Por: María de la Presentación del Niño Jesús, SSVM

Desde la esmeralda isla de sabios y magistrados queremos dar gracias a Dios por los quince años de misión de las Servidoras en estas tierras.

Las primeras servidoras llegaron a Irlanda el 17 de octubre del 2008. Fuimos invitadas para ayudar en la parroquia Holy Trinity en la diócesis de Fern, condado de Wexford, y en una iglesia pequeña, St. Mary Magdalene.

El trabajo de parroquia que realizamos es el cuidado de la sacristía, oratorio de niños los miércoles, grupo de niñas, visitas de casas, visita a los enfermos, actividades en un asilo de ancianos con el rezo del santo rosario, santa misa y juegos, grupo de jóvenes, clases de catequesis para los niños de la parroquia, charlas de preparación para el sacramento del bautismo. También ayudamos a familias home schooling con clases de catequesis y otras materias. Además nos reunimos una vez por mes con alrededor de quince familias para hacer actividades en grupos (se divide el día en una charla educativa, actividad manual, juegos y terminamos con un almuerzo). Y realizamos actividades como 40 horas y ejercicios espirituales.

Para festejar y dar gracias a Dios por los quince años de misión, se hicieron presentes sacerdotes de nuestra familia religiosa, M. Sacred Heart, vicaria general y M. Porta Coeli superiora provincial. La misa fue celebrada por el párroco de donde nos encontramos misionando, el P. Laurence O´Connor.

Luego de la Misa de acción de gracias compartimos una pequeña fiesta con los parroquianos, amigos, miembros de la tercera orden en un hermoso clima de familia, con una sencilla comida entre cantos y bailes típicos irlandeses que los niños de las familias Homeschooling presentaron.

Con esta crónica quiero compartir estos dos textos muy lindos con el fin de dar gracias a los misioneros por el trabajo realizado, renovar el fervor y tomar sus ejemplos. Uno es sobre el patrono de esta tierra y uno de los más importantes santos que trajeron el evangelio por primera vez, y el segundo es del oficio de lecturas para la fiesta de los santos irlandeses, donde los papas escriben al pueblo irlandés.

1-Dice San Patricio en el libro de sus Confesiones:

«Sin cesar doy gracias a Dios que me mantuvo FIEL el día de la prueba. Gracias a él puedo hoy ofrecer con toda CONFIANZA a Cristo, quien me liberó de todas mis tribulaciones, el sacrificio de mi propia alma como víctima viva, y puedo decir: ¿Quién soy yo, y cuál es la excelencia de mi vocación, Señor, que me has revestido de tanta gracia divina? Tú me has concedido exultar de gozo entre los gentiles y proclamar por todas partes tu nombre, lo mismo en la prosperidad que en la adversidad. Tú me has hecho comprender que cuanto me sucede, lo mismo bueno que malo, he de recibirlo con idéntica disposición, dando gracias a Dios que me otorgó esta FE INCONMOVIBLE y que constantemente me escucha. Tú has concedido a este ignorante el poder realizar en estos tiempos esta obra tan piadosa y maravillosa, imitando a aquellos de los que el Señor predijo que anunciarían su Evangelio para que llegue a oídos de todos los pueblos. ¿De dónde me vino después este DON tan grande y tan saludable conocer y amar a Dios, perder a mi patria y a mis padres y llegar a esta gente de Irlanda, para predicarles el Evangelio, sufrir ultrajes de parte de los incrédulos, ser despreciado como extranjero, sufrir innumerables persecuciones hasta ser encarcelado y verme privado de mi condición de hombre libre, por el bien de los demás?

Dios me juzga digno de ello, estoy dispuesto a dar mi vida gustoso y sin vacilar por su nombre, gastándola hasta la muerte. Mucho es lo que debo a Dios, que me concedió gracia tan grande de que muchos pueblos renacieron a Dios por mí. Y después les dio crecimiento y perfección. Y también porque pude ordenar en todos aquellos lugares a los ministros para el servicio del pueblo recién convertido; pueblo que Dios había llamado desde los confines de la tierra, como lo había prometido por los profetas: A ti vendrán los paganos, de los extremos del orbe, diciendo: «Qué engañoso es el legado de nuestros padres, qué vaciedad sin provecho». Y también: Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra»[1].

De las confesiones de san Patricio (caps. 14 -16)

2- El segundo texto es un escrito de los papas a los irlandeses para el oficio de la fiesta de todos los santos irlandeses. Esta fiesta fue establecida por el papa Benedicto XV para el 6 de noviembre:

«Los héroes de la fe que os precedieron.

Habéis sido elegidos por el Señor en estos últimos y más calamitosos tiempos para renovar el MODELO de la Iglesia tal como era al principio. Dedicaos a las BUENAS OBRAS, emplead vuestro tiempo en la ORACIÓN, no hagáis nada contrario a la religiosidad católica ni a la integridad de la fe de la que os enorgullecéis de que vuestros antepasados recibieran de esta Santa Sede.

Os enorgullecéis de que vuestros antepasados fueran hombres tan devotos de Dios que por ello Irlanda se ganó el título de Isla de los Santos. Demostrad, pues, que sois dignos de ser sus descendientes.

Si Dios os ha elegido para ser sus compañeros en la tribulación, en las cadenas, en los golpes, en las prisiones, en las privaciones, tened por seguro que os hará sus compañeros en la alegría.

Pensad en los MAESTROS DE VIRTUD que habéis tenido, considerad a los héroes de la fe que os han precedido. No os mostréis indignos de vuestros antepasados, no perdáis el camino de la rectitud, sino aferraos a la enseñanza de aquellos cuya tierra heredáis, seguid con afán las obras de aquellos cuyas virtudes estimáis; no sea que vuestro orgullo de tener por antepasados a los que os resistís a imitar resulte una jactancia vacía. Recordad a san Patricio, el apóstol de Irlanda. El rico fruto de su misión apostólica y de su predicación fue que Irlanda, donde hasta entonces se adoraba a los ídolos, pasó a llamarse la tierra de los santos, y realmente lo fue.

Recuerda a san Malaquías, arzobispo de Armagh, nombrado legado papal en toda Irlanda por el papa Inocencio II. Piensa en los trabajos de san Lorenzo, arzobispo de Dublín, de linaje real. El papa Alejandro III lo eligió legado papal en Irlanda en el Concilio de Letrán, y después el papa Honorio III lo elevó solemnemente al rango de Santo. Una carta sería demasiado corta para enumerar la lista de aquellos santísimos hombres, como Columbano, Kilian, Fergan, Gall y muchos otros, que llevaron la fe católica de Irlanda a otros países o la glorificaron derramando su sangre en el martirio».

¡Tantos santos misioneros que evangelizaron Irlanda, y tantos que desde Irlanda fueron a evangelizar por otras tierras! Entre innumerables misioneros, recordamos los de nuestra pequeña Familia Religiosa que pasaron por estas tierras y que son parte de los frutos de la misión. Demos gracias a Dios y nuestra Madre Santísima por los beneficios recibidos durante estos quince años.

Pedimos sus oraciones para que seamos fieles misioneras en estas tierras.

En Cristo y María Santísima,

Hna. Presentación del Niño Jesús, misionera en Irlanda

 

[1] De las confesiones de san Patricio (caps. 14 -16)