Nuestra Señora de la Altagracia
Por: Hnas. María del Apocalipsis y María de las Mercedes, SSVM

 

Querida familia religiosa,

Desde la isla más hermosa del Caribe y el primer santuario mariano en América dedicado a la Virgen bajo la advocación de María de la Altagracia, queremos compartir algunas de las gracias recibidas este mes de mayo, mes de María.

Por gracia de Dios hemos podido acompañar espiritualmente a los fieles durante todo este tiempo de cuarentena. Desde que entramos en estado de emergencia, empezó a transmitirse la Santa Misa por la radio católica local, TV y por el canal de Youtube de la Basílica que fue creado para este fin. Cada tarde se transmitía también el santo rosario.

Dado que la Basílica es un santuario nacional y no una parroquia no contamos con grupos parroquiales, pero sí con un grupo de voluntarios, lectores, ministros, etc. Fuimos estableciendo contacto con ellos enviándoles las homilías y textos que pudiesen ayudarles espiritualmente durante este tiempo.

Cuando se comunicó la preparación para la consagración a la Virgen a fines de mayo propusimos al rector del santuario si no quería que lo hiciésemos invitando así a los fieles que nos seguían por los medios a consagrarse a la Virgen si así lo deseaban.

Esta propuesta fue aceptada y es así como cada tarde durante el mes de mayo se rezaba el Santo Rosario meditado, luego se hacía la reflexión propuesta para cada día y finalizábamos con las Vísperas. Los sábados y domingos se solemnizaban las vísperas con el canto y los domingos con la exposición del Santísimo Sacramento y posterior bendición.

Cabe destacar que cada fin de semana el Santuario se hermoseaba debidamente con flores para nuestra Madre y cada sábado se ofrecía un arreglo de flores que se depositaba junto a su imagen acompañado del Venid y Vamos Todos, acto que aquí en nuestro pueblo de Higüey es tradicional cada sábado de mayo. La ofrenda se le presentaba a la Virgen a nombre de todos lo que deseando venir en peregrinación se veían imposibilitados a causa de la cuarentena. Este acto era muy emocionante pues sabíamos la cantidad de gente que deseaba venir a su Madre y no podía. Cada día recibíamos pedidos de oraciones de todos lados y pedidos de ofrecimiento de misas. Esta fue nuestra misión, estar allí en representación de todos y presentar a la Madre cada día las necesidades de sus hijos.

Así fue como todo el mes nos fuimos preparando para el 31 de mayo. El rector se fue entusiasmando cada vez más al punto que consultó si se podría hacer una consagración de todo el país a María Santísima. ¡Esta propuesta fue aceptada! El obispo había dado permiso para que la hiciese el padre Rector.

Durante este tiempo pudimos palpar cómo la Virgen iba haciendo su obra lentamente. Varios sacerdotes seguían cada tarde la preparación, luego uno de los padres retirados que vive en el santuario se sumó al rezo cada día desde la Basílica, la gente estaba muy edificada con sus comentarios por el canal. Algunos no podían seguirlo en vivo y luego se conectaban para rezar las oraciones. Además éste ha sido uno de los lugares del país donde prácticamente no ha habido muertes por el Covid 19, sólo dos, y ambos eran personas muy mayores con problemas graves de salud. Hay muchas personas infectadas, pero no muertes. Muchos lo atribuyen a la intercesión y protección de la Virgen.

Llegado el domingo de Pentecostés luego de la santa Misa el padre dijo con gran sorpresa: ¡Hermana, Monseñor va a presidir la consagración! Así es que a las 11 de la mañana se expuso el Santísimo de modo solemne. Rezamos el rosario y luego Monseñor consagró todos los dominicanos a la Santísima Virgen de la Altagracia.

Concluida la bendición con el Santísimo, Monseñor y el Rector del Santuario subieron al cuadro de la Virgen a dejar la ofrenda floral a nombre de todos sus hijos e hijas coincidiendo ese día la celebración del día de la madre, fecha muy importante en estas tierras precisamente también el día de las madres que aquí en República Dominicana es un día casi sagrado. Luego, Monseñor rezó una emotiva oración a la Virgen a nombre de todos.

Todas estas pequeñas cosas nos han hecho palpar la gran misericordia de Dios en medio de toda esta situación donde los fieles se han visto impedidos de participar de los sacramentos. Son muchas las almas que han seguido las misas de todo el mundo, los rosarios y otras devociones a través de los medios de comunicación y como religiosos creo que tomamos más conciencia de la misión de intercesores y mediadores que compartimos con Jesucristo de llevar las almas a Dios sobre todo por la oración. A pesar de la tristeza de tener la Santa Misa cada día con una Iglesia vacía igualmente se sentía el gozo de poder ofrecer el Santo Sacrificio junto con el sacerdote y estar ahí presentes por esas almas que querían estar y no podían. Una señora me dijo: «hermana cuando usted comulgue hágalo también por mi«.

Que María nos conceda la gracia de ser fieles y perseverar hasta el fin.

Desde el santuario de Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey, Rep. Dominicana.

Hnas. María del Apocalipsis y María de las Mercedes