Por: Hna. Maria dei Monti

 

Deseo compartir, unas de las tantas cosas hermosas, que nos han sucedido en nuestro apostolado, en Paracuellos de Jarama – Madrid, durante este tiempo. A veces, Dios permite que no veamos los frutos y en otras ocasiones sí, porque Él lo hace todo a la perfección o como dice San Agustín tan bellamente: “Sean las cosas pequeñas o grandes, ninguna puede hacerse sin Aquél que lo hizo todo”.

La historia que os voy a contar está situada, en el tiempo de cuarenta, circunstancias que de algún modo todos estamos viviendo y que nos hace usar más que nunca el ingenio para realizar el apostolado.

Del día a la noche, nuestras actividades se vieron afectadas por el alerta que el gobierno había decretado, y más de una vez nos preguntamos ¿y ahora qué hacemos? Y a la respuesta de esta pregunta inmediatamente salían miles de ideas, de propuestas de hacer todo aquello que no siempre se puede hacer cuando se está en pleno apostolado. Nos preguntábamos, ¿y la gente? ¿Cómo llegaríamos a ellos? Fueron naciendo propuestas, por ejemplo, de enviarles por WhatsApp los links de películas católicas, así lo fuimos realizando y la gente agradecida por ello.  Luego, comenzamos a enviarles las homilías de los Padres del IVE, todos felices…y así cada día surgía una actividad nueva.

Más tarde empezamos a enviarles las crónicas de nuestros misioneros, ellos nos agradecían y se admiraban de la labor de los sacerdotes y religiosas en los distintos lugares de misión. Fue así que llegó la crónica de la misión de nuestros padres en los Juries, que contaba que habían impuesto el escapulario a la Policía que presta su servicio en medio de la pandemia y la reenviamos.

Un día, me llamó Denis, feligresa y amiga nuestra, pidiéndome tres escapularios de la Virgen y algún crucifico. Los pedía para Jordi, su novio, y dos compañeros de trabajo, todos ellos militares. Jordi había comentado a sus compañeros, que su novia le había contado lo que habían hecho unos sacerdotes en Argentina.  Sus dos compañeros militares al oírlo le dijeron: “¿por qué no nos consigues escapularios para nosotros?”. Fue por ellos que Denis nos hacía muy ansiosa el pedido de los escapularios. Denis también nos comentó que ese día por la tarde realizaban el cambio de guardia en el IFEMA (Institución Ferial de Madrid), Hospital montado por los militares, con motivo de la pandemia en Madrid.

Jordi pasó a buscar sus medallas para él y sus compañeros y nos contó que desde el comienzo de la pandemia, los militares montaron el Hospital IFEMA, y todos los que vamos somos voluntarios, nadie está obligado a ir.

Por la noche nos escribió Denis, diciendo: “el Coronel Fernando Juste y su compañero están muy agradecidos y no se quitarán la medalla ni el crucifico nunca…ellos se encomiendan a vuestras oraciones, por esta misión…ya que sólo Dios puede frenar esta pandemia”

Les adjunto lo que se publicó en los medios de comunicación como lo han llevado acabo:

Hasta el 14 de marzo, el coronel Fernando estaba destinado en la Subdirección Logística Operativa de la Dirección de Sanidad del Ejército del Aire. Sin embargo, el estado de alarma ha convertido temporalmente a este farmacéutico militar del Cuerpo de Sanidad en coordinador de logística sanitaria en el Cuartel General del Mando Componente Aéreo (JFAC), el órgano de mando del Ejército del Aire en la «Operación Balmis». Él es, junto al asesor médico, el que gestiona las necesidades de personal y material sanitario que les solicitan, además de ser uno de los efectivos que colaboró en el montaje de la UCI del hospital de campaña de Ifema. El montaje ha sido realizado por 19 personas, la mayoría perteneciente a la Unidad Médica Aérea de Apoyo al Despliegue de Madrid (UMAAD-M), con mucha experiencia en despliegues de unidades sanitarias en condiciones de gran adversidad. Esto, unido a que todo el material a desplegar se encuentra perfectamente embalado y cubicado, ha permitido que sea transportado en seis contenedores de 20 pies e instalado en tiempos verdaderamente cortos, en este caso han bastado 12 horas. Coronel Fernando Juste – “El montaje ha sido realizado por 19 personas en 12 horas. Es igual que la que se desplegó en Afganistán, pero incorpora nuevos avances tecnológicos.”[1]

Días más tarde recibimos un mensaje del Coronel que nos decía “les pido muchas oraciones, porque sólo Dios puede frenar esta pandemia”.

Dios ha ido actuando en cada alma, esto lo sabemos por los sacerdotes que asisten a los hospitales, que numerosa gente ha vuelto a pedir los sacramentos después de mucho tiempo, es Dios que busca al hombre para que regrese como el hijo pródigo a la Casa del Padre.

Encomendamos a Nuestra Madre del Cielo, las víctimas de esta epidemia, rogando por aquellos que están más alejados de su gracia, para que, ante este dolor, puedan encontrar en Jesús Crucificado su único consuelo y salvación.

 

En Cristo y Maria Santísima

Maria dei Monti

Paracuellos de Jarama – Madrid

[1] La Razón- España.  2 marzo 2020