Queridos todos:

Desde Brasil, hicimos una hermosa peregrinación que no podríamos dejar de compartir con ustedes.

Realmente Dios ha tocado nuestra historia con sus manos providenciales. Normalmente el viaje a Argentina para conocer a la “casa Madre” de nuestra querida Familia Religiosa la hacemos a mediados del año, pero de esta vez, a causa de algunos serios problemas en nuestro vehículo se iba retrasando más y más hasta que se vio cancelado el gran viaje de nuestros sueños. Entonces, “arreglada la mente” pero no muerta la esperanza, seguimos encomendándonos a San José con una treintena de un año. No sabíamos lo que iba a suceder, pero teníamos la certeza de que nuestro gran Padre y Protector siempre trabaja… y en silencio.

Para nuestro gozo y consolación, a fines de octubre recibimos la noticia de que nos visitaría la Madre Corredentora y que pronto estaba por llegar. En su estadía la Madre nos manifestó su deseo de que fuéramos a Argentina, porque de otro modo, en las misiones ya sería mucho más difícil poder hacerlo. No sabemos dar explicaciones al caso, pero estando nuestro vehículo en arreglo por varios meses, repentinamente el mecánico nos dice que estaría en condiciones de hacer un viaje largo como este. “Milagros acontecen”… y pensamos que ésta gracia irá a engrosar la hermosa historia que tenemos con nuestro Protector.

Como siempre, Dios nos sorprende con su Providencia. En menos de un abrir y cerrar de ojos, ¡estábamos simplemente rumbo a Argentina! Un grupo de dieciséis hermanas del Estudiantado de Brasil, la mayoría con sus destinos confirmados y otras que lo recibirían muy en breve estando ya en San Rafael, Argentina.

Un largo viaje… y como suelen ser nuestros viajes largos, la camioneta pasa a ser el mundo conventual de la vida comunitaria y aunque el “estrecho” espacio físico compartido abre alas a la mortificación cristiana, está comprobado igualmente que ayuda a “estrechar” los lazos de caridad y amistad entre los hermanos.

Luego del largo viaje, finalmente llegamos a San Rafael, cuna de nuestra Casa Madre. Y como para empezar ya por la cima del monte, aterrizamos nada más y nada menos que en la perfecta plataforma de las Ordenaciones Sacerdotales, un acontecimiento sin igual o si hay alguna palabra que lo exprese mejor, diríamos inefable.

Conocer nuestras casas, el Estudiantado Santa Catalina, la Finca en el contexto de las Ordenaciones con tantos sacerdotes, es como pasar de la figura a la realidad, bajar al concreto, ver y tocar todo lo que un día oímos acerca de nuestros orígenes. En la Finca todo era en plenitud, misioneros de todas partes, la presencia de numerosas familias, un clima de alegría desbordante y contagiosa que si bien es algo que se derrama por todo el mundo donde nos encontramos, mirarlo desde nuestra Casa Madre, desde San Rafael es como contemplar la realidad desde la torre de un santuario, adonde cada misionero vuelve como hijo muy querido y esperado.

El programa de nuestro viaje-peregrinación, además de visitar San Rafael y la mayoría de nuestras casas en esta provincia, incluía la visita a algunas de nuestras casas de la provincia de Nuestra Señora de los Buenos Aires. Recordamos de modo especial la inolvidable y providencial Santa Misa en la cripta del Santuario de la Virgen de Luján, con renovación de votos de dos de nuestras hermanas; visitamos también la Villa de la Quebrada en San Luis, el Santuario de la Virgen de Caacupé en Paraguay, asimismo las Reducciones Jesuíticas y las Cataratas del Iguazú.

Dios había dilatado nuestras almas para recibir lo que Él mismo nos quería dar. Volvimos a nuestro Brasil llenas del espíritu de nuestra amada Congregación. Hemos experimentado lo que Marcelo Morsella llamaba “transbordamiento”, y ahora esperamos partir a nuestros destinos con renovadas ansias de derramar sobre los demás la superabundancia de la cual nos embriagamos y para comunicar a las futuras generaciones todo lo que ahí hemos recibido.

Damos gracias a Dios por haber pisado este suelo donde nacimos, esta cuna de nuestro despertar, este lugar que en cierto modo nos ha engendrado.

Hermanas del Estudiantado “Santa Gemma Galgani”

Provincia Nossa Senhora Aparecida, Brasil

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