Por: P. Luis Montes, IVE
Hoy, fiesta de Santa Teresita, patrona de las misiones, se cumplen 26 años de mi llegada a Medio Oriente.
Estaba destinado a estudiar teología en Roma, pero unos meses antes me ofrecí para ir a Tierra Santa porque no había nadie para comenzar la fundación en Ortás, pegado a Belén, y fue así que fui para allá con mi hermano Juan Pablo. ¡Bendito ofrecimiento que cambió mi vida!
Tierra Santa, Jordania, Egipto, Irak, de nuevo Egipto, fueron los países donde viví, y otros más los que visité en esta zona.
Son tantas las experiencias que pasé que no puedo ponerlas por escrito, pero destaco:
1- Haber vivido casi 7 años en la tierra donde el Verbo se hizo carne, tan cerca de Belén donde iba a rezar habitualmente, las visitas a todos los santos lugares, especialmente las noches pasadas en la Basílica del Santo Sepulcro y las ceremonias de Semana Santa allí mismo donde nuestro Señor dio su vida por nosotros y resucitó glorioso.
2- Las vocaciones locales que Dios suscitó para nuestra Familia del Verbo Encarnado en estos años. A pesar de nuestras muchas limitaciones (¡muchas!) Dios bendice abundantemente.
3- El trabajo con las obras de misericordia. Como enseña San Vicente de Paul: «Dios ama a los pobres y, por lo mismo, ama también a los que aman a los pobres ya que, cuando alguien tiene un afecto especial a una persona, extiende este afecto a los que dan a aquella persona muestras de amistad o de servicio. Por esto, nosotros tenemos la esperanza de que Dios nos ame, en atención a los pobres».
4- El contacto con los cristianos perseguidos que me han enseñado con su vida y con su muerte como amar a Dios. Me faltan las palabras para expresar el bien que me han hecho. Por eso es que me siento tan obligado a llevar su mensaje a todos lados: ¡no me puedo guardar para mí ese tesoro!
5- Entrar en contacto con miles y miles de personas a las que el testimonio de los que sufren por Cristo les hizo tanto bien. ¡Tantos amigos que no se pueden contar! La primera foto es de setiembre del 96, poco antes de llegar a Tierra Santa,y la segunda es ya en mi destino.
¡Bendiciones!
P. Luis Montes IVE, sacerdote misionero






