Inicio Provincia “Nuestra Señora Aparecida” Brasil “Virgen Inmaculada y Santa, ninguna alabanza es digna de ti, pues por ti hemos recibido a nuestro Redentor”[1]….

“Virgen Inmaculada y Santa, ninguna alabanza es digna de ti, pues por ti hemos recibido a nuestro Redentor”[1]….

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“Virgen Inmaculada y Santa, ninguna alabanza es digna de ti, pues por ti hemos recibido a nuestro Redentor”[1]….
Por: Madre Anjos y Hermanas de la Comunidad “San Juan Pablo II”

 

Querida Familia Religiosa:

Nos gustaría compartir con ustedes las celebraciones que tuvimos en honor a María Santísima el día 13 de mayo, día en que la Iglesia celebra las apariciones de Nuestra Señora en Fátima. En nuestro colegio Diocesano “Pablo VI”, que está ubicado en Suzano, San Pablo – Brasil, la capilla está dedicada a esta advocación, cuya imagen se encuentra en el patio del Colegio.

Debido a la pandemia, no podíamos realizar los festejos con los niños en el colegio, entonces las hermanas realizamos una Peregrinación al Santuario Nacional de Aparecida, pidiendo por todos los que componen la familia de nuestro “Colegio Diocesano” (sacerdote, funcionarios, profesores, alumnos y sus familias), para que Ella pueda cubrir a cada uno con su manto y cuidar de todas sus necesidades.

Con mucha alegría y espíritu eutrapélico, llegamos al Santuario, que estaba vacío por la pandemia, y ahí a los pies de la Virgen, depositamos nuestros pedidos y agradecimientos. Mientras estábamos allí, una de nuestras hermanas, junto a algunos funcionarios, participó de la Santa Misa en el Colegio, celebrada por el Director del mismo, el P. Marcos Sulivan, pidiendo por las mismas intenciones que rezábamos en Aparecida.

Volviendo del Santuario de Aparecida, fuimos a la Misa cerca del nuestro Convento, en el santuario Señor Buen Jesús – Iglesia san Benedicto; después de lo cual se inició una procesión por las calles con la imagen de la Virgen. La misma fue precedida por el anda de Nuestra Señora y seguida por el sacerdote, monaguillos, ministros, y al sonido del canto del “Ave de Fátima”. A lo largo de la procesión, encontrábamos personas y familias con un ardiente deseo de saludar a la Virgen. Todos esperaban en las puertas y ventanas de sus casas, con su rosario en mano y velas encendidas, el pasar de la imagen de la Virgen, la cual era recibida con aplausos y vivas. Pudimos ver “los ojos de María Santísima vueltos a sus hijos”, que con una esperanza y fe vivas esperan el fin de este tiempo de aislamiento. Las lágrimas de quien participaba de cerca, expresaban la alegría de tener en medio nuestro a la Madre de Dios.

Una vez más, Dios nos dejó participar de sus beneficios, y por su bondad pudimos experimentar la alegría de aquellos que esperan en el Señor y que ponen en Él su confianza.

Agradecemos a Dios y a su Madre Santísima, que no se deja ganar en generosidad, por todos los bienes espirituales y materiales que recibimos, pidiendo a Ellos las gracias necesarias para ser verdaderos testigos de Cristo y fieles a aquello que espera de cada una de nosotras.

¡Nos encomendamos a sus oraciones!

 

Madre Anjos y Hermanas de la Comunidad “San Juan Pablo II”
Suzano, San Pablo – Brasil.

 


[1] Liturgia de las horas, antífona de Laudes (Común de Santa Maria no Sábado)