Por: Maria Filia Crucis, SSVM
Querida Familia Religiosa,
«Donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón» (Mt 6, 21), y nuestros corazones son esclavos de la Reina del Plata y hacia Ella tienden sus afectos, en especial en los días de mayo, donde renovamos nuestro amor filial y comprobamos una vez más que Ella es nuestra Madre, y que derrama bondades infinitas en cada instante de nuestras vidas.
En esta breve crónica queremos compartir con ustedes la peregrinación que realizamos a Luján, para la solemnidad de Nuestra Señora, con las comunidades de La Plata y de Campo de Mayo.
Vigilia
El domingo 7 por la noche, un grupo de hermanas participó, en la basílica de Luján, del Rosario, conocido como “Rosario de luces”, se llama así porque en cada Ave María se enciende una vela en honor a la Virgen. En el templo se destacaba la Milagrosa Imagen, pues Ella solamente estaba iluminada. Al llegar la medianoche se realizó el saludo a la Virgen con un canto a cargo del Coro Municipal Ernesto Storani, acompañado del grandioso órgano de tubos de la basílica que, según anunciaron, no se utilizaba desde 1975[1].

Santa Misa
El lunes 8 participamos de la Santa Misa en la basílica, que fue presidida por Mons. Guillermo Durán, historiador y uno de los promotores de la causa de beatificación del negro Manuel y del P. Salvaire. En la homilía, entre otras cosas, pidió a los fieles que recordásemos quién había sido la persona que nos había enseñado a amar a la Santísima Virgen, en especial en su advocación de Luján.
Cada uno de nosotros tendrá a quien referirle esta gracia, pero todos podemos decir que quien nos enseña a conocerla y amarla cada vez con mayor profundidad es la Congregación, y no podemos hacer otra cosa que dar gracias a Dios por este don, en particular por el cuarto voto de esclavitud mariana y ser muy fieles a este voto.

Lugar del milagro
Después de cantar el Himno a la Virgen de Luján y rezar por las intenciones del Santo Padre para ganar las indulgencias concedidas en este día, nos dirigimos a Zelaya, a la zona donde ocurrió el milagro de la carreta. Allí se encuentra la primera réplica de la Virgen de Luján, y el lugar donde estuvo la primera capillita de la Virgen. Es una zona de campo, un lugar de silencio y oración, y nos acompañó un hermoso día de sol.
Este día, justo este día, prepararon para celebrar la Santa Misa afuera de la capilla del Negro Manuel, y en un altarcito a la izquierda del altar estaba la imagen de Nuestra Señora. Delante de ella rezamos dos rosarios pidiendo por nuestra Familia Religiosa.


Propuesta apostólica
Como sabemos, nuestra Familia Religiosa se está preparando con un novenario de años para el 400° aniversario del milagro de la carreta. En este día, el sacerdote a cargo de la capilla del lugar del milagro comenzó con la preparación de siete años. Para ello repartieron un folleto a los fieles con una propuesta: a partir de ese día, 8 de mayo, realizar el 8 de cada mes algún ofrecimiento particular a la Virgen, como adoración al Santísimo, obras de misericordia, actividades con los distintos grupos como cenáculos de oración, o peregrinaciones. Y recordó que, sin duda, lo más importante no es la cantidad o grandeza de las actividades, sino la constancia y la preparación con la oración y el sacrificio personal. Además, exhortó a difundir esta propuesta para honrar así a nuestra Madre y pedir por nuestra Patria.
Convivium
Luego de la peregrinación, al regresar al convento, realizamos un Convivium on-line con las comunidades de la provincia donde se presentaron cantos, poesías y payadas en honor a la Virgen de Luján.
Fue un día lleno de bendiciones, por lo que no podemos sino dar infinitas gracias a Dios por tener a la Santísima Virgen María como madre nuestra.
Y a la Santísima Virgen le decimos: «Sabes quiénes somos y que te necesitamos. Somos tus esclavos en materna esclavitud de amor, que queremos hacer todo “por María, con María, en María y para María”. Tú que te quedaste junto al río de Luján, quédate hoy y siempre muy dentro de nuestro corazón»[2].
Hna. Maria Filia Crucis
Pcia. Ntra. Sra. de los Buenos Aires

[1] El órgano Cavaillé Coll constituye hoy un testimonio único de la organería romántica francesa en las tierras de América del Sur. El instrumento tubular consta de más de 4.000 tubos, tres manuales (teclados) y pedalera, mide 14 metros de frente y 7 de profundidad y pesa 12 toneladas. Fabricado en Francia a fines del siglo XIX y donado a la Iglesia argentina en 1908. En 1998 fue declarado Monumento Histórico Nacional. Una obra de arte. (Cf. https://hcdn.gob.ar/proyectos/proyecto.jsp?exp=2542-D-2015)
[2] De la oración en honor a la Reina y Patrona de nuestro Instituto, la Virgen de Luján: ¡Madre Amada!





