«El fundamento más profundo de nuestra unidad como familia religiosa lo encontraremos siempre en la Eucaristía, que perpetúa el sacrificio de la Cruz. Ella debe ser uno de nuestros grandes amores, ya que es el signo inequívoco del amor sin medida de Dios a los hombres, de Dios que quiere quedarse entre los hombres, de Dios que se entrega totalmente al hombre: «En la Eucaristía, la lógica de la Encarnación alcanza sus extremas consecuencias» (Juan Pablo II )»[1].
[1] Constituciones del Instituto del Verbo Encarnado, 300.
ITALIA
Preparación en la parroquia Santa Maria Assunta
Monreale
Segni
Bagnoregio
Casa Provincial
TÚNEZ
Monasterio IVE
TANZANIA
HONK KONG
BRASIL
Servidoras
Parroquia “Verbo Encarnado”
Parroquia “San José Anchietta”
ARGENTINA
BAGDAD
ALBANIA
SIRIA
ESPAÑA
Monasterio del Pueyo
Tenerife
Bera
Granada
Monasterio de Valencia SSVM
FRANCIA
GAZA
SÉFORIS
PATHOS – CHIPRE
LUXEMBURGO
HOLANDA
PERÚ
Hogar “San Aníbal de Francia”
Limatambo y Mollepata
Monasterio “Isabel de la Trinidad”
Guayaquil
Arequipa
ALEJANDRIA – EGIPTO
ANJARA – JORDANIA
EEUU
California
Avondale
Upstate – New York
SAN JUAN PABLO II Y LA EUCARISTÍA
¡ EN CRISTO! PERSEVERANCIA
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