Por: María de la Esperanza, SSVM

Este verano, en nuestro Santuario de Nuestra Señora de la Paz, en California, Estados Unidos, a partir del día 10 hasta el 21 de julio, pudimos, por gracia de Dios, llevar alegremente a cabo el oratorio festivo. El oratorio, como los campamentos, son escuelas de vida para los chicos donde se intenta que ellos practiquen virtudes, se venzan a sí mismos y vivan momentos intensos de gracia y oración por medio de los Sacramentos.

También esta vez, como desde hace casi veinte años, dividimos a los chicos por edades, desde jardín hasta el último año de la secundaria, y los hicimos competir por equipos. Para los más chiquitos hasta el séptimo año, los patronos fueron Santa María Goretti, Santa Madre Teresa de Calcuta, San Juan Pablo II, San Pedro, San Pablo y Santa Teresita del Niño Jesús. Para los más grandes, agregamos como santos patronos de los varones a San José Sánchez del Río y al Beato Carlo Acutis; y para las mujeres, la Beata Chiara Badano y la Venerable Teresita Quevedo. Participaron aproximadamente cuatrocientos chicos en total.

El tema central del oratorio fue la Sagrada Eucaristía. Leemos en el relato de los discípulos de Emaús: «…ellos le insistieron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba». Y entró para quedarse con ellos» (Lc 24, 29). Gracias a Dios, los chicos estuvieron en general muy bien dispuestos tanto para las clases (ya que también profundizamos el misterio de la vida de Jesús, siguiendo el Evangelio según San Mateo) como en las competencias y momentos de recreación. Hicimos mucho hincapié en que la Misa era el momento más importante de nuestro día e intentamos prepararlos para que la vivieran mejor dándoles unas charlitas antes de la Misa acerca de sus partes. Después de la Santa Misa, teníamos el almuerzo con una pequeña recreación y, luego, más momentos de clases o juegos hasta el rezo del Santo Rosario, durante el cual algunos de nuestros padres escuchaban confesiones. Fue una gracia muy grande, porque la gran mayoría de los chicos se confesó y recibió la Eucaristía. Los jóvenes pudieron recibir cada día a Nuestro Señor y Él seguro obró grandes milagros en sus corazones y en sus familias, como nos testimonian muchas mamás acerca de la actitud de sus hijos en casa en cuanto a la oración y a las ganas de asistir a Misa con sus padres.

Este apostolado, que, por gracia de Dios, se lleva a cabo desde hace muchos años, ha dado muchos frutos tanto en los voluntarios que nos ayudan en la asistencia y las comidas, como en los benefactores que ayudan a financiarlo, ya que el ver la entrega de nuestros religiosos y misioneros al cuidado de los chicos los mueve a darse más a Dios, a agradecer y rezar por las vocaciones e intensificar su vida sacramental. Tenemos en nuestra Provincia y actualmente ya en otras partes del mundo muchas vocaciones que conocieron nuestra Familia Religiosa por medio de este apostolado. De hecho, una chica vino a conocer nuestro Instituto y a darnos una mano con en el oratorio y, cuando éste terminó, viajó con las novicias (que habían venido a ayudarnos) con la intención de entrar al Noviciado.

Al día siguiente de terminar el oratorio, el día 22 de julio, fiesta de Santa María Magdalena, llevamos a cabo una jornada de la familia a la que invitamos a las familias de los chicos que habían participado del oratorio. También fueron invitados todos los miembros de nuestro Santuario. Comenzamos la mañana dividiendo a los padres en una charla acerca de la Sagrada Familia como modelo de familia y a los chicos en algunas clases y juegos con nuestros religiosos hasta las 11.30h, en que invitamos a los papás y mamás a que jugasen con sus hijos. Los miembros de la Tercera Orden nos ayudaron a preparar juegos en el predio del Santuario, así que las familias pudieron competir como equipos en partidos de futbol, básquet, carrera de embolsados (o sacos), soga, guerra de globos de agua, vóley, etc. Siguiendo el espíritu de San Juan Bosco quisimos transmitirles la implementación del “sistema preventivo” como método de educación para ellos, enseñándoles o recordándoles también la importancia de estar con sus hijos, jugar con ellos, generar confianza en ellos y de este modo ganar autoridad, y de que sean capaces de ser firmes y corregirlos, pero con amor (amorevolezza).

Por la tarde, después del almuerzo en familia, los chicos volvieron a jugar y a desarrollar temas con nuestros religiosos y sus papás tuvieron la oportunidad de participar de algunos de los talleres llevados a cabo por matrimonios miembros de nuestra Tercera Orden. Los temas a elegir fueron: la Eucaristía y el poder del perdón, la Eucaristía y el regalo de la vida y finalmente la Eucaristía y el espíritu de domingo. Yo estuve presente en el taller de la Eucaristía y el regalo de la vida que fue dirigido por un matrimonio de Colombia que tiene en total seis hijos. Uno de los mayores se encuentra en el Seminario Menor y la hija en el Noviciado de nuestra Provincia. Hablaron a grandes rasgos de cómo la Eucaristía santifica el matrimonio y es la fuerza motora para sacar éste adelante;  también de los falsos estándares o ideales que presenta el mundo y que atacan la vida, reemplazan a los hijos por objetos  y animales y buscan el “éxito” solo en las cosas materiales, y de cómo esto no lleva a la familia a Dios ni nos lleva al Cielo e impide, mediante “felicidades falsas”, el vivir en plenitud esta vida, vivir por lo que vale la pena vivir, aquello por lo que, al fin y al cabo, somos creados. También enfatizaron en cómo uno puede dar vida y está llamado a dar vida y ser fuente de esperanza, aunque Dios no conceda hijos naturales a los esposos, así como de la importancia de la vocación de los hijos, ya sea al matrimonio o a la vida consagrada.

Finalizados los talleres, rezamos todos juntos el Santo Rosario y participamos del Santo Sacrificio de la Misa. Entre otros testimonios, una mamá comentó que su hijita, al finalizar el día de la familia, le dijo: «Mamá, ahora me siento llena de gracia».

Ser parte del apostolado de este Santuario es una gracia inmensa. Aquí, simplemente gracias a Su gracia y porque Él lo quiere, se pueden llevar a cabo muchas actividades donde los frutos son muy visibles: contamos con Adoración permanente en la que participan muchas personas, incluso en los horarios más difíciles; nuestros padres celebran cuatro Misas diarias y ocho Misas los domingos, además del gran apostolado y servicio que brindan mediante el Sacramento de la Confesión.

Fuera de las puertas del templo tenemos un predio en el que sobresale la imagen de nuestra Señora que muestra su Inmaculado Corazón (mide poco más de nueve metros), imagen que fue inspirada por un padre diocesano que estaba en el santuario antes de la llegada de nuestro Instituto y de gran celo apostólico, Monseñor Sweeny, quien a su vez se inspiró en el mensaje de nuestra Señora de Fátima, incluso él viajo hasta Portugal y desde entonces quiso llevar a cabo en California la procesión y Misa que celebran en Fátima los 13 de cada mes en que los pastorcitos recibieron los mensajes de la Virgen. Esto trajo mucho fruto, hizo que la pequeña Parroquia en que comenzó todo llegase a ser, finalmente, un Santuario donde Nuestra Señora se encarga de llamar y mover los corazones de sus hijos para conducirlos finalmente a Su Hijo. Nuestro párroco suele decir que aquí funcionan de hecho dos parroquias, una en la parte del predio donde se encuentra la estatua de Nuestra Señora donde suele haber personas que no están bautizadas aún, practicantes o no practicantes de cualquier tipo de religión que le rezan a Nuestra Madre y reciben su respuesta mediante muchas gracias; y otra la Parroquia donde se encuentra propiamente el templo, en el que el Santísimo está expuesto y sostiene y a la vez empuja a los miembros de la primera Parroquia a que den el paso y entren a la segunda.

Al empezar estas actividades, el padre Brian IVE nos animó a que no perdiéramos el fin por el que realizamos este apostolado, que es Dios, y que el motor de todos nuestros apostolados y actividades es la oración, ya que, al fin y al cabo, sin Él no podemos hacer nada. Él «entró para quedarse con ellos», se quedó con nosotros en la Eucaristía, primero fue elevado en la Cruz y así atrajo a todos hacia sí, y continúa siendo elevado en su trono Eucarístico llamando y atrayendo a todos a su Sagrado Corazón.

¡Firmes en la brecha!

Hna. María de la Esperanza

Misionera en California, Estados Unidos.