajemos incesantemente y no nos cansemos nunca para construir un mundo donde los jóvenes sean capaces de ser los santos que el mundo y la Iglesia tanto necesitan.

Y no puedo terminar esta crónica sin dar especial gracias a nuestra Familia Religiosa, que nos enseñó todo lo que hacemos, que nos enseñó no solo a ser misioneros, sino también que debemos ser misioneros santos.

¡Muy feliz día de San Judas Tadeo y San Simón!
Entre el cielo y la nieve,
Maria Mater Unionis, SSVM

[1] En la desembocadura del Yukon, pág. 40