Totus tuus Maria

Siempre Jesús y María; siempre María y Jesús. A María por Jesús: He ahí a tu Madre (Jn 19, 27). A Jesús por María: Haced lo que Él os diga (Jn 2, 5).[1] ¡Qué hermosamente se aplican estas palabras, a un apostolado de consagración a María que se llevó a cabo en el mes de junio y julio y que culminó con la consagración el sábado 18 de julio!

Todo comenzó con el deseo de invitar a más adoradores para poder tener nuevamente una capilla de Adoración perpetua. Como sabrán nuestra comunidad monástica Ecce Homo en Holanda vive junto con las hermanas Benedictinas del Santísimo Sacramento en el Monasterio Regina Pacis. Cuando se fundó la comunidad de Servidoras como apoyo principalmente espiritual para las Benedictinas, se vio claramente que Dios nos pedía seguir con la intención propia de las hermanas benedictinas de reparación al Santísimo Sacramento. Dada la edad avanzada de la comunidad benedictina no han podido continuar con la adoración perpetua como hacían en los tiempos de su juventud.

Nuevamente surgió el gran deseo de hacer de este monasterio un oasis de adoración y reparación continua para Jesús Sacramentado. Cuando se le comentó la idea a las Benedictinas todas se mostraban con gran entusiasmo, ya que la razón de su existencia es la adoración.

Se comenzó entonces a llamar e invitar a tantos cuanto nos fue posible. Una de las personas invitadas, fue una mujer filipina que había venido un tiempo atrás a nuestra hospedería para rezar. Ella había pedido de regalo de cumpleaños pasar el día entero delante del Santísimo, cosa que intentó explicar a su esposo e hijos y que no llegaron a entender pero que gustosamente accedieron a su pedido para contentarla. Aunque no se podía comprometer a un tiempo fijo, decidió venir esa misma semana junto con una amiga para hacer la Adoración.  A ellas las atrajo Jesús, como dice San Juan Pablo II, El encuentro eucarístico es, en efecto, un encuentro de amor. Por eso resulta imprescindible acercarse a Él con devoción y purificados de todo pecado grave.[2] Pero como nos enseña San Luis Maria para encontrar la gracia, hay que encontrar a María.[3]

Apenas terminada su adoración, se acercaron al locutorio para hablar con nosotras. Nos contaron cuanta falta les hace la formación espiritual, la recepción frecuente de los sacramentos sobre todo de la Eucaristía y de la confesión. En estos tiempos del covid han sentido tanto la falta de estos grandes consuelos de nuestra fe.

Les propusimos consagrarse a Maria Santísima ya que dentro de poco nuestra provincia estaba por comenzar otro grupo de consagración por medio de WhatsApp. Les ofrecimos una charlita en el monasterio para entender bien el significado de la consagración según San Luis Maria y la que quisiese podría continuar la preparación durante un mes entero. Al finalizar el mes vendrían para hacer un retiro, confesarse, y consagrarse.

«Por tanto, el que desee gustar de la dulzura escondida en el sacramento del altar y acercarse dignamente a este mismo sacramento, ha de disponerse invocando el nombre de la Virgen María«. (San Buenaventura) Con tanta alegría recibieron la invitación y como toda buena filipina llena de celo apostólico, invitaron a sus compañeras.  Durante un mes entero escucharon los audios de preparación. Esta consagración es un medio seguro para conservar y acrecentar en nosotros la gracia de Dios ¡Y este solo motivo es más que suficiente para que optemos por ella con entusiasmo![4] Se verificaron estas palabras del santo morfortiano en las almas de estas mujeres sedientas de unión con Dios. Al igual que la mujer samaritana habían encontrado la fuente de agua viva.

Pocos días antes de la consagración, no sólo bajaban torrentes de gracias sobre estas almas atraídas por Maria Santísima, sino que también hubo lluvias copiosas que hicieron que varias ciudades y pueblos del sur de Holanda se inundaran. Parecía que se tendría que postergar la fecha. Las calles principales de nuestro pueblo de Valkenburg se encontraban intransitables. Pero Dios ya había dispuesto la fecha, y no había nada que podía cambiar sus planes. El sábado 18 de julio fue un hermoso día soleado y se abrieron otros caminos para llegar al monasterio. Yo te conozco bien, y en ti confío (1Tim 6,20; 2Tim 1,12); eres la Virgen fiel a Dios y a los hombres, y no dejas perder nada de cuanto se te confía; tú eres poderosa, y nadie podrá hacerte daño ni arrebatarte lo que posees.”[5]

El día de retiro el grupo de 10 mujeres escucharon dos pláticas dadas por las contemplativas con tiempo para meditación delante del Santísimo. Y gracias a la generosidad de nuestro capellán, se les ofreció la oportunidad de confesarse. Varias de ellas hacía mucho tiempo que no podían hacer una buena confesión. Empezaron las confesiones a las 13:00 con la idea de poder estar listas para la Santa Misa y consagración a las 16:00. Las confesiones con frutos de grandes conversiones no terminaron sino hasta las 19:00. Después de la Santa Misa tuvimos grandes festejos.

Tuvieron una cena típica filipina con fogón y bendición de una imagen de la Virgen Maria que le regalamos a cada una. Todas con una sola alma y un solo corazón con voz llena de alegría en confianza decían ¡Totus Tuus Maria!

Después de la consagración han tenido sus luchas pero con toda confianza se dirigen a la Virgen Inmaculada para que las ayude a vencer. ¡Defiéndeme que a ti me he consagrado! [6] Una dijo hermosamente: Soy consagrada a Maria. Tengo que vivir de manera digna como su esclava.

Damos gracias a Dios que nos hizo partícipes de las maravillas que obra en las almas que no se resisten a la atracción de Jesús Sacramentado y a las purificaciones que obra María Santísima para hacerlas dignas de ser verdaderas hijas del Padre. Dios la escogió como tesorera, administradora y distribuidora de todas sus gracias. De suerte que Él comunica su vida y sus dones a los hombres, con la colaboración de María. Y, según el poder que Ella ha recibido de Dios –en expresión de san Bernardino–, reparte a quien quiere, como quiere, cuando quiere y cuanto quiere de las gracias del Padre, de las virtudes del Hijo y de los dones del Espíritu Santo.[7]

¡Viva la Virgen! y ¡Viva la misión!

Hna. Mary Mother of Hope

Monasterio Ecce Homo, Valkenburg, Holanda

[1] Const. 47

2 S. Juan Pablo II, DISCURSO A LOS MIEMBROS DE LA ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA, Madrid, domingo 31 de octubre de 1982

[3] Secreto de Maria 6

[4] Secreto de Maria 40, el texto original dice: “para que respiremos fuego y llamas por ella”.

[5] Secreto de Maria 40

[6] Secreto de Maria 40

[7] Secreto de Maria, 10

consagración a María

consagración a María