Por: P. Diego Cano, IVE

… Al día siguiente, Navidad, fui a la aldea de Itumbo, donde se realizó la misión popular del año pasado. Allí también estamos construyendo una gran iglesia, en honor a san Pío de Pietralcina, gracias a un donante de no sé donde, y a quien no conozco. Allí también la comunidad sigue creciendo, y la misión ayudó mucho. Hay muchísimos paganos, y están soprendidos de lo rápido que estamos levantando la iglesia. Como en Bulela, también era la primera vez que se celebraba misa de navidad. Antes de la misa fuimos hasta lo del catequista, que queda a unos 200 mts, para hacer el rito de “sacar el niño afuera de la casa”, que es tradición por estos lados, y que generalmente es a los ocho días del nacimiento. Muchos hacen una fiesta pagana, con invitados, musica, comida… y alcohol.

Pero los cristianos llaman al catequista para unas oraciones y luego festejos. Ahora como estaba el padre, esta sencilla ceremonia la dirigí yo. Después nos dirigimos todos cantando villancicos hasta la iglesia, para comenzar la misa, y en la misma fue bautizado el bebé. Al terminar, otra vez, veneración de la imagen del Niño Jesús, con previa explicación, y algunas risas. Pero un rito que realizaron con devoción. Finalmente repartí los regalos a los niños, esos regalos que me han ayudado a comprar todos ustedes con las campañas de regalos para la navidad. Luego de eso comimos todos juntos con los líderes y sus familias. Algo muy lindo, pues en Tanzania la comida tradicional de navidad es al mediodía del 25 de diciembre. Ellos prefirieron que estemos todos juntos en la iglesia, pues era la primera vez que tenían una misa para esa fiesta.

Por la tarde los niños de Nyasa se acercaron a la casa, y les pasé las pelotas para jugar. Una especie de oratorio, con los chicos jugando en torno a la casa, y antes de regresar a Ushetu les repartí sus regalos. Esa noche me esperaba el pesebre viviente de la parroquia, ése pesebre del que les contaba al principio de esta crónica.

Les conté qué pasó en la navidad en Ushetu, qué hicimos… Pero lo más importante, ha sido qué sucedió: “multiplicamos navidades”. Todos los sacerdotes fuimos acelebrar misas en distintos lugares, algunos en lugares apartados del centro misionero. El sacerdote “multiplica navidades” sobre el altar, y en las almas. Lleva al Niño Jesús, en la Eucaristía, y en su pequeña imagen también lo hace presente de alguna manera ante los ojos de los fieles.

Y sienten la alegría de celebrar una navidad cristiana. Rodeados de un mundo pagano, de oscuridad y tristeza, se alegran de recibir al Redentor rodeado de la luz de la fe. “Todos los sacerdotes hemos sido hechos sacerdotes para multiplicar navidades, para que Cristo nazca nuevamente en el corazón de tantos hombres y de tantas mujeres que todavía no lo conocen”.

¡Firmes en la brecha!
P. Diego Cano IVE