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¡¿Y si igual lo intentamos?!

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Por: P. Mario Rojas, IVE

 

Todo coopera en Bien de los que aman a Dios…

La pandemia, creo que a nivel mundial, nos llevó a lo largo de varios meses a cancelar apostolados y por eso, a ingeniarnos para llegar a la gente de otro modo. De a poquito, y gracias a que iban cambiando las normas, pudimos ir retomando algunas actividades, especialmente con los niños, ya que las escuelas reabrieron completamente las puertas a los alumnos, al menos en el sur de Holanda.

La situación de incertidumbre que se vive actualmente por el ´famoso´ COVID 19, nos hacía dudar si organizar o no las actividades de verano que venimos haciendo cada año. Muchos encuentros católicos en Holanda ya se habían cancelado y no prometía mejorar demasiado la situación. Además, esta realidad es difícil para los niños que viven con dificultades familiares.

Teniendo en cuenta que para organizar algo en este país de misión es necesario hacerlo con mucha anticipación, había que invitar a las familias y niños con, por lo menos, 2 meses de anticipación, y además avisar con tiempo a la gente que nos podría ayudar. Faltando ya 10 días para la fecha posible para hacerlo, nos reunimos y nos preguntamos… a pesar de todo esto… ¿“Y si igual lo intentamos”? Después de discernir y ver lo que mayor Gloria daría a Dios, decidimos ‘intentarlo’. Quizá, por la pandemia, no como estamos acostumbrados a llamar un ‘campamento: dormir en ese lugar’, sino que íbamos a probar hacerlo como un ‘oratorio intensivo’.

Desde ese día fue todo una ‘maratón’: mandar invitaciones, encontrar voluntarios, armar el programa, pensar los patronos, los horarios, armar el menú, hacer las compras, etc…

San José nos ayudó a conseguir algunos jóvenes como voluntarios, que venían de ayudar en otro campamento en el norte, y ellos hicieron un viaje de 4hs en tren para venir a apoyarnos. Otros adultos nos ayudaron en la cocina o en los juegos, en la sacristía o en ‘estar’. Una abuelita de nuestro barrio vino para ayudarnos en lo que pudiera, llegaba temprano y se iba  a última hora. Estaba feliz y agradecida de poder estar.

Si hubiesen venido sólo 3 niños, lo hubiéramos hecho… este miedo lo teníamos hace 3 años. Ahora participaron 22 niños de entre 7 y 13 años. Todos quedaron muy contentos y super agradecidos. Si los voluntarios y las religiosas y postulantes que nos vinieron a ayudar no hubieran puesto tanto empeño en hacer de este un gran campamento, no hubiera sido posible este exitoso campamento.

Los patronos de los 2 equipos eran los Santos Pastorcitos de Fátima, Francisco y Jacinta. Los principales temas de catequesis los basamos en lo que la Virgen de Fátima pidió al mundo a través de estos santos niños, y los ayudábamos durante los días a darse cuenta de ‘ofrecer’ pequeños sacrificios, para imitar esos patronos. Hicimos juegos, salidas al bosque, procesión, Adoración al Santísimo, se pudieron confesar casi todos, tuvimos un ‘sketch’, el de la viborita, donde los chicos reían sin parar, etc.

Finalizamos con la Santa Misa dominical, el sábado a la tarde, donde participaron algunos papás, y después fuimos a la casa de los padres para comer juntos, mostrarles fotos y videos, y entregar los premios correspondientes, tanto al equipo ganador como a los niños que sobresalieron en alguna virtud particular.

Los comentarios que fuimos escuchando eran todos positivos. Entre esos, como anécdota, contamos el de un niño (10) que participó por primera vez en el campamento, y dijo… ‘Para mí, esto podría durar por otros 7 meses!!!’. No se quería ir a casa…

Tuvimos la inmensa Gracia de contar con la presencia del Neo- Sacerdote, el padre Esko Kissboat, que pudo, principalmente, escuchar confesiones y presidir la Santa Misa del viernes. Era una alegría inmensa ver las caras de los niños al escuchar a un misionero IVE, hablar el dialecto limburgués.

La mayoría de los participantes, niños y líderes, se acercaron al Sacramento de la Confesión, participaron muy bien de los momentos de oración y catequesis e hicieron infinidad de preguntas sobre lindos temas, durante las comidas y momentos libres.

Para coronar toda la actividad hicimos una guerra de agua en donde no sólo los niños terminaron bañados sino también los religiosos.

Dios bendiga estos niños que participaron y sus familias. Que puedan profundizar en la Fe y unirse íntimamente al Creador, que participen semanalmente de la Misa y sepan dar testimonio de la alegría del cristiano.

Los saludamos a todos, en el Verbo Encarnado, desde la comunidad Pastorcitos de Fátima -SSVM (hna. Mashiach y M. Mirakel) y la comunidad San Willibrordo -IVE (RP. Andreas Schmidt y RP. Mario Rojas).

 

P. Mario Rojas, IVE