Primera jornada diocesana de la familia en Túnez

 

Querida Familia religiosa,

Decíamos en la ultima crónica sobre el Apostolado con las familias en Túnez, que nos quedaban dos eventos importantes para clausurar el Año pastoral 2013-2014:

1) la Primera Jornada Diocesana de la Familia, a realizarse en el mes de Mayo, y

2) la peregrinación a los Santuarios de Lourdes, de Santiago de Compostella y de Fátima, en Junio.

En esta crónica van algunas noticias de la Jornada de la Familia; en otra ulterior, la peregrinación por Francia, España y Portugal.

TUNEZFAM

 

Los preparativos

 

El día sábado 10 de Mayo, en la Escuela de los Salesianos en Túnez (el mismo lugar donde el año pasado organizamos la Jornada Diocesana de Jóvenes) tuvo lugar la Primera Jornada Diocesana de la Familia. El lema de la misma fue La Familia cristiana, fuente de vida. Y el tema de reflexión propuesto a los talleres fue: Como perseverar y crecer como familia cristiana en un país de religión musulmana. El número de participantes -sumados adultos y niños- fue alrededor de 100.

Por ser la primera experiencia de una Jornada de Familias, el Obispo nos pidió ayuda sabiendo que es un apostolado «propio» del IVE; pero tratándose de una experiencia «interparroquial», con buen criterio Monseñor Ilario quiso abrir juego invitando a las otras parroquias de Túnez capital y alrededores (en total 4 parroquias) a colaborar en el evento. Así fue que una comisión «ad hoc» fue constituida para la organización de la Primera Jornada de la Familia en Túnez. La Comisión contaba al comienzo con seis miembros : tres sacerdotes (el párroco de la Catedral, el párroco de La Goulette y el Vicario de la Parroquia de Santa Juana de Arco) y tres laicos representantes de los tres grupos que trabajan en el campo de la familia (nuestra Asociación de Familias Cristianas en Túnez, los Equipes Notre Dame y los Neocatecumenales). Para la organización de actividades con los niños se invitó a religiosas de otras congregaciones: las Hnas. Salesianas y a las Misioneras de Ntra. Sra. de África (más conocidas como “Hermanas Blancas”).

Lamentablemente, pocos días antes de la Jornada, distintas circunstancias contribuyeron a que para los trabajos preparatorios nos encontráramos solo quien escribe con dos matrimonios de la Asociación. Sin embargo fue mejor así, pues se preparó todo en una tarde (el viernes 9 de mayo) con nuestro equipo de “comandos” ya entrenados para tareas de este tipo. El P. Silvio Moreno, algunas Servidoras (las Madres Arabell, Beatitudini y Genesareth) algunos jóvenes africanos de nuestras Residencias y los dos matrimonios antes citados,  se encargaron de dejar todo preparado: capilla para la Misa en el patio de la Escuela, ornamentación del salón principal de conferencias y de las aulas destinadas a los talleres y las andas de la Virgen para la procesión de antorchas que debía clausurar la Jornada.

Una mención especial en el apoyo logístico, la merecen los Salesianos responsables de la Escuela (el P. Domenico y el Hno. Roberto) quienes, como el año pasado para las Jornadas Diocesanas de Jóvenes, trabajaron “codo a codo” con nosotros.

 

Las actividades de la Jornada

 

Luego de la recepción e inscripciones, Jornada comenzó con una conferencia a cargo de nuestro Obispo, Monseñor Ilario Antoniazzi. El tema desarrollado fue: La propuesta cristiana ante la crisis actual de la familia. Fue una conferencia magistral que vale la pena leer por completo (si alguien tiene interés se la puedo enviar en italiano, inglés o francés) Dado que se trata de una crónica, cito solamente algunas frases destacadas de Mons. Antoniazzi:

 

¿Por qué tanto interés por parte de la Iglesia por la familia? No sólo porque ve en ella el reflejo y la imagen más hermosa de la Santísima Familia Trinitaria, de la que todas las familias de la tierra reciben la vida y el sentido, sino sobre todo porque, para la Iglesia, una familia sana es la base de una familia santa …

Una sociedad respetable no piensa construir su propio futuro sin fortalecer ante todo la familia (…) La existencia de una sociedad no depende principalmente de sus leyes, sino de la solidez de una familia abierta a la transmisión de la vida …

Hoy en día vivimos en una época en que se percibe una transformación importante de la familia; nuevos fenómenos, nuevas realidades en la familia han nacido -y nacen- que ya no nos sorprenden. Terminamos incluso encontrando normal y aceptando en nuestra sociedad realidades que hace veinte o treinta años fueron motivo de escándalo y vergüenza (…)

Para la Iglesia, la familia se funda siempre en la unión que resulta del encuentro entre un hombre y una mujer, con el fin de vivir juntos una historia de amor …

En la Biblia, el matrimonio deviene progresivamente un símbolo de la alianza de Dios con su pueblo; una alianza que Dios renueva cada vez que un hombre y una mujer se unen en matrimonio y forman una nueva familia. Dios bendice y renueva la confianza en su pueblo cada vez que consagra una nueva familia. Por eso el matrimonio no es algo privado, es la ocasión que una comunidad ofrece a Dios para que El renueve su alianza con ese pueblo ( …) ¡Qué hermoso es en la Biblia -en Caná de Galilea, por ejemplo-  ver todo el pueblo participando, sin ser invitado, a la fiesta y al banquete que debe  seguir a  todo matrimonio …

La Iglesia siente el deber y la responsabilidad de iluminar las conciencias de los creyentes para que encuentren la mejor manera de encarnar -y sólo Ella puede garantizar- la continuidad y el bien de las generaciones futuras.

 

Luego de la Conferencia inaugural, tuvo lugar la Santa Misa a las 12. 00 hs, presidida y predicada también por nuestro Obispo. En la homilía volvió a insistir sobre el valor insustituible de la familia para la reconstrucción de una sociedad en crisis; ella es el fundamento sobre el cual la Iglesia debe construir familias sanas y santas. Un seminarista francés que ha convivido este año con nosotros, la Madre Arabell y algunos jóvenes africanos miembros del Coro de la Catedral animaron con cantos adecuados para esta ocasión. Por otra parte, algunos niños de familias conocidas oficiaron como acólitos.

 

Acto seguido, a las 13. 00 hs tuvo lugar el almuerzo, muy bien organizado (en calidad y, sobre todo, en agilidad) por el Hno. Roberto: briks con ensaladas (entrada típica tunecina) y pizzas varias. El postre fue helado para todo el mundo. Y todo ello en un ambiente festivo con música de fondo.

 

Luego del café para los adultos, de 14. 30 a 16.00 se desarrollaron dos talleres: uno con familias europeas (francesas e italianas) y el otro con familias africanas (de la región subsahariana francófona, que son la mayoría de las familias cristianas en Túnez). El tema era común: presentar las dificultades para vivir como cristianos teniendo en cuenta las diferencias culturales del país de origen y los límites que presenta un país de religión musulmana. Cada taller estuvo presidido por un sacerdote y un matrimonio. Luego de las exposiciones hubo un buen tiempo para intercambiar experiencias, dudas y propuestas concretas para consolidar la fe y la vida cristiana en este país.

 

Luego de la merienda, una mesa redonda congregó a los participantes para dar a conocer una realidad original de Túnez: los matrimonios con disparidad de culto (aquí les llaman “matrimonios mixtos”), es decir aquellos matrimonios constituidos, en su mayoría, por mujeres cristianas (francesas, italianas, españolas y americanas) casadas con maridos tunecinos de religión islámica, quienes además de permitir a sus esposas practicar la fe cristiana, no se oponen a que sus hijos sean educados de acuerdo a los valores cristianos (incluso algunos de ellos aceptan que sean bautizados en la Iglesia Católica, algo inaudito en un país musulmán). Los matrimonios de este tipo son muchísimos y, repito, es algo realmente original en este país. A este propósito fueron invitados tres personas experimentadas en este campo: un sacerdote (el P. Francisco Donayre) una religiosa (Sr. Gerard, la predecesora de la Hna. Misericordia SSVM como Directora de la Escuela de Bizerte) y una laica norteamericana casada con un musulmán tunecino desde hace más de 40 años. Los consagrados dieron su testimonio de varios años como “acompañadores” de la parte católica de los matrimonios, sugiriendo algunos elementos para una eventual “Pastoral de familias de religión mixta”. La señora americana se limitó a transmitir su experiencia personal, especialmente el tema de la educación religiosa de los hijos de un matrimonio con disparidad de culto.

 

La Jornada concluyó con la procesión de antorchas con la Virgen en un recorrido trazado en el interior de la Escuela salesiana. A las 18. 30 hs, acompañados por el Obispo (que estuvo presente durante toda la Jornada) por algunos sacerdotes y religiosas, y por los esposos con sus niños, se recitó el santo Rosario en 5 lenguas, alternando cada misterio con cantos preparados por las Hermanas para la ocasión.

 

Con palabras de gratitud y la bendición final, nuestro Obispo despidió a los participantes esperando volver a encontrarlos el año pròximo.

 

 

Conclusion

 

Nuestro Directorio de Parroquias, expresa en el n. 108:

Es preciso valorar los matrimonios inculcándoles el sentido de la santificación en este estado de vida, y que esto redunda en bien de toda la parroquia. Normalmente el sacerdote (…) debe asesorar espiritualmente a los matrimonios de tal manera que aprovechen esta fuente de gracia. Poniendo “los medios para que los cónyuges y padres sean ayudados en el cumplimiento de sus propios deberes y se fomente la vida cristiana en el seno de las familias”[1]. Las familias son uno de los puntos de inflexión de la cultura, pues “el futuro de la humanidad pasa a través de la familia”[2].

 

A pesar de vivir en un país con el 98% de musulmanes, la realidad nos demuestra una vez más que siempre se puede hacer el bien, aun en condiciones limitadas. A veces surge la tentación de pensar que no se puede trabajar en ciertos ambientes puesto que no están dadas las condiciones, o de resignarse diciendo que «se hace lo que se puede». La verdad es que podríamos hacer mucho más, pero hacemos “lo que nos dejan hacer”. Y aunque ello nos parezca poco, es ese “poco” lo que Dios pide que hagamos. Su infinita Bondad y Omnipotencia harán el resto, como hizo a orillas del Mar de Galilea dando de comer a más de 5000 personas a partir de cinco panes y dos peces.

Mil gracias, una vez más, por acompañarnos con vuestras oraciones. No tenemos dudas que sin ellas nuestros pobres esfuerzos serian vanos. Es la fuerza de la oración que dispone los corazones para recibir a Aquel que tiene palabras de vida eterna.

Hasta la próxima. Unidos en el Verbo Encarnado y su Santísima Madre.

P. Sergio Perez IVE

Misionero en Túnez

 

[1] CIC, c. 529 § 1.

[2] Christifideles Laici, 40.

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