Este año en nuestra tan amada Albania, tuvimos tres grandes regalos de Dios, ante los cuales sólo podemos decir gracias, gracias y una vez más gracias.

Como todos se podrán imaginar, lo primero que quisiéramos agradecer es la tan esperada canonización de la Madre Teresa de Calcuta. Una santa Albanesa. Hecho éste del todo particular si recordamos que Albania fue declarada atea en el tiempo del comunismo. Y si bien esta declaración fue algo muy fuerte, sin embargo sabemos que siempre es Dios el que actúa… y por eso eligió a esta simple monjita para dar fuerza y ejemplo a su pueblo. Fue un ejemplo en su obrar, mostrando con sus hechos que en su corazón no veía nada más que la voluntad de su divino Esposo. Supo, en su simplicidad, llevar a Dios a cada lugar por el que pasó, a cada persona con quien se encontró. Es la síntesis del triunfo de Cristo en estas tierras.

Actualmente en Albania, tenemos varios lugares que llevan el nombre  de Madre Teresa, por ejemplo…el único aeropuerto de Albania, el hospital principal de Tirana, una de las plazas principales de Tirana, etc…

ssvm-albania-madre-teresa-jpii”De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”.

Nuestro segundo motivo de agradecimiento se refiere a la beatificación de los treinta y ocho mártires de Albania, que murieron por su fidelidad a Dios durante el régimen comunista en este país, uno de los más duros de Europa.

La celebración tuvo lugar en  Shkodra (al norte de Albania), en la Catedral “Shën Shtjefni”, que es el centro del catolicismo albanés y lugar de origen y de actividad de la mayoría de los treinta y ocho nuevos Beatos. En la ceremonia estuvieron presentes cinco Cardenales del Vaticano, alrededor de 10.000 peregrinos, entre los cuales muchos extranjeros y varios jefes de Estado y representantes de otras religiones.

Los treinta y ocho Beatos -dos Arzobispos, veintiún Sacerdotes, diez Religiosos (siete  franciscanos y tres jesuitas), un Seminarista y cuatro laicos- fueron asesinados entre los años 1945 y 1974. La mayoría de ellos eran albaneses, excepto dos que procedían de Alemania y uno de Italia.

En 1967 el dictador estalinista Enver Hoxha abolió todas las prácticas religiosas, destruyó algunas iglesias y mezquitas, mientras que a otras les dio los más diversos usos. Esta abolición de la religión fue sancionada por la Constitución de 1976, declarando a Albania el primer país ateo del mundo. En este período, alrededor de ciento treinta Sacerdotes católicos fueron ejecutados o murieron tras ser torturados en las cárceles comunistas, acusados de ser “espías” del Vaticano.

Recién en el año 1991, tras la caída de la dictadura, se recuperó la libertad religiosa.

ssvm-albania-martyrsssvm-albania-martyrsssvm-albania-santa-misassvm-albania-santa-misaPor último, como broche de oro a esta acción de gracias, no podemos dejar de lado la elevación al cardenalato del Confesor de la Fe Don Ernest Troshani, en el consistorio del 9 de octubre que celebró el Papa Francisco. Este Sacerdote pasó veintiocho años encarcelado por el régimen comunista. Nació en un pueblito llamado Troshan, donde actualmente se encuentra una de nuestras comunidades de Servidoras.

Visita del santo Papa a Albania

ssvm-albania-papa-franciscossvm-albania-papa-franciscossvm-albania-papa-franciscoCon todos estos grandes ejemplos, queremos concluir esta crónica con las mismas Bienaventuranzas, enseñadas directamente por Nuestro Señor y que nuestra querida Santa albanesa, los treinta y ocho nuevos Beatos y nuestro querido Cardenal supieron practicar en sus vidas:

«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.
Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos.

Mt 5, 3-12

Unidos en la Santa Misa,
M. María Letnice

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